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El parón de Francia y Alemania arroja dudas sobre la recuperación económica

El PIB alemán se frenó en seco en el segundo trimestre con una caída del 0,2%

Francia sigue estancada y avisa de que no cumplirá el objetivo de déficit

La canciller alemana Angela Merkel REUTERS

Las economías de Francia y Alemania, las más potentes de Europa, sufrieron serios reveses en el segundo trimestre del año, lo que pone en duda la recuperación de económica europea. La economía de la primera potencia de Europa sufrió una severa y repentina contracción en el segundo trimestre, al caer en un 0,2% con respecto al trimestre anterior. Un duro golpe, después de que el año comenzara con un crecimiento vigoroso del 0,7% trimestral, que hizo creer que la buena marcha de la economía alemana podría tener un efecto casi milagroso en la debilitada economía del continente.

El ministro de Finanzas francés pide "una respuesta global a nivel europeo"

El PIB francés, por su parte, se ha quedado completamente estancado y su Gobierno ya advierte de que no alcanzará el objetivo de déficit para este año y tiene complicado el de 2015. La mala evolución del PIB de ambos países, sumada a la recesión técnica en la que está Italia, han llevado a la zona euro este trimestre al estancamiento.

Los expertos, el Gobierno alemán e incluso el presidente del Banco Central Europeo (BCE) ya habían sugerido en los últimos días que la economía alemana se vería afectada negativamente por las crisis globales, en especial el conflicto que enfrenta a Ucrania y Rusia. Pero nadie esperaba que la contracción fuera tan fuerte. Aun así, la agencia estadística Destatis destaca que en Alemania el consumo privado y el gasto público no se vieron afectados por las crisis globales y aumentaron en el segundo trimestre del año. Las cifras detalladas se publicarán a finales de agosto.

El frenazo de la economía alemana no parece preocupar al ministro de Economía, Sigmar Gabriel, quien señaló que a pesar de la debilidad mostrada en el segundo trimestre, el proceso de recuperación seguía intacto. “Los riesgos geopolíticos en Europa del Este y Oriente Medio y un desempeño más débil en la zona euro han provocado un frenazo parcial de la economía alemana”, dijo el ministro.

Gabriel insistió en que la tendencia básica coyuntural seguía siendo positiva. “El mercado laboral sigue desarrollándose de forma positiva, como también las tasas de crecimiento. Para que esta dinámica continúe es necesario mantener el curso de la política económica”, apuntó.

En el caso francés, el mal dato sí había sido anticipado por los analistas. Ante el frenazo, el ministro de Finanzas, Michel Sapin pidió ayer una “respuesta europea global”. El estancamiento en el segundo trimestre, que sigue un primer trimestre también de crecimiento nulo, se debe en parte a una caída de la producción industrial del 0,5% y a un déficit comercial que sigue en números rojos. Sobre todo, en lo que refiere a la inversión de las empresas, que el Gobierno pretendía estimular con su gran Pacto de Responsabilidad y de Solidaridad destinado a reducir el coste laboral, y que cae un 0,8% en el segundo trimestre, después del 0,7% en el primero.

“Este año, el crecimiento del PIB será de en torno al 0,5% y nada nos permite, de momento, prever para 2015 un crecimiento muy por encima del 1%”, reconoció el jueves Sapin, en una tribuna publicada por el diario vespertino Le Monde. Este crecimiento, acompañado de una inflación de apenas el 0,5%, aleja el objetivo de reducción del déficit. “Menos crecimiento y menos inflación provocan mecánicamente menos ingresos y por lo tanto más déficit que el previsto”, razonó el ministro. De ahí que ahora vaticine que, incluso con un control de gastos “total”, el déficit vaya a quedarse por encima del 4% este año, frente a la previsión inicial de rebajarlo al 3,8%.

La situación de debilidad por la que atraviesa Francia, según Sapin, tiene unas causas propiamente francesas, pero también europea. Por eso pidió al Banco Central Europeo “poner en marcha una política monetaria adaptada a la excepcional situación” actual y a Bruselas, que reoriente “las políticas europeas adaptándolas al ritmo de reducción de los déficits públicos”. Francia, se comprometió Sapin, seguirá adelante con su plan de reducción de costes y estímulos para las empresas y con un plan de ajuste de 50.000 millones entre 2015 y 2017.

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