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Hacerse autónomo, ¿una alternativa válida?

La crisis empuja al autoempleo a miles de españoles, que buscan una salida diferente ante la falta de oportunidades

Perder el empleo, capitalizar el paro, invertir y lanzarse a la aventura con un negocio propio. Cuatro pasos hacia delante para quedarse en el mismo sitio: empezar de cero. Pero no existe el vértigo (no puede existir) para miles de españoles que encuentran en la decisión de darse de alta como autónomos la única puerta abierta. “Con 45 años, dos hijos y una hipoteca, después de 30 años trabajando, ya no me veía buscando un empleo miserable que ni siquiera existe”, resume José Ignacio Oliva. Así que lo invirtió todo hace dos años para montar la lavandería Ciclón en el PAU de Carabanchel, en Madrid. Nuevo negocio, nueva vida y nuevas incertidumbres. “Al menos, quería ser independiente y hacerlo por mi cuenta”.

Los datos de la Seguridad Social indican que en España hay 3.123.457 autónomos, que representan un 18,7% de los cotizantes, y la cifra no ha parado de subir poco a poco desde enero de 2013. El ascenso se consolidó a partir de septiembre de ese año por la entrada en vigor de la tarifa plana para todos los nuevos emprendedores, que pueden pagar durante los seis primeros meses 53 euros a la Seguridad Social, en lugar de los 261,83 euros de la cuota mensual mínima. Un verdadero impulso para miles de personas, aunque en una decisión tan importante entran en juego otras muchas circunstancias.

“A la hora de dar el paso intervienen factores muy diversos y los motivos para emprender son variados. Por un lado, está aquel que quiere crecer profesionalmente y llevar las riendas de su carrera, y hay otros para quienes resulta un hecho casi natural, como abogados, médicos del sector privado o psicólogos, pero también existen quienes analizan la situación del mercado y se dicen: ‘Quiero trabajar aunque sea como autónomo’. En España ha crecido el número de emprendedores, pero en gran parte por la falta de alternativas”, explica Javier Santos, CEO y socio fundador de Infoautonomos.com.

Hay quien monta un negocio como única salida, pero muchos profesionales se decantan por la autonomía y la libertad que otorga el autoempleo

Una opinión que corroboran los datos del último Observatorio Clima Emprendedor. El estudio, elaborado por la Fundación Iniciador y Sage, señala que la principal razón para que un trabajador se establezca por su cuenta es la falta de oportunidades en el mercado laboral (37%), bastante por delante de la autorrealización personal (22%). Se trata de encontrar una solución de futuro como sea, y aunque el 89% de los nuevos emprendedores considera que en España no se fomenta la creación de empresas, más de la mitad de los autónomos (55%) está de acuerdo con el autoempleo como una buena salida para los jóvenes menores de 30 años que buscan trabajo.

Incluso hay veces en que esta alternativa no se aprecia como un mal menor, sino como una apuesta vocacional. “Lo que veo en general es que muchos quieren cumplir un sueño”, cuenta la psicóloga y coach Mayte Santibáñez. “El 80% de los trabajadores se dedican a algo que no les gusta, y la mayoría ni siquiera se han explorado para averiguar qué quieren hacer. Puedo poner el ejemplo de un ingeniero que lo que de verdad deseaba era montar una escuela de música, y ahora es feliz”.

Contada de manera tan escueta, la historia suena casi celestial, pero detrás se esconden los miedos. Cualquier emprendedor, ya sea vocacional o desesperado, lo pasa mal. “Es que te lo juegas todo a una carta. Inviertes los ahorros, solicitas un crédito, pides ayuda a la familia… Miedo hay muchísimo, tanto como ilusión”, reconoce José Ignacio Oliva. Y eso ha sido así desde hace años, antes de la actual situación económica.

Lo vivió en primera persona Agustín Jiménez, que sufrió la crisis de las puntocom de principios de siglo. Con 26 años, en 2002 trabajaba como periodista en Deporweb, en Madrid, y cuando su empresa cerró decidió marcharse a Valencia, darse de alta como autónomo y sumarse al negocio de su padre, dedicado a la comercialización de cítricos. “La decisión la pensé mucho porque significaba cambiarlo todo. En aquel momento prefería ser asalariado, ser autónomo equivalía a vivir con dudas. Cuando empiezas no sabes cuánto vas a ganar, si vas a ser capaz de sostener la empresa…”, relata. La Nostra Fruita, doce años después, marcha perfectamente, pero la incertidumbre siempre se mantiene. “Nunca dejas de ser consciente de lo que significa ser autónomo. Hay temporadas en que estás en el aire, y si algo va mal la responsabilidad recae sobre ti”.

A vueltas con la economía sumergida

De manera casi inconsciente, en España se asocia al colectivo de autónomos con la economía sumergida y con preguntas como “¿con IVA o sin IVA?”. “La declaración media de los autónomos el año pasado fue de 9.000 euros, y eso no se lo cree nadie. Se trata de una cuestión de honradez, aunque a muchos no les quede más remedio. Nos rasgamos las vestiduras con los políticos, pero vivimos cierta inercia de corrupción en la sociedad”, afirma Javier Santos, de Infoautonomos.com. De hecho, según el informe Flexibilidad en el trabajo 2014, de Randstad, “cuanto más alto es el nivel percibido de corrupción del sector público, mayor es la prevalencia de la economía sumergida”.

Desde un punto de vista psicológico, Mayte Santibáñez considera que “el miedo al ‘qué dirán’ se convierte en el mayor enemigo” del posible emprendedor. “Hay temor a perder el dinero y a tener que volver a trabajar por cuenta ajena, pero el pánico a enfrentarse a la sociedad, a qué pensarán los demás si la aventura fracasa, pesa mucho más”, sostiene esta psicóloga experta en el ámbito laboral. Que la incertidumbre es una rémora lo certifica el último Informe GEM España (Global Entrepreneurship Monitor). De este estudio se desprende que el 47,7% de la población de entre 18 y 64 años considera el miedo al fracaso como un obstáculo para emprender, y otros dos datos avalan este hecho: el 54,3% de los encuestados cree que el autoempleo es una buena opción profesional, y, sin embargo, solo el 9,3% tiene intención de emprender en los próximos tres años.

Existen otros impedimentos a los que se enfrenta el autónomo potencial. Según el Observatorio Clima Emprendedor, aparecen dos trabas fundamentales: la falta de financiación (obstáculo principal para el 36% de los encuestados) y las cargas fiscales (22%). Y tampoco hay que olvidar el papeleo. “En España tenemos la idea de que montar algo se traduce en un follón burocrático, y la gente se agobia y se asusta. Pero se trata de un miedo solventable, porque tampoco resulta tan complicado. En realidad, lo que habría que plantearse más seriamente es la formación en gestión empresarial. Ahí se aprecian muchas carencias”, observa Javier Santos.

Hay que marcarse un objetivo: hacer las cosas bien desde el principio, y eso incluye formarse y contar con un buen proyecto. “Lo ideal es montar un negocio cuando se ve una oportunidad, porque quien se lanza porque no le queda otra solución acaba llevando un negocio de subsistencia”, analiza Santos. La mayoría lo hacen así, aunque la necesidad gana protagonismo. Según el Informe GEM, las iniciativas creadas por este motivo alcanzaron el 25,6% en 2012, mientras que en 2013 llegaron hasta el 29,2%. Por el contrario, aquellas que se pusieron en marcha por oportunidad descendieron del 72,3% de 2012 al 66,8% de 2013.

Casi la mitad de la población activa considera el miedo al fracaso como un obstáculo para emprender, según el último Informe GEM España

Algunos, como José Ignacio Oliva, se encuentran a medio camino: vio una oportunidad porque no tenía más remedio. Y su idea resulta original en España: ha montado la lavandería Ciclón en Carabanchel con unas cuantas lavadoras y secadoras que funcionan con monedas. “No he descubierto la luna, pero el concepto de lavandería autoservicio en España apenas existe. Ya que con la crisis algo había que hacer, por lo menos que fuera diferente”, explica. De este modo, ya tiene la mitad de la tarea hecha, en opinión de Mayte Santibáñez. “En España no estamos preparados para ser emprendedores. Pensamos en el fracaso, en lugar de tener ideas y querer aportar algo. Lo que hay que hacer es no desistir, no decaer a la primera”. En ese sentido, su trabajo consiste en “dar la vuelta a los pensamientos negativos y transformarlos”.

Con ese planteamiento trabaja Alberto Sánchez-Bravo, distribuidor de telefonía autónomo. “Debes tener muy claro el objetivo y luchar por él, ser constante y que nadie te saque de ahí. Si a la primera permites que te rompan el sueño, mal asunto”. Él se dedica a una tarea ingrata (vender a puerta fría), pero de un modo metódico. “Me autoconvenzo de que el ‘no’ de una persona me empuja a conseguir el ‘sí’ de otra. Si debo visitar a 70 para conseguir dos clientes, cuanto antes encuentre los ‘noes’, antes llegaré a los ‘síes’. Es como si tengo que sacar dos bolas blancas de una bolsa con otras 68 bolas azules. Será poco probable encontrarlas al principio, pero al final salen”. Y después llega la recompensa, porque trabajar por cuenta propia le permite ganar una comisión mayor. “Esa es la manera de crecer en muchas profesiones, y el comercio es una de ellas”, reconoce Javier Santos.

El autoempleo aparece lleno de miedos y desventajas (“En dos años no he librado ni un solo día”, asegura José Ignacio Oliva), pero también ofrece ventajas. “La autonomía y la libertad son valores muy importantes”, señala Mayte Santibáñez, y su opinión la comparte Agustín Jiménez: “Trabajas para ti, tienes tus horarios, te organizas… Además, si ves que poco a poco consolidas ventas y te haces un hueco, tú mismo te vas animando y retroalimentando. Ahora no me gustaría trabajar por cuenta ajena”.

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