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La capital de la desigualdad

Alcobendas (Madrid) es una las ciudades con mayor brecha entre ricos y pobres

El barrio de La Moraleja en Alcobendas (Madrid)

Barrio rico, barrio pobre. Pocos lugares como la madrileña Alcobendas (112.000 habitantes) encajan así en una expresión tan recurrente como esa. Decretada como una de las ciudades más ricas de España por las estadísticas, marcada por un símbolo de la riqueza como el famoso barrio de La Moraleja y hogar muchas multinacionales, es también el municipio de más de 50.000 habitantes con mayor desigualdad económica. El dato aparece en la primera base de datos sobre renta local —elaborada por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) sobre la base de datos del IRPF de 2007— y revela que el 1% de sus contribuyentes acumula el 27% de la renta de toda la localidad.

Ignacio García de Vinuesa no se revuelve en el asiento cuando oye los datos en su despacho del Consistorio, en la Plaza Mayor. Gobierna el municipio desde 2007 y admite que no habrá grandes diferencias en esa brecha en los últimos años. Alcobendas es, puesto arriba puesto abajo, una de las ciudades con el reparto más irregular de la riqueza por el peso de urbanizaciones como La Moraleja, sobre todo, así como El Soto, Arroyo de la Vega o El Encinar, que forman una población de más de 23.000 habitantes. Casas imponentes, coches de vértigo, colegios privados… Todos los tópicos asociados a la riqueza conviven en Alcobendas con sus opuestos en los barrios obreros, en las parroquias del centro, que también reciben peticiones de ayuda.

“Seguro que no hay muchos cambios, de vez en cuando nos enteramos por la prensa de que futbolistas, de esos con sueldos escalofriantes, han venido a vivir aquí, es una zona de atracción para economías poderosas, empresarios con grandes fortunas y eso tiene un gran efecto en esas estadísticas”, recalca el alcalde (PP), pero resalta el dinamismo global de la ciudad, que hay condiciones para alcanzar el pleno empleo a medio plazo y sigue atrayendo empresas. Además, afirma que los presupuestos para servicios sociales crecen: “Aquí no hay nadie desamparado”, asegura.

Entre las 15 ciudades españolas con más desequilibrios en la renta, según la base de datos de Fedea presentada la semana pasada, predominan municipios con riqueza por encima de la media, con alguna llamativa excepción como Elda, en Alicante, que ocupa la cuarta posición tras Sant Cugat del Vallès (Barcelona) y, en cambio, aparece como la segunda más desfavorecida en renta media por declarante.

Un barrio de lujo ‘secesionista’

La relación de La Moraleja con su entorno siempre ha tenido particularidades. El selecto barrio, fundado en 1948, incluso llegó a vivir un furor independentista a finales de los años ochenta, cuando miles de vecinos de esta urbanización y El Soto exigían escindirse de Alcobendas porque se consideraban fiscalmente maltratados: alegaban que pagaban altos impuestos y obtenían peores servicios públicos que sus vecinos.

Paradójicamente, el actual alcalde, Ignacio García de Vinuesa, formaba parte de aquel numeroso grupo de vecinos secesionistas. Lo explica: “Tuvimos una consulta y voté por la independencia, hay quien ha querido ver una contradicción en que luego me presentara a alcalde de Alcobendas, pero aquello fue una movilización de protesta porque había un problema de falta de servicios y no se hacía nada. Aquello acabó y puedo decir que los habitantes de las urbanizaciones están mucho más integrados en la vida social de Alcobendas”.

Desigualdad no equivale a pobreza. La brecha puede crecer también en la bonanza, aunque en España han sido estos siete años de crisis los que han disparado la desigualdad hasta los peores niveles de la UE, solo superada por Rumania o Letonia, según datos de Eurostat de 2013. “El patrón de la desigualdad aquí es diferente del resto de países europeos: se redujo desde mediados de los ochenta, cuando en Europa crecía, porque el desarrollo llegó más tarde, pero en la primera parte de los 2000, pese al crecimiento, se mantuvo la brecha”, dice Jorge Onrubia, coautor del informe y profesor de la Complutense.

El teniente de alcalde de Economía de Sant Cugat, Carles Burgaroles, cree que las diferencias de ingresos ha crecido desde 2007, ya que “en general, en España, las rentas altas se han recuperado y están creciendo, mientras que las más bajas, no”. Esta ciudad acoge centros operativos de grandes empresas como Hewlett Packard, Banco Sabadell o Grífols, además de que “por sus características urbanísticas atrae a muchas familias de rentas altas”. “Aquí hay diferencias, pero no hay bolsas de pobreza”, considera Burgaroles.

Alcobendas sale bien parada en casi todas las clasificaciones económicas: desempleo, renta media, finanzas públicas… Pero la portavoz de IU en el Consistorio, María Benito, destaca que hablar de “medias” en una ciudad como la suya es más engañoso que en otras: “Son más de 20.000 vecinos de urbanizaciones con rentas muy lejanas al resto, pero hay muchos problemas en otros barrios. La crisis ha castigado el centro, Valdelasfuentes, Valdelucha…”.

Hay desigualdad incluso dentro de los más ricos. Onrubia destaca que “una parte muy importante de la renta se concentra en un grupo de población muy pequeño, que no es el 20%, es el 1%”. “En Pozuelo, donde también hay una gran tasa de brecha social, la distribución es más compacta en la parte alta de la renta”, apunta el profesor, vecino y profesor en esta población. En concreto, si el 1% de las rentas más altas de Alcobendas concentraban en 2007 más del 27% de la renta total del municipio, en el caso de Pozuelo era el 22,63%. Y en ese 1% también hay diferencias: el 0,5% de los declarantes de Alcobendas supuso el 22,65% de toda la renta agregada (17,21% en Pozuelo).

Francisco Arenas Murillo, secretario general de la comarca norte de UGT, trabaja en Alcobendas desde los noventa y reconoce lo peculiar de la zona, que acoge empresas como ING, Jazztel, Indra o Mercedes. “Las empresas grandes resisten mejor la crisis y ha habido menos cierres que en otros lugares”, señala. La ciudad tiene una tasa de paro del 12%.

IU sostiene que el Gobierno municipal podría hacer más por mejorar la distribución de la riqueza. También critica medidas como la de vetar la entrada de coches en La Moraleja en las horas punta de la mañana a todo aquel que no viviera en el barrio, fuesen a trabajar en él o a llevar a sus hijos a la más de una veintena de colegios de la zona. Se formaban atascos entre los que iban a la zona y los que la usaban como zona de paso para ir a otros puntos. La decisión levantó ampollas porque atascó más las vías alternativas. “Los niños han ganado media hora de sueño”, apunta el alcalde.