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Recetas opuestas para bajar el paro

Seis exministros de Trabajo chocan en sus ideas para reducir el desempleo

Los seis exministros de Trabajo en el XV aniversario de la Fundación Adecco
Los seis exministros de Trabajo en el XV aniversario de la Fundación Adecco

Tormenta de ideas. Los ministros de Trabajo de los últimos 15 años se han prestado a responder a El PAÍS acerca de las soluciones que consideran urgentes para paliar la alta tasa de paro que tiene España; las medidas que pondrían en marcha si actualmente estuvieran al frente del departamento que en su día lideraron para combatirlo. Saben de lo que hablan. Y también que el Ministerio de Empleo y Seguridad Social actual se da por satisfecho con las reformas emprendidas desde que en 2011 fuese nombrada su titular, Fátima Báñez.

Al menos eso se desprendía de las palabras de Engracia Hidalgo, secretaria de Estado de Empleo, quien sustituyó a Báñez en el acto de celebración del XV aniversario de la Fundación Adecco, al que asistieron seis exministros del ramo: “Hemos hecho mucho para que el paso del desempleo al empleo sea lo más rápido posible. En políticas activas hemos firmado el primer contrato con entidades privadas de colocación, hemos lanzado un portal de empleo en el que se alojan 100.000 ofertas de trabajo, la estrategia de emprendimiento, la garantía de empleo juvenil… y todo esto en un contexto complicado”. No han dado resultados todavía, admite Hidalgo, porque no son actuaciones que tengan efecto inmediato, pero, según la secretaria de Estado, “los cimientos del mercado laboral se están moviendo”. “Hay un dato importantísimo y es que con un crecimiento del PIB del 1,5% se está creando empleo, lo que implica que para generar empleo ahora hace falta un crecimiento económico menor”, añade Hidalgo.

Entre la euforia y la prudencia

“Hay 5,5 millones de personas más formando parte de la población activa española y 2,7 millones más de ocupados que hace quince años. Y más de dos millones de afiliados más a la Seguridad Social. Unas cifras que ponen de manifiesto la positiva evolución del mercado laboral desde 1999”, aseguraba la secretaria de Estado de Empleo, Engracia Hidalgo en el XV aniversario de la Fundación Adecco, donde también manifestó que “los ministros de Trabajo y Empleo de los últimos quince años han contribuido a crear la España de las oportunidades para todos”. Claro que Hidalgo olvidó repasar algunos datos, como que la tasa de paro estaba en el 16,8% de la población activa en 1999 y afectaba a 2,8 millones de personas, en tanto que hoy se sitúa en el 23,6% e implica a nada menos que a 5,4 millones de personas. 

 

“Con cinco millones y medio de personas en busca de empleo, casi dos millones de personas sin ingresos y más de la mitad de los jóvenes en paro, debemos ser prudentes. Es cierto que llevamos varios trimestres consecutivos de creación de empleo y que notamos cierta recuperación en el mercado de trabajo, pero tenemos todavía muchos deberes a la vista”, sostiene Enrique Sánchez, presidente de Adecco, quien espera que 2015 sirva para generar 300.000 puestos de trabajo y para que la tasa de paro se coloque entre el 22,5% y el 23%.

 

El titular de Trabajo más longevo de los últimos 15 años de democracia y actual diputado del PSOE, Jesús Caldera, está muy lejos de compartir ese avance del equipo de Mariano Rajoy. “Lo mejor es una política anticíclica, no procíclica como defiende el Gobierno. Se necesitan inversiones y un gran programa de recualificación profesional que España no puede acometer sin ayuda europea”. “Hay que impulsar las políticas activas de empleo, que se han reducido dos tercios respecto a los magros presupuestos que había. Actualmente, de cada 100 euros gastados, al desempleado de larga duración apenas si llega uno y él debería ser el primer beneficiado de las mismas”, agrega Caldera, partidario también de elaborar un mapa del empleo para que oferta y demanda de trabajo puedan casar y no se queden puestos vacantes sin cubrir como ocurre hoy en día. Para combatir el paro considera imprescindible también la lucha contra el trabajo no declarado, compatibilizando la percepción de un subsidio con el empleo en determinadas condiciones. Entre 6.000 y 8.000 millones de euros, opina, “serían suficientes para empezar y obtener resultados”.

Valeriano Gómez, predecesor de Báñez y portavoz económico del PSOE en la actualidad, apuesta igualmente por las inversiones y por la formación. “España no se puede permitir tres millones y medio de parados sin cobertura por desempleo”, más aún cuando “hay fondos, puesto que hay mucha gente que ha consumido ya sus prestaciones y eso deja margen en los presupuestos para actuar”. “Mientras llega el crecimiento económico, hay que hacer algo para aumentar la tasa de cobertura frente al desempleo urgentemente. Es la primera medida que habría que poner en marcha”, asegura Gómez, que el pasado jueves anunciaba su retirada de la política alegando que “he cerrado una etapa”.

Las soluciones de los exministros del PSOE a la mayor preocupación de los españoles distan mucho de las aportadas por los cuatro exministros de Trabajo y Asuntos Sociales del PP consultados. Todos ellos avalan la labor de Báñez al frente del departamento de Empleo, incluso algunos como Javier Arenas, vicesecretario del partido, afirman que no hay nada que modificar en su gestión. Aunque sí están de acuerdo en que España necesita profundizar en la reforma laboral. “Las medidas son buenas y hay que intensificarlas”, afirma Eduardo Zaplana, que quiso mostrarse discreto para evitar entrar en polémicas con el Gobierno.

Manuel Pimentel, el titular de Trabajo más efímero de los últimos 15 años, aboga por avanzar en la cultura de la flexibilidad a través de los convenios colectivos y por reducir las cotizaciones sociales para situarlas en la media europea. Esta última propuesta es compartida por Zaplana y Arenas, quien matiza, eso sí, que ese recorte ha de vincularse con el empleo estable, lo mismo que su propuesta de fomentar más el contrato a tiempo parcial para frenar el paro.

Juan Carlos Aparicio opina que la acción del Gobierno debería basarse en los dos principios que él practicó al frente del Ministerio de Trabajo: gradualidad y diálogo social. Y se explica: “Hay que estar atentos a los cambios sociales para que los que haya que asumir sean más rápidos”, y esa gradualidad necesaria hoy implicaría, en su opinión, “simplificar las modalidades contractuales y buscar fórmulas de protección social que eviten que el trabajo tenga cargas directas”. En cuanto al diálogo social que los casos de corrupción descubiertos en todas las organizaciones que lo sustentan han cuasi-paralizado [que Aparicio tilda de “muy negativas incidencias en todas las instituciones sociales”], es imprescindible acelerarlo para recuperar la confianza de la sociedad porque, según el vicesecretario del PP, “las reformas con diálogo social previo tienen más profundidad y efectividad”.

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