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El segundo ‘boom’ de la enseñanza ‘online’

La demanda de másteres virtuales crece casi un 300% en los últimos dos años

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La llegada de los años 2000 trajo consigo el primer boom de la enseñanza online. En aquel momento universidades y escuelas de negocio españolas comenzaron a ofertar todo tipo de cursos a través de sus páginas web y algunas empresas se lanzaron a complementar la formación de sus empleados a través de sus intranets. El globo no tardó en desinflarse. Los inconvenientes principales eran dos: el desconocimiento del mundo virtual y la falta de adaptación de los contenidos a un formato online.

El panorama es muy distinto en noviembre de 2014. El crecimiento de las infraestructuras tecnológicas y el acceso a Internet de la mayoría de la población ha consolidado la enseñanza virtual. El número de estudiantes universitarios que demandan másteres online ha crecido un 300% en los últimos dos años, según datos del Ministerio de Educación, y la búsqueda de cursos online en Internet ha aumentado un 200% desde 2008, según la plataforma especializada en cursos Emagister.

“Estamos ante el segundo boom de la enseñanza online, un fenómeno que han impulsado las mejores universidades de Estados Unidos, que han entendido que en un futuro no muy lejano, este método va a estar en todas partes”, señala Carles Sigalés, vicerrector de docencia y aprendizaje de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), la primera universidad 100% online fundada en 1994.

Los textos interminables con letras de pequeño tamaño sobre fondo gris han dado paso a formatos creados exclusivamente para su aprendizaje en el medio online, y la soledad de estudiar frente a una pantalla se ha suplido con aplicaciones y programas que permiten la interacción en tiempo real con otros alumnos y profesores.

En el caso de la UOC, universidad pública de gestión privada que ha pasado de 200 alumnos a 60.000 en 20 años, este curso 2014-2015 se pone en marcha el TV format, unos programas de televisión de 30 minutos realizados por profesionales del audiovisual y por docentes en los que se explican contenidos de diferentes asignaturas. “Nuestro objetivo es transformar el material didáctico en formatos innovadores y estimulantes que motiven al alumno y, de paso, contribuir a rebajar la tasa de abandono universitario, que en España es del 19% durante el primer año”, indica Lluís Pastor, profesor de Comunicación de la UOC y director general de Oberta Publishing, editorial multimedia de la UOC.

La búsqueda de cursos online en Internet ha aumentado un 200% desde 2008

Otra de las novedades son las Novelettes, novelas cortas de ficción online -también disponibles en papel- que se usan a modo de manual en los grados de psicología, informática y criminología. Estas novelas contienen índices alfabéticos de conceptos clave de la asignatura o cuadros sinópticos vinculados en forma de esquema. Desde hace tres años, la UOC también enseña con magazines de radio de 45 minutos que el estudiante puede escuchar mientras practica running, plancha la ropa o cuida de sus hijos. “La metodología de enseñanza online no consiste en copiar el modelo de la presencial con videoconferencias. Un simple vídeo o un Powerpoint ya no son de recibo”, añade Pastor.

Estos modelos más cercanos al entretenimiento han demostrado, según los datos que maneja la UOC, que el rendimiento de los estudiantes es el mismo que se obtiene con la metodología tradicional. Lo que cambia es el nivel de satisfacción. “Facilitamos el acceso al conocimiento a personas con vidas complicadas, adultos que no disponen de mucho tiempo libre porque trabajan o porque tienen familiares a su cargo”, apunta Sigalés, vicerrector de docencia de la UOC, donde el precio medio de un máster de 60 créditos ronda los 5.100 euros.

Ana Pérez, de 41 años, estaba cursando el máster de Gestión Cultural de esta universidad online cuando tuvo su segundo hijo. “Pude con ello, me matriculé de seis asignaturas y las saqué adelante”, asegura. Una de las ventajas es que los docentes contestan a cualquier duda antes de 48 horas y que existen plataformas que permiten hablar en tiempo real con otros estudiantes o realizar trabajos en grupo. “A veces se piensa que el contacto con otros alumnos o con los profesores va a ser menor, y sucede al contrario”.

De los 1.561.123 universitarios españoles que cursan grados, antiguas licenciaturas o másteres, la octava parte (236.691) están matriculados en centros online, según datos del Ministerio de Educación. La matrícula ha aumentado en 38.000 alumnos en apenas dos cursos y la demanda de másteres online ha crecido casi un 300% hasta los 17.178 estudiantes.

La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), centro privado que comenzó a funcionar hace 5 años con 900 alumnos y que a día de hoy cuenta con 18.890 matriculados, implementa este curso el formato A4Learning, una herramienta de analítica de datos que graba todos los movimientos de los estudiantes en el campus virtual, con su consentimiento, y realiza informes estadísticos para determinar las fortalezas y debilidades de los pupilos en las diferentes asignaturas. Este método permite a los profesores saber si el alumno debe interactuar más con el resto de compañeros y realizar más trabajos en equipo, si tiene que proponer más preguntas sobre el temario o si va retrasado con respecto al programa educativo, entre otras cuestiones. Una vez reconocidos estos puntos, otra herramienta llamada I-Line proporciona recomendaciones específicas al usuario.

“La tecnología nos permite renovar constantemente la metodología de enseñanza y desarrollar aplicaciones para que el alumno sea más proactivo”, señala Daniel Burgos, vicerrector de Investigación de la UNIR y catedrático UNESCO en eLearning. El coste medio de un máster de un año de duración (60 créditos) en esta universidad es de entre 3.000 y 5.000 euros.

Por su parte la UNED cuenta con el CanalUned, una herramienta online que ofrece al estudiante variedad de recursos para complementar su aprendizaje como programas de televisión y radio o teleactos, en los que los docentes explican de forma amena algunos de los puntos más complejos del temario. “Lo utilizamos para grabar contenidos complementarios, para explicar la forma de realizar las actividades e incluso la forma de evaluar”, señala Ana María Martín, directora de Formación del IUED, Instituto Universitario de Educación a Distancia de la UNED. “Hay alumnos muy autónomos que con una buena estructura de curso virtual y materiales didácticos de calidad salen airosos por sí solos. Pero no todos lo consiguen”, añade. Este canal también se usa para programar encuentros virtuales entre alumnos y docentes mediante videoconferencias o para colaborar con colegas extranjeros en diferentes proyectos.

El mayor problema de la enseñanza online es el abandono. Según Eugenio Lanzadera, secretario general de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), estos estudios requieren una voluntad y un compromiso más fuerte. En esta universidad, 100% online, la tasa de abandono ronda el 30% durante el primer año. “Para evitarlo existe una planificación semanal que marca las pautas que debe seguir el alumno. La implicación de los profesores es esencial y los estudiantes pueden contactar con ellos en cualquier momento, incluso para los proyectos finales durante el mes de agosto”.

Lejos de los PDF o los intercambios de información por correo electrónico, la formación online no deja de evolucionar. “Hace una década se consideraba un método de segunda. Ahora es un fenómeno imparable”, concluye Lanzadera.

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