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Fratzscher: “El país ha vivido la ilusión de que todo le va de maravilla”

El presidente del ‘think-tank’ alemán DIW estima que peligra el sistema de bienestar del país por la baja productividad y la escasa inversión

Marcel Fratzscher, presidente del DIW

Además de presidir el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), uno de los think-tanks más respetados del país, Marcel Fratzscher (1971, Bonn) también asesora al número dos del Gobierno, el socialdemócrata Sigmar Gabriel. Cuando se le recuerda que algunos le llaman el economista jefe del Ejecutivo, él se limita a responder que tiene buenos contactos en todos los ministerios y en la cancillería que ocupa Angela Merkel.

Pregunta. ¿Alemania no va tan bien como la gente piensa?

Respuesta. A corto plazo, sí va razonablemente bien, con un crecimiento del 1,5% para este año y del 2% para el próximo. Pero a largo plazo muchos aspectos van por el camino equivocado. Tenemos unas ratios de productividad muy bajas por la escasa inversión. Así peligra el sistema social y el bienestar, que al final siempre dependen del sector privado.

P. Algunas zonas de Alemania tienen unas infraestructuras anticuadas. Además, una mayor inversión contribuiría al crecimiento del país y del resto de Europa. ¿Por qué no se ha hecho?

R. Por la ilusión de que todo nos va de maravilla. Si se tiene esa impresión, la política social es la prioridad. Por eso, el acuerdo de Gobierno de democristianos y socialdemócratas habla poco de reformas económicas. El salario mínimo, la jubilación a los 63 años... Son decisiones pensadas para satisfacer la clientela de ciertos grupos sociales que no tienen nada que ver con garantizar el bienestar para los próximos 20 años.

P. El Gobierno se enorgullece de haber cerrado por primera vez desde 1969 un presupuesto sin deuda nueva. ¿Es un error? ¿Debería invertir más aún a costa de aumentar la deuda pública?

R. Sí, claramente es un error. Esta visión de que todo va bien la tienen por igual los partidos del Gobierno. Y es una tragedia, porque las reformas son mucho más fáciles de adoptar en tiempos de bonanza. En España vemos lo duro que es reformar cuando la economía está por los suelos. Es urgente tomar decisiones ahora. Sabemos que tenemos estas debilidades y que el sector público alemán debe invertir más. Y además este es el momento porque el Estado puede financiarse de una forma increíblemente barata.

P. Pero ese giro no parece muy probable. La canciller Merkel sigue hablando de la virtud de no gastar más de lo que ingresa.

R. Soy moderadamente optimista de que en el próximo año la situación va a ir en la dirección adecuada. En estos últimos meses todos los partidos mencionan el tema de las inversiones, también la canciller. Hay una conciencia de que tenemos un problema.

P. Otra ilusión contra la que usted alerta es la de que Alemania no se beneficia de la unión monetaria. Cuando oye al presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, criticar al BCE, ¿cree que él también tiene esta percepción?

R. La renacionalización de la política a la que asistimos en la UE es una gran tragedia. Los Gobiernos han vuelto a pensar solo en función de lo que es bueno para sus países. Critico esa percepción alemana de que todos los europeos quieren nuestro dinero. Pero también critico a los que en España y Francia señalan a Alemania como única culpable de la crisis. También me preocupa que el Bundesbank, que personifica esa renacionalización de la política, vea todo desde una perspectiva demasiado alemana. Es verdad que Alemania ha asumido riesgos de los europeos, a través de créditos del rescate y del balance del BCE. Pero también es cierto que esa política ha beneficiado a su economía.

P. Esta actitud que critica, ¿la tienen todos los países por igual?

R. No diría que uno es más culpable que otros. Las votaciones en el consejo del BCE están muy orientadas por el voto nacional. No creo que esto sea más fuerte en Alemania, aunque quizás por su peso económico debería mostrar una fuerza mayor.

P. ¿Ve peligro de una nueva recesión en Europa?

R. Veo tres escenarios. El primero, con una probabilidad del 50%, es el estancamiento, con tasas de crecimiento en torno al 1%, insuficientes para crear empleo y reducir las deudas. Y con inflación muy baja. El segundo es un crecimiento potente, del 2% al 4% en los países en crisis. No le doy más del 20% de las posibilidades. El tercero es una recesión, con un 30% de probabilidades.

P. ¿Cómo ve a España?

R. Tengo mucho respeto por lo que ha hecho en los últimos tres años. Las reformas que España ha puesto en marcha han sido al menos tan duras como las de Alemania en 2003. Pero estos procesos necesitan tiempo. No mejoran el crecimiento inmediatamente. Veo a España en un camino mucho mejor que el resto de países en crisis, mejor que Francia y mucho mejor que Italia.

P. ¿Mucho mejor que Italia?

R. Mucho, mucho mejor. Italia para mí es la mayor preocupación, mayor que Francia. Allí al menos hay voluntad política.

P. ¿No confía en Matteo Renzi?

R. Confío en él. En quien no confío es en el sistema italiano.