Empezar en un campus, terminar en otro

Cada vez se programan más grados compartidos entre universidades españoles

La alianza con campus internacionales también está en auge

Las empresas quieren reclutar personas de mundo, con experiencias en diferentes países

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En Europa es habitual que las universidades oferten grados compartidos con otros campus, no siempre del mismo país. Pero es una experiencia poco extendida en España –no así en el caso de los másteres– y esta opción desconcierta y sorprende a los estudiantes. ¿Por qué hay menos oferta? En casi todo el continente los grados duran tres cursos y otros tres los posgrados, a diferencia de España, donde el primero no baja de cuatro años y los másteres suelen ser de uno.

Esta distinta división de los cursos complica el encajar los planes de estudios de dos universidades de distintos países. “Nos han engañado con Bolonia. No es tan fácil como se presupone hacer grados conjuntos. En España hay un exceso de vigilancia del Estado a la programación de cada universidad”, sostiene Pere Torra, vicegerente de la Universidad Pompeu Fabra.

Sin embargo, sí que cada vez se programan más grados compartidos entre campus españoles. En ese caso no hay tanto encaje de bolillos porque el calendario es el mismo. “Los gobiernos regionales animan a ello. Casi obligan, lo favorecen. Te ponen menos trabas a un nuevo grado. Por ejemplo, nosotros vamos a sacar con la Autónoma de Barcelona  un título en Informática Biomédica”, explica Torra. La Autónoma de Barcelona y su campus, por ejemplo, comparten el grado de Medicina desde 2008, cuando se puso de manifiesto la carencia de médicos en Cataluña (se iban a jubilar un 10%).

¿Qué se gana saltando de un campus a otro? En un mundo cada vez más globalizado, las empresas quieren reclutar personas de mundo, con experiencias vividas no importa donde, bien sea en su país u otro

Quizá el ejemplo más ilustrativo del grado múltiple es el de Filosofía, Política y Economía, que se imparte desde este pasado curso en tres sedes: en la Pompeu, que tiene la coordinación académica, primero; segundo, entre la Carlos III y la Autónoma, ambas en Madrid; y tercero y cuarto año se cursarán en el campus en el que se matriculó el alumno. “Por cada plaza tenemos cinco solicitudes”, cuenta Torra. El prestigio que arrastra esta modalidad en otras universidades (Duke, Berna, Hamburgo, Oxford, Pensilvania o Yale) contribuye a ello. “Tiene sus inconvenientes. Por ejemplo, algunos alumnos han suspendido asignaturas y hay que buscar la fórmula para que las aprueben en una sede distinta a donde la cursaron”, continúa. Este curso ha empezado otro grado con tres casas (dependiendo de la especialidad): el de Arqueología de las universidades de Sevilla, Granada y Jaén.

¿Qué se gana saltando de un campus a otro? En un mundo cada vez más globalizado, las empresas quieren reclutar personas de mundo, con experiencias vividas no importa donde, bien sea en su país u otro. Por eso, en los departamentos de recursos humanos reconocen que valoran a los Erasmus no solo por su dominio de otro idioma, sino porque su estancia fuera demuestra que son personas con inquietudes, personalidad, independencia, ganas de hacer cosas nuevas y capacidad de adaptarse a escenarios cambiantes.

Siguiendo esta onda cosmopolita, el joven campus sevillano de la Pablo de Olavide (UPO) oferta por primera vez un grado en Derecho y Bachelor of Laws junto a la Universidad de Bayreuth. Los que ingresen en el campus sevillano –que deberán certificar un nivel B2 (intermedio-alto) en alemán– recibirán allí clase los dos primeros años y cerrarán sus estudios en Alemania. Con este titulación bilingüe, la UPO aspira a que sus egresados “puedan acceder al mundo profesional en los dos países” pues no olvidan el “interés estratégico” que supone “acercase al mundo jurídico y empresarial germano por su relevancia”.

 

Motivos económicos

Tiene sus inconvenientes. Por ejemplo, algunos alumnos han suspendido asignaturas y hay que buscar la fórmula para que las aprueben en una sede distinta a donde la cursaron

Pero la doble experiencia no solo favorece a los jóvenes, también a las economías de las universidades, que han visto reducir en 1.300 millones de euros sus presupuestos en tres años, según datos de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras. Hay quien, como el Gobierno de Galicia, ha impuesto la doble titulación como requisito para nuevos títulos. “Deben ser interuniversitarios, participando al menos dos universidades del SUG (Sistema Universitario Gallego); incluir actividades docentes y de evaluación en Red…”.

Se ahorra con esta estrategia conjunta y solidaria en contratos y en medios. Así, en el grado en Estadística de la Universidad de Barcelona y la Politécnica de Cataluña, se ha concentrado la experiencia de su profesorado en los ámbitos de la Ingeniería y la Tecnología, la Economía, las Ciencias Sociales y las Ciencias de la Salud para hacerlo posible. De otro modo, siendo campos tan dispares, el gasto se habría disparado. Lo mismo ocurre con Ingeniería Geológica y pasa desde este septiembre con el nuevo grado Ciencias Culinarias y Gastronómicas.

La facultad de Economía de la Universidad de Valencia es pionera en estas dobles titulaciones. Sus orígenes se remontan nada menos que al curso 1990-1991. Los dos primeros cursos de International Business son en Valencia y el resto a elegir entre Alemania (Heilbronn, Bremen), Francia (Marsella), Reino Unido (Nottingham, University of Hertfordshire) o Estados Unidos (University of North Carolina at Wilmington). Y con el Institut d’Economie et de Management de Nantes-IAE para el grado en Economía.

En la Universidad Europea, por su parte, han empezado un programa piloto para que sus alumnos de la sede ubicada en Canarias, abierta hace dos años, vayan un semestre o un año a Madrid. “Tenemos otra sede en Valencia, pero como está cerca de Madrid sus estudiantes no reclamaban venir a la capital”, cuenta José Ramos, decano de Ciencias Sociales del campus madrileño. En sus carreras de marketing y Economía algunos alumnos pasan entre el 30% y el 40% del tiempo fuera de España. “Con las universidades de la red Laureate no hay problemas para coordinarnos. Tardamos un curso económico. Con otras es más complicado. Con la London School of Economics tardamos dos años y medio porque nos analizaron en profundidad”, continúa. Ramos recomienda la experiencia en cualquier área. “También ahora a los ingenieros les viene bien salir en los estudios ya que el mercado está fuera”.

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