México abre Los Ramones, su gasoducto más ambicioso

El nuevo ducto importará, en una primera etapa, 20% más gas natural desde EE UU al corredor industrial del norte del país

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, en las instalaciones del gasoducto Los Ramones.

La industria energética de México ha abierto este martes el grifo al gas natural. Petróleos Mexicanos (Pemex) ha puesto en marcha la primera fase del gasoducto Los Ramones, que importará el hidrocarburo del sur de Estados Unidos al norte de México y surtirá a corredores industriales y el sector eléctrico del país. La petrolera estatal estima que con la apertura de esta vía se pueda satisfacer el 20% adicional de la demanda actual de gas (5.000 millones de pies cúbicos).

Este es uno de los proyectos en energía más ambicioso del Gobierno mexicano. El gasoducto Los Ramones es un plan dividido en dos partes. La primera, inaugurada este martes por el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, recorre 234 kilómetros desde Agua Dulce (Texas, EE UU) hasta Los Ramones (Nuevo León, México) y desde ahora llevará unos 1.000 millones de pies cúbicos de gas natural hasta la zona industrial del norte de México. La segunda parte, aún en construcción y prevista para finales de 2015, continuará por 750 kilómetros la ruta del gas natural desde Los Ramones hasta Apaseo El Alto (Guanajuanto, México), en el corazón de la industria del bajío mexicano.

El 55% del flujo de Los Ramones será distribuido en el sector industrial, el resto servirá para producir electricidad en la CFE

Al final el ducto llevaría a lo largo de 984 kilómetros un 40% más de la demanda actual del hidrocarburo. Un récord para la petrolera mexicana que construyó su último gran gasoducto en el litoral del Golfo de México (Cactus-San Fernando, de 900 kilómetros) en la década de los 70. El 55% del flujo del gas natural de Los Ramones será distribuido en las industrias automotriz, de plásticos, de aceros, amoniaco y fertilizantes, así como entre los distribuidores del producto. “El gas natural detona inversiones en algunos de los puntos conectados al sistema de gasoductos que requieren del producto para incrementar sus procesos productivos”, señala Jorge de la Huerta, subdirector de gas natural en Pemex.

El resto del hidrocarburo --un 45%-- será enviado a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para cambiar el insumo de la producción de energía eléctrica de combustóleo a gas natural.“Tendremos la oportunidad no solamente de satisfacer las necesidades de nuestro sector industrial, sino también satisfacer en parte las necesidades de CFE y por lo tanto de proveer a México de una electricidad más barata”, comenta Alejandro Martínez Sibaja, director de la división de gas de Pemex. Ya lo reconocía Enrique Ochoa, director de la CFE en un foro en noviembre: “Hasta 2012 en México no había suficiente gas natural para generar energía eléctrica”.

El gasoducto Los Ramones fue concebido en 2011, cuando Felipe Calderón aún era presidente de México y comenzaban los destellos del nuevo ‘boom’ energético de Estados Unidos. Sin embargo servirá a la Administración de Peña Nieto para cumplir su promesa, anunciada con la iniciativa de la reforma energética en 2013, de reducir las tarifas eléctricas en un plazo de dos años. “Hemos logrado asegurar una disminución en la tarifa de luz eléctrica, la que pagan las familias mexicanas y la industria del país, y además será posible tener acceso a mayor suministro de gas natural”, ha dicho el mandatario en el acto de inauguración del gasoducto en el Estado de Nuevo León.

El director de la división de gas de Pemex señala que con la apertura del sector a la inversión privada, Los Ramones podrá servir para mejorar la distribución del gas tanto de la petrolera estatal mexicana como del sector privado. Según la CFE, hasta ahora México tiene 11.300 kilómetros de gasoductos y esta red no cubre ni la mitad del territorio mexicano. El Sistema Nacional de Gasoductos llegó al límite de su capacidad en 2012. Peña Nieto ha asegurado que en los próximos cuatro años, el Gobierno mexicano construirá 8.500 kilómetros de nuevos gasoductos, un 75% más de la infraestructura que ahora existe. La vía de Los Ramones busca ampliar las rutas clásicas del gas, cercanas a centros de producción en la costa del Golfo de México y la frontera con EE UU, para lograr la distribución del hidrocarburo en el occidente y el centro del país.

A pesar de que México tiene las sextas reservas mundiales de gas, con el nuevo gasoducto México aumentará la importación de este producto desde Estados Unidos. El gas que se produce en Texas, el Henry Hub, se sitúa entre los más baratos de la región (3,78 dólares) y conviene más a Pemex por su precio frente al gas mexicano que cuesta más de 5 dólares, apunta Martínez Sibaja. “¿Para qué perforo y produzco un gas más caro, si lo que tengo es un gas más barato que puede bajar desde Estados Unidos?”, indica. El gas mexicano, sin embargo, viaja a otros destinos en Sudamérica y Asia donde los precios son más altos.