El G20 acuerda más de 800 medidas para combatir el estancamiento

El plan de reformas incluye estrategias para disminuir los costes del comercio, mejoras en aduanas y un impulso a la inversión en infraestructuras, entre otros acuerdos

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy en una reunión de trabajo sobre la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión con el primer ministro de Italia, Matteo Renzi (segundo por la izquierda), el presidente de Francia, Francois Hollande (segundo por la derecha), y el presidente de EE UU, Barack Obama (derecha) EFE

La caída de Lehman Brothers en 2008 desató la peor crisis económica desde la Gran Depresión. Seis años después, las veinte economías más poderosas del mundo constatan que la recuperación será más complicada de lo previsto. El G20 puso fin este domingo a la cumbre de presidentes y jefes de gobierno en Brisbane (Australia) con un comunicado que incluye una batería de más de 800 medidas para tratar de fortalecer la economía.

A lo largo del año, los países miembros han presentado al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) planes para estimular el crecimiento, que han cristalizado en el pacto de estrategias de esta cumbre. “Análisis por parte del FMI y la OCDE indican que nuestros compromisos, si se implementan en su totalidad, resultarán en un 2,1% adicional de crecimiento para 2018”, asegura el comunicado del G20, que pone el énfasis en la importancia de que es necesario el esfuerzo conjunto de los distintos gobiernos para que el impulso surta efecto. Los planes de crecimiento “añadirán más de dos billones de dólares a la economía global y crearán millones de puestos de trabajo”, confía el grupo de los 20. “Este documento no solo contiene ideas, implica también una ejecución firme”, advirtió el primer ministro australiano, Tony Abbott.

Los encargados de supervisar y hacer el seguimiento de los proyectos de los distintos países serán el FMI y la OCDE. Con el plan de choque, el G20 trata de hacer frente al débil crecimiento que azota Japón y que se ha instalado en la eurozona. “La recuperación global es lenta, desigual y no genera los empleos necesarios. La economía se ve frenada por la falta de demanda”, aseguraron los líderes en el comunicado final, que recordó “los riesgos persisten en los mercados financieros y a través de tensiones geopolíticas”.

Bajando a las medidas, el grupo de los veinte subraya sobre todo la importancia de las infraestructuras como motor del crecimiento. En este sentido, aprobó la creación del Centro Global de Infraestructuras, que pondrá en contacto a inversores y a promotores de grandes proyectos en todo el mundo. Abbott confirmó que el organismo tendrá sede en Sídney durante los primeros cuatro años. “El Centro permitirá cerrar el agujero de 70 billones de dólares a nivel global en financiación de infraestructuras para 2030”, aseguró el australiano, que explicó que el organismo se financiará con fondos públicos y privados.

Las grandes potencias crean el Centro Global de Infraestructuras, que conectará a inversores y promotores

El dirigente del país anfitrión del G20 subrayó también que “el comercio es la clave del crecimiento” y celebró que en los últimos días India y Estados Unidos hayan llegado a un acuerdo para desbloquear la puesta en marcha de los acuerdos de Bali, que tienen como objetivo reducir las barreras al comercio internacional.

“Las estrategias de crecimiento incluyen reformas para facilitar el comercio, disminuyendo los costes, mejorando las aduanas, reduciendo las cargas derivadas de la regulación y fortaleciendo los servicios al comercio”, explicaron los líderes del G20, que reafirmaron su “compromiso firme y duradero de resistir al proteccionismo”.

Más allá de las medidas estrictamente económicas, el G20 también incluye en sus planes la necesidad de abordar cuestiones como el terrorismo, el cambio climático o la epidemia del ébola en el oeste de África. “Estas menciones no contradicen el carácter económico y global del G20, porque todas tienen una dimensión económica”, explicó la directora del FMI, Christine Lagarde. En este sentido, destacó el acuerdo del G20 de reducir la diferencia entre la presencia de mujeres y hombres en el mundo laboral en los distintos países en un 25% para 2025. Este nuevo objetivo, dijo, “atraerá más de 100 millones de mujeres dentro del mundo laboral, lo que incrementará significativamente el crecimiento global y reducirá la desigualdad”.

Firma transatlántica

El presidente Mariano Rajo se reunió este domingo con su homólogo estadounidense, Barack Obama, y otros líderes de la Unión Europea, para firmar una declaración conjunta con la que buscaban recordar su interés en dar impulso político al tratado comercial y de inversiones transatlántico, conocido como TTIP. “Reafirmamos nuestro compromiso con unas negociaciones globales y ambiciosas, en un espíritu de beneficio mutuo, que desemboquen en un acuerdo transatlántico comercial y de inversiones de alto estándar”, afirmaron en un comunicado conjunto. La rúbrica de la declaración, sin embargo, no supone de momento ningún avance real. El acuerdo, cuya negociación lleva ya siete rondas, pretende crear la mayor zona de libre comercio del mundo (supondría el 50 % de la actividad económica global) y sentar un referente mundial con la armonización de la regulación europea y la estadounidense. Sin embargo, por el camino el TTIP ha topado con algunas diferencias. Entre otras, las exigencias de EE UU a que Europa acepte incluir en el texto un mecanismo de protección del inversor y la solución de controversias inversores-estados.

En relación con la evasión fiscal, otro de los habituales temas estrella en las cumbres del G20, el grupo se comprometió a acabar de implantar el plan de la OCDE para modernizar el sistema fiscal internacional en 2015. “Esto asegurará que las grandes empresas pagan impuestos en el mismo lugar en el que obtienen beneficios”, señaló Abbott. Más allá del compromiso, los fraudes al fisco han protagonizado buena parte del fin de semana. Y esto, a pesar de que los mandatarios de las grandes potencia evitaron abordar la difícil situación en que se encuentra el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y las dudas surgidas sobre su idoneidad para liderar la lucha contra la evasión fiscal en Europa, después de que una investigación destapara una compleja trama que permitía a las multinacionales evadir impuestos domiciliando sus empresas en Luxemburgo. Juncker fue primer ministro de ese país hasta 2013.

El respaldo del presidente español, Mariano Rajoy, fue clave para la elección de Juncker cuando se sometió a primarias dentro del Partido Popular Europeo. Rajoy, en su discurso a puerta cerrada ante el G20, en el que entre las medidas que había tomado España no explicó la amnistía fiscal de 2012, se limitó a señalar que “el objetivo es que no haya ningún lugar en el mundo donde pueda refugiarse la riqueza que no tributa”.

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