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Nueve consejos para ahorrar en calefacción este invierno

El control del gasto energético es imprescindible para equilibrar nuestro presupuesto

Vigilar los radiadores es fundamental.
Vigilar los radiadores es fundamental.

En el hemisferio norte, con octubre llega el frío. Y con el frío llega la necesidad de calentar la casa. La calefacción representa casi la mitad (un 46%) del consumo energético de los hogares españoles, según un informe del Instituto de Diversificación y Ahorro Energético (IDAE). Con los precios de la energía subiendo, en muchos casos, más deprisa que la inflación, lo que nos dejamos en electricidad y gas se nos come cada mes un pedazo cada vez más grande de nuestro presupuesto. Y, en consecuencia, para tener controlados nuestros gastos es imprescindible vigilar punto por punto lo que consumimos en calefacción.

El aislamiento: ni dejar salir, ni dejar entrar

Sea cual sea nuestra forma de calentar la casa, sin un buen aislamiento nunca vamos a tener un sistema de calefacción eficiente. Las últimas tendencias en ahorro energético, como la llamada "casa pasiva" (que se puede calentar con la energía equivalente a dos secados de pelo) se orientan hacia ese objetivo. Si no dejamos salir el calor y entrar el frío, no necesitaremos reponer la energía perdida.

Consejo 1. Caza a la rendija. Hay que revisar puertas y ventanas, encontrar los sitios por donde se filtra el aire frío del exterior y buscar la forma más segura y conveniente de impedir que eso suceda. En el caso de las filtraciones que debemos dejar abiertas por seguridad (salidas de humos y rejillas de ventilación) lo mejor es dejar cerradas las puertas de esas habitaciones cuando no las estemos usando. Según el IDAE, esa simple medida puede reducir hasta en un 30% nuestro gasto en combustible.

Consejo 2. Ventilar lo justo. Obviamente, hay momentos en los que, por comodidad, hay que ventilar las habitaciones. Desde el IDAE, lo que recomiendan es dejar abiertas las ventanas como mucho diez minutos, tiempo suficiente para renovar el aire de la estancia sin enfriar las paredes y el suelo. Eso evita la necesidad de consumir más energía de la necesaria para recalentar el aire.

Consejo 3. La luz es calor. La ausencia de persianas es uno de los factores que más desorientan a los españoles que viajan al norte de Europa. Pero allí son conscientes de que cada centímetro cúbico de luz es fundamental a la hora de garantizar el confort de una vivienda. Si la casa tiene ventanas que reciben sol —especialmente si están orientadas al sur— mantenga las persianas y las cortinas abiertas; y ciérrelas por la noche para reforzar el aislamiento.

Consejo 4. El aire (dentro del radiador) no calienta. Los radiadores de agua funcionan calentando el líquido en la caldera, que a su vez calienta el metal. Si son de ese tipo, al menos una vez al año —de preferencia, antes de que empiece el frío— púrguelos. Si el agua puede circular libremente, la eficiencia y el ahorro de los aparatos aumenta.

Consejo 5. Sus radiadores no son una secadora. La mejor forma de secar la ropa es dejarla al aire. Colocar la colada encima de los radiadores no solo llena el aire de una humedad incómoda; reduce la eficiencia energética de su calefacción y, sí, consume más energía.

De radiadores y termostatos

Según el IDAE, el 90% de los hogares en España tienen calefacción instalada, y, de ellos, más de un 80% tienen un sistema de calefacción individual. La opción mayoritaria en estos casos es la caldera —en un 50% de las viviendas— seguidas de los radiadores eléctricos y los equipos de aire acondicionado con bomba de calor.

Consejo 6. Tenga un termostato a mano. Un sistema que encienda y apague la calefacción de forma automáticateniendo en cuenta la temperatura de la casa es "casi imprescindible", según el IDAE. En las casas con radiadores, es incluso posible instalar un termostato individual en cada uno de ellos.

Consejo 7. La temperatura de confort. Desde el IDAE se afirma que la temperatura con la que estamos más a gusto en nuestra vida diaria oscila entre los 19 y los 21 grados centígrados. Para dormir, la temperatura recomendada va de los 15 a los 17 grados. Además, las temperaturas superiores a los 23 grados resecan el aire y provocan sensación de incomodidad. Hay que tener en cuenta que cada grado más de temperatura supone un 7% de gasto de combustible, así que es buena idea considerar otras opciones —como una manta o un jersey— antes de tocar el termostato.

Consejo 8. Una caldera a 70 grados. Las calderas individuales tienen otra temperatura a tener en cuenta, que es la del interior del aparato. Hay que consultar con el instalador cuál es el nivel correcto para nuestra caldera. Por norma general, el IDAE recomienda conservar las calderas a 70 grados. Esto no solo reduce las pérdidas de energía, sino que evita que el exceso de temperatura produzca sensación de incomodidad o provoque manchas en las paredes.

Consejo 9. Cada temperatura a su hora. Cada vez hay más equipos que permiten programar el funcionamiento de la calefacción, incluso por smartphone. Ajustar el encendido y el apagado de la calefacción a nuestros horarios nos permitirá ahorrar energía. Y, por supuesto, si no vamos a estar en casa, hay que dejar la calefacción apagada; pero en la medida de lo posible y por razones de seguridad, dejar la caldera conectada a la red eléctrica.

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