Las piruletas Fiesta y los chupa-chups Kojak, a liquidación

La firma, que solicitó el concurso de acreedores, no puede cumplir el convenio aprobado

La compañía abrió en España en 1965 y tiene una fábrica en Alcalá de Henares

Fábrica de Fiesta en Alcalá de Henares, Madrid.

Si ningún empresario lo remedia, en pocos meses el polígono industrial de Alcalá de Henares en el que se asienta Caramelos Fiesta dejará de oler a ese aroma dulzón y algo picante de sus chucherías (piruletas, chupa-chups Kojac o fresquitos). Recuerdos de infancia que vienen a la memoria de todos los nacidos en los sesenta, década en que la empresa, de origen puertorriqueño, se instaló en España. El Boletín Oficial del Estado anunció este martes la liquidación del concurso de acreedores a petición de la compañía, que se ve incapaz de cumplir el convenio.

Fuentes de Fiesta aseguran que la liquidación es el paso anterior a que la compañía sea comprada por otra que garantizará su viabilidad económica. Luis Serrano, responsable de la negociación por parte de UGT, cuenta que antes del verano varias empresas se interesaron, pero se desconocen los nombres porque no se ha abierto el plazo de candidaturas. “La administradora concursal apuesta por la viabilidad de la empresa”, se felicita. Y confía en que el nuevo dueño —si llega a haberlo— no solo compre la marca, sino su producción y sus trabajadores.

Del caramelo con chicle a las chuches sin alérgenos

La compañía de golosinas, fabricante de las míticas piruletas con forma de corazón, los chupa-chups de la marca Kojak rellenos de chicle o los picapica Fresquitos, lleva 49 años funcionando. Según cuenta la propia empresa en su página web, el germen de la compañía se remonta a los años 40, cuando se fundó la empresa Ponce Candy Industries en la ciudad de Ponce, Puerto Rico. Los accionistas de esta empresa también fundaron la fábrica de caramelos Fiesta C.A. en Venezuela en 1946. Y la empresa llegó a España en 1965: la fundó aquí José Ángel Mayoral Ortiz, junto al director de Ponce Candy.

En diciembre de 1971 se produjo un grave incendio en la planta de fabricación de caramelos. Mayoral Ortiz aprovechó este contratiempo para modernizar su planta e incorporar nueva tecnología. Su gran éxito llegó en los setenta, con los chupa-chups relleno de chicle que bautizaron como Kojak, en referencia al famoso detective televisivo de la época.

La piruleta con forma de corazón la crearon entre 1975 y 1976, tras una campaña de publicidad en televisión de la Asociación Española de Fabricantes de Caramelos y Chicles, en la que aparecían unos caramelos con forma de corazón. No existían, y la compañía decidió aprovechar el tirón del anuncio, y fabricarlas. En los ochenta sumaron a su producción las golosinas, y tuvieron especial impacto las fabricadas con forma de ratón, y que emulaban "comida para visitantes", relacionada con la serie V, muy popular en los ochenta. Añadió líneas de caramelos de goma, regalices y caramelos aptos para consumidores con alergias alimentarias comunes.

La planta de Alcalá de Henares tiene 28.000 metros cuadrados y en ella trabajan 145 personas. Para garantizar la venta, argumenta Fiesta en una nota de prensa, “se están modernizando y actualizando las diferentes áreas de negocio, desechando actividades poco rentables e invirtiendo y potenciando actividades económicas y nuevos mercados que posibiliten tener un plan de futuro”.

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Golosinas inspiradas en las series de V y David el Gnomo

En los próximos 10 días, toda persona interesada en la fábrica puede personarse y puede presentar su oferta por escrito. Según la nota de Fiesta, la adjudicación se realizará a través de una aplicación de web que evite “valoraciones subjetivas que puedan favorecer unas candidaturas en detrimento de otras”.

Los trabajadores de Fiesta, que factura unos 20 millones anuales —antes de la crisis eran unos 30 millones—, aprobaron el lunes el plan de los sindicatos, que contempla una reducción del gasto de personal para hacer atractiva la compra por parte de un tercero. La plantilla acepta una reducción de 16 puestos de trabajo (incentivando las bajas voluntarias con jubilaciones y prejubilaciones) y del 9% del complemento salarial; la desaparición del transporte colectivo y la reducción a 15 minutos (hoy el doble) el tiempo para comer.

Fiesta, que se presenta como el fabricante número uno en caramelos con palo, tiene 45.000 puntos de venta solo en España y ha perdido otros 5.000 desde el inicio de la crisis. “Hace tres años que la empresa tiene problemas, pero no esperábamos la liquidación”, explica Serrano, responsable de UGT. “La plantilla está haciendo nuevos esfuerzos y creemos que se puede salvar. El Corredor del Henares es una zona muy castigada por el paro y no queremos un solar más vacío”, continúa, convencido de que la “marca sigue siendo muy fuerte”.

El sindicalista atribuye los malos números a la falta de poder adquisitivo de las familias, “que concentran sus gastos en otras cosas”. Porque las golosinas se encuadran en la categoría de compras por impulso y en épocas de escasez el cerebro se impone al instinto.

Y Serrano achaca el declive a la política de expansión internacional de los últimos años, “en la que se ha puesto mucha confianza y ha fracasado”. Apunta a que las pérdidas internacionales superan el millón de euros, pero prefiere no concretar. “Se ha vendido por debajo del precio de fabricación”, subraya. El 15% de las ventas se reparten entre 25 países, la mayoría en Europa, pero también en Oriente Próximo, Estados Unidos y Nueva Zelanda.

La gran crisis de los caramelos

La empresa ha atravesado varios momentos de crisis a los largo de sus 49 años de funcionamiento. Una de las más agudas, la vivió a mediados de los ochenta. La más profunda, en los últimos años, que llevó a los dueños de la empresa a solicitar el concurso voluntario de acreedores. La medida estaba encaminada a poder reorganizar sus cuentas y evitar el cierre.

Presentó el concurso voluntario de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil número 4 de Madrid en diciembre de 2011, tanto para la fábrica de golosinas como para la empresa que comercializaba los productos. La empresa, que aplicó expedientes de regulación de empleo y elaboró un plan de viabilidad, en febrero de 2013 firmó con los acreedores un convenio que le permitió levantar el concurso.

Sin embargo, el juzgado ha acordado finalmente la suspensión de las facultades de administración y ha declarado disuelta Fiesta S.A., cesando en su función a sus administradores, que serán sustituidos por la administración concursal, que ha sido repuesta en el cargo.