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Muere Emilio Botín

Ana Botín, nombrada por unanimidad nueva presidenta del Banco Santander

La hija de Emilio Botín será la primera mujer al frente de uno de los grandes bancos mundiales

La hasta ahora máximo responsable de la filial en Reino Unido era la preferida por su padre

Ana Botín, este miércoles en el jardín de la residencia familiar en Somosaguas.

El consejo de administración del Banco Santander ha elegido por unanimidad a Ana Botín (1960, Santander) como nueva presidenta tras el fallecimiento de su padre, Emilio Botín, según ha confirmado la entidad en una nota remitida esta tarde a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). "Es la persona más idónea dadas sus cualidades personales y profesionales, su experiencia, su trayectoria en el grupo y su unánime reconocimiento nacional e internacional”, asegura la entidad en el comunicado. Ana Botín, hasta ahora consejera delegada desde 2010 de Santander UK, también era la preferida por su padre para sucederle.

“En estos momentos tan difíciles para mí y mi familia, agradezco la confianza del consejo de administración y asumo con total compromiso mis nuevas responsabilidades. Durante años he trabajado en el grupo Santander en distintos países y responsabilidades y he podido comprobar la enorme calidad y dedicación de todos nuestros equipos. Seguiremos trabajando con total determinación para seguir construyendo un Banco Santander cada día mejor para nuestros clientes, empleados y accionistas", ha afirmado la nueva presidenta, que se convierte en la primera mujer al frente de uno de los grandes emporios financieros mundiales.

Ana Botín habal por teléfono, este miércoles en el jardín familiar tras la muerte de su padre.

Uno de los temas más molestos para tratar con Botín era su sucesión en el banco. Pese a contar con 79 años (estaba a tres semanas de cumplir los ochenta), el presidente del Santander eludía siempre este asunto tanto ante los medios de comunicación como dentro del banco. La respuesta de Botín era que se encontraba en perfecto estado de salud y con el apoyo de todo el consejo, por lo que no era necesario hablar de este asunto.

Los estatutos del Santander solo indican que en caso de ausencia del presidente se debe reunir la comisión de nombramientos para elegir el sucesor, lo que ha tenido lugar este mismo miércoles en la Ciudad Financiera del Santander, en Boadilla (Madrid). El vicepresidente primero, segundo en la cadena teórica de mando, es Fernando Asúa (Madrid, 1932), una persona de confianza de Emilio Botín. Él ha presidido la comisión, junto con Guillermo de la Dehesa, Rodrigo Echenique e Isabel Tocino Biscarolasaga. Los dos primeros también son ejecutivos muy cercanos al fallecido presidente (y a la familia Botín) desde hace muchos años, lo que invita a presuponer que conocían sus planes para estos casos.

Fuentes del sector, así como otras cercanas a la entidad, ya daban por hecho que Ana Botín, casada con Guillermo Morenés y con tres hijos, tomaría el relevo de su padre. Trasladada de urgencia desde Londres hace unas horas al conocer la noticia, ya se encontraba en Madrid desde primera hora del día, haciéndose cargo de los principales asuntos. Pese a ser una multinacional con presencia en más de 15 países, (y el banco más grande de la Zona euro) la entidad cántabra siempre se ha gestionado con un estilo que recuerda a las empresas familiares, aunque los Botín tienen una participación minoritaria en el capital.

El Santander se caracteriza por una forma rápida y ejecutiva en su gestiona, lo que encaja en la rápida sucesión y el nombramiento de Ana Botín. El fallecido presidente emitió una señal clara de por dónde iría su sucesión al nombrar a Javier Marín como consejero delegado en abril de 2013 en sustitución de Alfredo Sáenz. Marín, además de ser una persona de confianza de Emilio Botín porque ocupó el puesto de secretario personal durante años, también trabajó estrechamente con Ana Patricia y se considera una persona de su entorno de confianza. Este nombramiento fue el primer gesto del patriarca banquero de por dónde iría el grupo en el futuro.

En cuanto a quién será el sustituto de la nueva presidenta del Santander en la filial británica, su consejo se reunirá la semana que viene para tomar una decisión. Hasta entonces, Santander UK ha informado al regulador británico que el actual vicepresidente de la entidad, Nathan Bostock, será el responsable de garantizar la continuidad de todas las operaciones y la estrategia del banco. 

Larga trayectoria

La trayectoria de Ana Botín es larga en el Santander. Fue nombrada por primera vez consejera del banco el 4 de febrero de 1989. Desde 1992 es directora general y ahora es consejera delegada de la filial del Santander en el Reino Unido, que se ha convertido en la principal división del grupo en estos momentos por beneficios. Esta es, sin duda, una buena carta de presentación para la comunidad financiera internacional para la nueva presidenta. Esta ejecutiva sabe lo que es debatir con los principales inversores del mundo, localizados en la City londinense, así como con los supervisores británicos, considerados entre los más exigentes tras la crisis financiera internacional. También ha trabajado en Estados Unidos, ya que la hija de Emilio Botín se incorporó a la entidad tras un período en JP Morgan (1981-1988).

No obstante, su principal labor en el mundo financiero fue la presidencia ejecutiva de Banesto, cargo que ocupó entre 2002 y 2010, antes de marcharse a Londres. Además, es consejera no ejecutiva de The Coca-Cola Company.

Banqueros conocedores del Santander comentan que con el cierre de la etapa de Botín se abre una renovación de parte del consejo, ya que buena parte de ellos tienen una avanzada edad. También se espera un cambio en el comité ejecutivo, con un reforzamiento de las personas de confianza de Ana Botín. Sin embargo, todos los movimientos deberán esperar a los resultados de las pruebas de estrés, que se conocerán a final de octubre y que supondrán la llegada del nuevo supervisor, el Banco Central Europeo (BCE). La muerte de Botín ha coincidido con el final del Banco de España como supervisor por lo que la persona que ocupe la presidencia de Santander estará más pendiente de los directivos de Fráncfort que los de Madrid. Todo un símbolo de la nueva etapa del Santander y de toda la banca europea.

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