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La deuda pública ya supera el billón

El pasivo cruza un umbral histórico al crecer en 10.000 millones en junio

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Fuente: Banco de España y elaboración propia.

La deuda pública española alcanzó y superó el pasado junio el umbral histórico del billón de euros. La escalada del dinero que las Administraciones españolas deben a bancos e inversores de todo el mundo casi se ha triplicado a lo largo de esta larga crisis: el pasivo se situaba en 382.307 millones de euros al acabar 2007. Seis años y medio después, con dos recesiones a la espalda, casi seis millones de parados y un rescate a la banca, el lastre ya alcanza los 1.007.319 millones de euros, según los datos que hizo públicos el jueves el Banco de España.

El pasivo ha engordado en más de 600.000 millones de euros contantes y sonantes desde 2007, pero también con relación a su peso en la economía: del 36,7% del producto interior bruto (PIB) de ese año previo a la crisis, hasta el 98,2% respecto al PIB de los cuatro últimos trimestres estimado por el Banco de España. Cuando Mariano Rajoy llegó al poder, a finales de 2011, la deuda era de 737.406, el 70,4% del PIB.

El Gobierno asumió hace tiempo que el endeudamiento acabará por batir otra marca simbólica al alcanzar el 100% del PIB en 2015. Otras previsiones van más allá, como la del Fondo Monetario Internacional (FMI), que proyecta que el pasivo alcanzara un máximo del 104% en 2017 y solo a partir de entonces empezará a moderarse, hasta quedar en el 102,4% en 2019.

El gasto en intereses aumenta pese a la reducción de los tipos

La financiación del déficit público, la factura por el salvamento bancario y el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) para las comunidades con problemas han ido cargando el saco del pasivo. En esta línea, un aumento de la deuda de 10.336 millones entre mayo y junio ha llevado a España situarse ya por encima de ese listón simbólico del billón. Han sido 333 millones más de deuda por día durante junio. O un aumento de 46.653 millones en lo que va de año.

La escalada ha llevado a España a situarse entre las economías más endeudadas de la zona euro, a pesar de que comenzó la crisis por debajo de la media. En la última comparación posible, correspondiente al primer trimestre del año, solo la superaban Grecia (174,1%), Italia (135,6%), Portugal (132,9%), Irlanda (123,7%), Chipre (112,2%) y Bélgica (105,1%).

Esta deuda creciente hace que el Gobierno haya tenido que reservar cada vez más dinero de sus presupuestos anuales para el pago de intereses, pese a que los tipos se han reducido desde lo peor de la crisis financiera, en verano de 2012.

En las cuentas de 2014, la partida para los gastos financieros se situaba en 36.662 millones de euros, una cantidad que, de cumplirse, superará en un 10% lo que se acabó pagando en 2013.

Datos clave

  • La deuda pública española alcanzó en junio un récord histórico de más de un billón de euros, frente a los 943.872 millones en que se situaba hace un año.
  • Salvo un descenso registrado en abril, el importe lleva creciendo de forma ininterrumpida desde el pasado mes de octubre.
  • Con relación al PIB, el endeudamiento se sitúa en el 98,2%, frente al 36,4% en el que se encontraba antes de comenzar la crisis. El Gobierno de Rajoy ha reconocido que llegará a tocar el 100% en 2015.
  • El presupuesto para pagar los intereses supera en un 10% lo pagado en 2013.

Porque el Tesoro Público tiene previsto emitir en los mercados hasta 242.400 millones de euros, 6.000 más que el año anterior, así que el coste total por este montante sube a pesar de que el tipo medio de la deuda emitida por el Estado se situaba en el 3,57%, frente al 3,73% de 2013. Estas tasas se aplican sobre toda la deuda en circulación, la nueva, que se ha visto beneficiada de la mejora de los mercados experimentada desde otoño de 2012, como la que aún pagaba intereses más altos. Sin embargo, la diferencia es radical si se comparan los nuevos bonos emitidos.

Una buena muestra de ello es lo que ocurre en el mercado secundario, que es ese en el que los inversores compran y venden títulos de deuda que ya fueron en su día emitidos por el Tesoro. En verano de 2012 el interés que los compradores exigían para hacerse con los bonos rozaba el 7%, mientras que esta semana se quedaba por debajo del 2,5%.

Aun así, la baja inflación no es un buen aliado para que España reduzca esta ratio entre PIB y deuda, ya que la ratio se mide en función del PIB nominal y la deuda pesa más cuanto menos sube el precio de la vida. Además, el crecimiento, pese a haberse acelerado con un avance del 0,6% en el segundo trimestre y estar hoy por hoy entre los mayores de la zona euro, es aún débil. Y el estancamiento conocido el jueves supone un riesgo claro.

El jueves, sin embargo, los mercados en los que se mueve la deuda soberana de los países permaneció impasible al dato, como señal de que los inversores financieros están dispuestos, hoy por hoy, a seguir apostando por España.

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