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Isidoro Álvarez, el discreto empresario que agrandó el legado de Ramón Areces

Fue el artífice de la expansión y diversificación del grupo, que presidió durante 25 años

Isidro Álvarez Álvarez, presidente de El Corte Inglés, posa a la puerta del lugar donde se celebra la junta de accionistas de la entidad en 1995.

Isidoro Álvarez Álvarez, de 79 años (Borondes, Asturias 1935), ha fallecido tras 25 años en la primera línea de El Corte Inglés, el grupo de distribución español. Sobrino segundo de Ramón Areces, fundador del grupo y una de las mayores fortunas españolas, Isidoro Álvarez fue su colaborador más directo. El proceso de sucesión dentro de la entidad había sido diseñado ya por el propio Areces en octubre de 1987 y el nombramiento de Álvarez se anunció pocas horas después de conocerse la muerte de su fundador. Era el 2 de agosto de 1989 y tenía entonces 53 años.

El recién elegido presidente del gigante de la distribución española, una empresa que había nacido en una pequeña tienda al público abierta en Callao (Madrid) en 1940, era hijo de Dimas Álvarez, (primo de Areces), y Eustaquia Álvarez, aunque a él le desagradaba que se vinculase su parentesco a sus responsabilidades en la cadena de distribución. "El único secreto de El Corte Inglés para acceder a la situación de liderazgo está en el trabajo en equipo", solía decir.

El día de su nombramiento también fue designado patrono vitalicio y presidente del consejo de la Fundación Areces, que controlaba -y controla- la compañía, de acuerdo con la última voluntad expresada por el patriarca

Isidoro Álvarez llevaba en la alta dirección de la empresa desde los años sesenta y era considerado como el alma máter del negocio. Obsesionado con la atención al cliente, durante muchos años pasaba hasta doce horas diarias en los grandes almacenes y tenía por costumbre hacer visitas de incógnito a las tiendas y comer en los restaurantes de la cadena.  "Mi escuela ha sido siempre El Corte Inglés y mi maestro, Ramón Areces. Creo que la historia del comercio en este país no puede entenderse sin la presencia de don Ramón, que ha introducido técnicas y procedimientos que han permitido la modernización del comercio en España", aseguraba.  Un gran organizador, muy discreto y un personaje tan poco dado a las apariciones públicas como a hablar de sí mismo, se licenció en Económicas en la Universidad Complutense en 1957, y desarrolló toda su carrera profesional en la empresa, en la que se incorporó a los 18 años. Amante del flamenco y de la caza, por encima de todo era un hombre dedicado a su trabajo en El Corte Inglés.

Con 24 años y tras haber adquirido algunas acciones de la compañía, entró en el restringido consejo de administración de El Corte Inglés y de Induyco, empresa filial dedicada a la confección textil. Durante años se forjó una carrera como ejecutivo de la empresa de distribución,  hasta que alcanzó la presidencia: "El gran almacén es la primera y la más representativa de las formas de distribución", afirmaba entonces en una de sus escasas intervenciones públicas.

En su larga trayectoria al frente de El Corte Inglés, Álvarez fue el responsable de la expansión de la marca gracias a la compra de Galerías Preciados, que la empresa absorbió en junio de 1995. 

Creó nuevos centros y fue el responsable de la diversificación de la marca, que alcanza ahora un volumen de facturación de 14.000 millones. También logró mantener el legado de la Fundación Ramón Areces, constituida en marzo de 1976 y que tiene como objeto social el desarrollo de la educación, la cultura y la investigación.

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