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Los resultados empresariales recobran el brío

Los beneficios de las compañías del Ibex 35 crecieron un 10,6% en el semestre

Las ventas todavía caen, aunque menos que hace un año

Los resultados empresariales del primer semestre cumplieron las expectativas del mercado. El año pasado fue muy difícil sacar conclusiones acerca del estado de salud corporativo: los beneficios se dispararon, pero solo porque se comparaban con 2012, el peor ejercicio de la historia contemporánea. Por lo tanto, los inversores esperaban con interés las cifras de 2014, un curso que, tal y como se esperaba, está siendo el de la normalización de las cuentas, que empiezan a coger cierta velocidad de crucero. Eso sí, aún quedan asignaturas pendientes. La más importante, sin duda, es la plena recuperación de las ventas. La facturación todavía cae. Es cierto que lo hace a menor ritmo que hace un año —las ventas en el mercado doméstico sugieren que lo peor habría quedado atrás—, pero es clave que los ingresos repunten para que las compañías tiren de crecimiento orgánico y dependan menos de ajustes e ingresos extraordinarios con los que sostener los beneficios.

El plazo que tienen los grupos cotizados para presentar los resultados del primer semestre finaliza el próximo 1 de septiembre. Sin embargo, la mayoría de las compañías prefieren dejar solventado el trámite con la llegada de agosto y ya han comunicado sus cuentas a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El balance agregado refleja que las compañías del Ibex 35 ganaron 14.003 millones de euros en el primer semestre de 2014, cantidad que supone un 10,6% más que la obtenida en el mismo periodo del año anterior. Debido a las pérdidas registradas por algunas empresas de tamaño medio y pequeño, el balance del conjunto de los grupos cotizados españoles es más modesto y arroja un crecimiento del resultado neto de solo el 1,63%.

El sueldo de los directivos se dispara

Las retribuciones de consejeros y directivos de las compañías del Ibex 35 mejoraron sustancialmente en los seis primeros meses del año. En el caso de los consejos de administración, el salario conjunto fue de 117 millones de euros (no incluye al Santander), cantidad que representa un aumento del 7,1%. Mayor fue aun la mejora salarial de los miembros de la alta dirección de estas compañías, quienes recibieron en total 150,1 millones, un 31,3% más que en el mismo periodo del año anterior.

El directivo que más ganó en el semestre fue el consejero delegado de Jazztel. Entre sueldo fijo y variable, y la ejecución de un plan de opciones sobre acciones al que tenía derecho, José Miguel García logró 14,3 millones en el semestre, frente a los 944.877 euros de un año antes. Por su parte, los directivos de la operadora se repartieron 15 millones frente a los tres millones del primer semestre de 2013.

El segundo sueldo más elevado del Ibex en ese periodo fue el del presidente de Iberdrola. Ignacio Sánchez Galán recibió 7,6 millones entre retribución variable (4,6 millones) y el pago en acciones por un plan de incentivos plurianual (otros 3 millones).

También significativo fue el crecimiento de la remuneración semestral de los altos directivos de Amadeus, que pasó de 5,8 millones en 2013 a 14,05 millones este año gracias al reparto de acciones por valor de 8,5 millones.

En materia salarial también destaca la medida adoptada por Telefónica. César Alierta ha renunciado al blindaje al que tenía derecho según su contrato. A cambio, la operadora traspasará el importe de la indemnización que le correspondería, valorada en 35,5 millones, a su fondo de pensiones. Así, el fondo de Alierta, que hasta ahora sumaba 13,3 millones, alcanzará 48,8 millones. Telefónica no hará más aportaciones en el futuro.

El beneficio es la partida más llamativa de las cuentas de resultados, pero también es la más volátil ya que entran en juego ajustes contables y fiscales. Por eso es tan importante que la facturación marche bien. En este sentido, las compañías del Ibex vendieron en el semestre por valor de 175.336 millones, un 2,93% menos que el año anterior. En el conjunto del mercado continuo, la cifra de negocio alcanzó 234.625 millones, un 1,96% menos. En este periodo las ventas de muchas compañías se vieron afectadas por la debilidad frente al euro de la mayoría de las divisas de los países donde operan, especialmente las latinoamericanas.

La política de ahorro de costes todavía es una máxima de obligado cumplimiento en muchas compañías, lo que permite que, a pesar de que la facturación no acabe de arrancar, el resultado de explotación —partida que refleja la evolución orgánica del negocio— registrase en el conjunto del Ibex 35 tasas de crecimiento de doble dígito en los primeros seis meses del año.

La tabla de salvación durante la crisis para buena parte de las empresas españolas ha sido el negocio exterior, característica que se mantuvo en el primer semestre. Entre enero y junio de este año los ingresos obtenidos por las compañías en España descendieron un 4% (en el conjunto de 2013 la caída fue superior al 7%). Por su parte, las ventas internacionales retrocedieron un 1,9% debido, entre otros factores, al negativo impacto de los tipos de cambio. Por áreas geográficas, según la nomenclatura utilizada en los documentos oficiales de la CNMV, el mercado doméstico aportó el 42,4% de los ingresos totales de las compañías del Ibex, las actividades en Europa supusieron el 18,41% de las ventas, los países de la OCDE el 14,23% y la categoría denominada como “resto”, donde se incluyen la mayoría de los países latinoamericanos excepto México, generaron el 24,96% de la facturación total.

Telefónica, aunque sus ventas se contrajeron un 12%, fue la compañía cotizada que más facturó en el primer semestre del año, con unos ingresos de 24.956 millones. En el capítulo de beneficios, el primer puesto correspondió al Banco Santander. Las ganancias de la entidad crecieron un 22%, hasta 2.756 millones.

La mejora de los beneficios empresariales se ha logrado pese al lastre de negocios como el bancario o el eléctrico, sectores con gran peso en el conjunto de las compañías cotizadas. Las seis entidades financieras incluidas en el Ibex 35 ganaron de forma agregada 5.251 millones, un 14,4% menos que hace un año. En este periodo tuvieron impacto dos fuerzas contrapuestas en las cuentas de los bancos: por un lado, el ritmo de provisiones descendió sustancialmente, pero también muchas de las entidades notaron la falta de los ingresos extraordinarios que se lograron hace un año. En este contexto, la actividad del negocio recurrente de los bancos siguió siendo débil, como queda reflejado en sus márgenes financieros, es decir, lo que se obtiene por créditos y lo que se paga por los depósitos.

En cuanto a las empresas elécticas, sus ganancias se redujeron considerablemente, y las compañías lo atribuyen al impacto de las diferentes reformas promovidas por el Gobierno. El beneficio de Iberdrola cayó un 13% y el de Endesa un 31%. En el caso de Gas Natural Fenosa solo los resultados extraordinarios le permitieron mejorar su resultado.

Por el contrario, un dato positivo fue el buen comportamiento de los resultados de aquellas compañías más dependientes del ciclo económico, como, por ejemplo, los grupos siderúrgicos. ArcelorMittal logró reducir sus pérdidas en un 86% en el semestre, mientras que Acerinox multiplicó sus beneficios por cuatro.

La mejora de los resultados, sin embargo, no se trasladó en igual medida a la generación de empleo. La plantilla media a 30 de junio de las compañías del Ibex que han facilitado ese dato (faltan Santander, Sabadell y Popular, entre otras) sumaba 798.097 trabajadores, un 3,69% menos que hace un año.

La fuerte subida acumulada por la Bolsa española en el último año y medio se ha debido fundamentalmente a la reducción del riesgo país y a la salida de la recesión económica. La valoración de las compañías tras este rebote, sin ser excesiva en términos históricos, ha dejado ya de ser barata. Eso significa que el mercado va a ser muy exigente a partir de ahora con las compañías, que deberán ser capaces de generar unos resultados que justifiquen los múltiplos a los que están cotizando. Cualquier paso en falso será castigado en Bolsa, como ha quedado patente esta semana con Grifols, cuyos resultados decepcionaron a los inversores.

La reducción de la deuda continúa

El estallido de la crisis cogió a las compañías españolas muy apalancadas. El cierre del crédito bancario, la penalización de los inversores y los informes negativos de agencias de rating y casas de Bolsa forzaron a las empresas a emprender una vertiginosa carrera para aligerar sus balances. Y esa carrera continúa, aunque es verdad que a menor ritmo que hace dos años.

Las compañías no financieras del Ibex 35 cerraron el primer semestre del ejercicio con una deuda neta conjunta de 158.415 millones de euros. Esta cantidad supone un recorte de 3.870 millones de euros (un 2,38% menos) en el primer semestre, y de 14.637 millones (un 8,45% menos) si se compara con el mismo periodo de 2013.

Las compañías que más redujeron su deuda durante los primeros seis meses del año fueron Repsol (-55%), Gamesa (-18%) y Sacyr (-14%). Por su parte, los grupos que más elevaron sus compromisos fueron Jazztel (101%), Dia (43%) y Amadeus (24%).

En términos absolutos, las compañías que más deuda acumulan son Telefónica (43.791 millones), Iberdrola (25.682 millones) y Abertis (13.597 millones). En el Ibex las únicas que atesoran una posición de caja neta (lo contrario a la deuda) son Inditex (3.564 millones al cierre de su primer trimestre fiscal), Técnicas Reunidas, Mediaset y Bolsas y Mercados Españoles (BME).

La crisis también ha provocado un vuelco en la estructura de financiación de las compañías, reduciendo el peso del crédito bancario. La financiación bancaria de las 25 compañías no financieras del Ibex se contrajo un 35% entre 2010 y 2013, mientras que aumentó un 3,5% el capital y los recursos propios, y un 15,4% la financiación a través de títulos de renta fija, obligaciones y bonos, de acuerdo con un análisis realizado por el servicio de estudios de BME.