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Serrín para calentar las casas

La biomasa, cuyo consumo crece cada año, permite ahorrar hasta el 45% en la factura energética

El pellet se logra a partir de restos agrícolas y forestales
El pellet se logra a partir de restos agrícolas y forestales

Serrín, hueso de aceituna, astilla, cáscara de almendra o de piñón son la materia prima de una energía que empieza a calentar las viviendas. Y el mercado.

Es la biomasa, una de las formas más antiguas y naturales que ha utilizado el ser humano para calentarse. “En las últimas décadas ha sido la automatización y la mejora tecnológica de los equipos para la combustión de la biomasa lo que ha propiciado el desarrollo moderno de la bioenergía”, dice Juan Jesús Ramos, Responsable del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa ( AVEBIOM).

Que la biomasa entre en las viviendas permite ahorrar cientos de euros anuales —hasta el 45% en la factura respecto al uso de combustibles fósiles—, y la eliminación total de emisiones de CO2, ya que se trata de un combustible neutro. ¿Podemos suministrar el 100% de la energía con la biomasa? No, “pero mejoraremos nuestra independencia energética equilibrando el mix energético español”, puntualiza Ramos.

De momento, el consumo de pellet en España no ha dejado de crecer de año en año, hasta alcanzar las 380.000 toneladas en 2013. Desde el 2010, se ha multiplicado casi por cuatro. En el último año, y debido a la escasez de hueso por la mala cosecha de la aceituna, el consumo de pellet creció por encima de lo esperado. Tiene un poder calorífico mayor y el mercado está más consolidado que el de hueso de aceituna, estacional y más inestable.

En un bloque

  • Comunidad de vecinos de 237 viviendas en Valladolid gestionada por una Empresa de Servicios Energéticos (ESE).
  • Se han instalado tres calderas de pellet y ha dejado de consumir 296.600 litros de gasóleo.
  • Sin que los vecinos hayan tenido que hacer ninguna derrama, durante los 10 años de amortización de los equipos, cada vecino ahorra un mínimo de 175 euros al año (41.000 euros anuales toda la comunidad).

Fuente: AVEBIOM

La producción en España (350.000 toneladas métricas) no alcanza ni la mitad de su capacidad (950.000). Por tanto, el abastecimiento con material forestal está garantizado.

El pellet se logra a partir de restos agrícolas, forestales y cultivos energéticos. Tras un proceso de trituración, secado, molienda, prensado y enfriado, se obtiene un producto cilíndrico con un diámetro de seis milímetros y una longitud de 40.

Las pequeñas estufas de pellets ganan popularidad. “En Italia en tres años se vendieron más de un millón de estufas, y en España creemos que puede ocurrir algo similar”, según Roberto De Antonio, ingeniero agrónomo y socio fundador de Factorverde. Suelen ser una solución para apoyar la calefacción tradicional de gas o gasóleo, e incluso para eliminarla. Lo más habitual es que se emplee para calentar una única estancia. El precio de estas estufas oscila entre 150 y 200 euros por kW de potencia.

“Por ejemplo, una de 10 kW puede calentar 100 metros, cuesta entre 1.500 y 2.000 euros y consume entre 0,62–2 kilos por hora (según se regule la llama)”, explica De Antonio. Un saco de 15 kilos se vende por 5,40 euros —un litro de gasóleo cuesta cuatro veces más que un kilo de pellet—.

Son equipos en los que se cuida el diseño y la estética. De líneas modernas, tienen un cristal panorámico para ver la llama.

“Apostamos mucho por el crecimiento de la calefacción de pellets, que se está mostrando como una de las más eficientes y económicas”, comentan en el centro de bricolaje Leroy Merlín.

En un chalé

  • Tenía caldera de gasóleo, de 40 kW de potencia útil, con un rendimiento del 85%.
  • El coste anual del consumo de pellet es de 2.028 euros, frente a los 4.391 euros de gasóleo.
  • La inversión total es de 24.363 euros. Sin ningún tipo de ayuda, se recuperaría en el noveno año.

Fuente: AVEBIOM

Su funcionamiento es sencillo. El pellet se descarga de manera automática desde una tolva integrada, que se carga desde la parte superior con sacos de 15 kilos. Disponen de encendido automático y suelen ser programables. Son equipos con rendimientos que superan el 90% para un consumo aproximado de un kilo por hora y pueden utilizar hueso de aceituna, cáscara de almendra o de piñón, explican en el Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa.

También los edificios de viviendas con calefacción centralizada y los unifamiliares empiezan a conocer de cerca la bioenergía. “Cuando una comunidad decide acometer la reforma o la sustitución de los equipos, fundamentalmente de gasóleo, se informa de otras fuentes de energía, como es la biomasa”, indican en la compañía energética Factorverde.

El problema es el alto coste de la inversión inicial, aunque con los ahorros en las facturas se puede amortizar en cinco años (con una subvención del 30%) o en nueve años sin ella, han calculado en la asociación.

Las inversiones rondan los 400 euros por kW de potencia. Para una caldera de entre 20-30 kW los precios oscilan entre los 3.500 y los 18.000 euros.

Ahora bien, las comunidades de vecinos tienen la opción que recurrir a las Empresas de Servicios Energéticas (ESE), que se encargan de asumir esta inversión —sin derramas para el propietario—. El pago de los servicios se basa en la obtención de ahorros de energía.

Las calderas centralizadas proporcionan calefacción a toda la casa mediante un sistema de distribución por radiadores.

El pellet se almacena en un depósito o silo y se va alimentando la caldera con un tornillo sinfín o un sistema neumático (dependerá de la distancia entre la caldera y el silo). Todo el proceso está automatizado y los silos se pueden llenar con camiones cisterna y con mangueras. La caldera va regulándola para alcanzar las temperaturas adecuadas del agua que circula por los intercambiadores de calor.

Calentar, ahorrar, no contaminar...Pero, además, permite que esa finca que instala una caldera de biomasa consiga una certificación energética A, la más alta.

Un nicho de 1.000 millones

La bioenergía ya se empieza a tener en cuenta en las grandes empresas energéticas de España. Comienza a despegar. En 2013 se estimaba que podría haber alrededor de 80.000 instalaciones de biomasa con equipos modernos, con una potencia instalada de 5.000 MW.

Existe un volumen de negocio potencial (suponiendo una inversión media por instalación de 10.000 euros) de más de 1.000 millones de euros. Y el volumen de negocio potencial en el suministro de pellets supera los 100 millones de euros anuales, según los cálculos de AVEBIOM.

La bioenergía genera empleo y es una economía productiva basada en recursos propios desaprovechados, disminuye la dependencia energética del exterior y no contribuye al efecto invernadero. A pesar de que la fabricación de pellet en España no alcanza ni la mitad de su capacidad de producción, se están construyendo nuevas plantas. Los fabricantes han visto necesario la certificación de los biocombustibles para dar mayores garantías a los usuarios. AVEBIOM gestiona en España la certificación pellet ENplus.