Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La telefonía china va a por todas

Los fabricantes de móviles, con Xiaomi a la cabeza, lideran los sectores locales

Lei Jun, fundador y consejero delegado de Xiaomi
Lei Jun, fundador y consejero delegado de Xiaomi REUTERS

“Innovación para todos”. El eslogan de Xiaomi no puede resultar más elocuente. Ni más certero. Porque este fabricante chino de tecnología está revolucionando el sector de la electrónica con una fórmula tan sencilla como eficaz: productos de alta calidad a precios nunca vistos. Las estadísticas certifican su éxito de forma contundente. Aunque la empresa solo tiene cuatro años de vida, y no lanzó su primer teléfono inteligente —el Mi1— hasta 2011, este año espera vender 60 millones de esos aparatos —en la primera mitad ya ha colocado 26,1 millones— gracias al atractivo del nuevo buque insignia que presentó el martes pasado en Pekín.

El esperado Xiaomi 4 es el móvil más rápido del mercado —lleva un procesador Qualcomm de cuatro núcleos a 2,5 GHz— y utiliza materiales similares a los del Iphone 5S. Sin embargo, la semana que viene se pondrá a la venta por solo 1.999 yuanes (240 euros), ni la mitad de lo que cuesta el terminal estrella de Apple. Además, su creciente catálogo de productos cuenta ya con la nueva tableta de la marca, la televisión inteligente 4K de 49 pulgadas Xiaomi TV, y un sinfín de accesorios. Todos ellos se han ganado el favor del público, que los agota en Internet pocos minutos después de que cientos de miles de unidades se ponen a la venta.

El objetivo, cuenta el brasileño Hugo Barra, vicepresidente y responsable de la estrategia de Xiaomi para el mercado mundial, no es otro que democratizar la tecnología. “Esa es una de las principales razones por las que decidí dejar Google [donde llegó a ser vicepresidente y director de Android] para venir a China. Porque creo que tenemos el potencial para cambiar el funcionamiento de la industria, y hacerla accesible para todo el mundo. Aunque todavía es muy temprano para sacar conclusiones, creo que los efectos de esta influencia ya se notan”. No en vano, la empresa china es ya el sexto fabricante mundial de móviles y muchos consideran que Apple y Samsung se verán forzadas a bajar sus precios para competir en igualdad de condiciones.

De momento, el efecto Xiaomi ya tiene una profunda repercusión en China, el principal mercado mundial de móviles inteligentes (smartphones). Allí, después del desconcierto inicial, diferentes marcas del gigante asiático han entendido que necesitan cambiar su modelo de negocio si quieren sobrevivir. Meizu es una de las que preparan un vuelco más importante. Esta empresa familiar se popularizó hace casi una década con sus reproductores de MP3, baratos y de calidad, y en 2009 decidió probar suerte en el incipiente mercado de los smartphones con el M8. A diferencia de Xiaomi, que solo comercializa sus productos en Internet, Meizu vende sobre todo a través de su red de establecimientos —tiene 700, y a finales de 2014 serán 1.000—, y se ha centrado únicamente en el segmento de la gama alta, donde su último modelo MX3 ha tenido una gran acogida.

El trío pujante

  • Xiaomi. Xiaomi Tech fue fundada en Pekín en 2010. Desde que lanzó su primer telefóno inteligente en agosto de 2011 ha ido ganando cuota de mercado en China y, para 2013, la empresa consiguió convertir unos de sus modelos, el Xiaomi Mi2S, en el móvil más popular de China.
  • Meizu. Fue creada en 2003 en Zhuhai, en la provincia de Guandong. Se expandió en el mercado de teléfonos inteligentes en 2008. Con más de 2.000 empleados y 700 tiendas al por menor, la empresa tiene fuerte presencia en Hong Kong, Israel, Rusia y Ucrania.
  • OnePlus. Fue fundada en 2013 en Shenzhen. OnePlus One, el primer móvil de la marca, fue presentado en abril pasado.

“En los últimos tres años hemos crecido por encima del 100% anual, y de nuestro modelo MX2 hemos vendido más de tres millones de unidades. Pero es cierto ambas variables se quedan cortas si las comparamos con Xiaomi”, reconoce el director de estrategia comercial de Meizu, Li Nan. “Nos ha faltado ambición, hemos creado los productos que le gustan a nuestro presidente sin importar los márgenes, y hemos sufrido una carencia de recursos debido al rechazo de capital exterior. Eso ha reducido nuestra capacidad de producción”. No obstante, Li avanza que habrá un cambio total para el último trimestre del año gracias a los 240 millones de euros que Meizu ha logrado en la ampliación de capital llevada a cabo la semana pasada.

“Tenemos que ganar volumen para salir a Bolsa y plantar cara a Xiaomi. Además, este año ya no sacaremos al mercado solo un móvil, sino cuatro. El MX4 y el MX4 Pro seguirán ofreciendo lo mejor del mercado [competirán con el Mi4], pero también lanzaremos dos teléfonos más económicos”. Porque, para tener éxito, los fabricantes necesitan grandes volúmenes. “Xiaomi ha cambiado las reglas del juego: el beneficio en la venta del aparato cae, por eso necesitamos crear una amplia base de usuarios de nuestro sistema operativo [el Flyme], para que los ingresos por software aumenten. Para conseguirlo también abriremos el sistema a otros teléfonos [como Xiaomi hace con su sistema MIUI]”. Así, Meizu espera obtener 12 millones de euros por la venta de programas, y que esa cifra se triplique en 2015.

En cualquier caso, la principal diferencia que separa a Xiaomi de sus competidores es la estrategia internacional. La compañía que dirige Lei Jun quiere convertirse, en sus propias palabras, “en una empresa global de la que China pueda estar orgullosa”. Sin embargo, Xiaomi solo está presente en siete mercados —se estrenó en India el pasado martes— y Barra avanza que ni Europa ni Estados Unidos están aún en su radar. “Hay un momento correcto para acceder a cada mercado. Nosotros somos una empresa pequeña, de entre 5.000 y 6.000 personas, así que tenemos que escoger de forma muy inteligente los mercados en los que entramos”.

Con la excepción de Singapur, todos están en el mundo en vías de desarrollo. “Esta es la industria más competitiva del mundo, así que buscamos países grandes en los que resulte rentable realizar los trámites de homologación, probar el teléfono con cada operador, y crear una red de servicio. Otra característica imprescindible es que haya mucha gente que esté descubriendo Internet a través de sus dispositivos móviles. Esos consumidores exigen las mejores prestaciones al mejor precio, y es por eso que nuestros productos tienen tan buena acogida. Tenemos una ventaja comparativa para estrenarnos asociados a un boom en lugares como Indonesia, Brasil o México, que serán donde nos adentraremos en los próximos meses”.

OnePlus, una compañía creada en la ciudad sureña de Shenzhen hace menos de un año, también ha optado por la venta electrónica en exclusiva y ha sorprendido, y mucho, con su primer teléfono móvil, el One. Se trata de un aparato muy potente, a la altura del Xiaomi 4, que se comercializa ya en Estados Unidos y en 15 países europeos —incluida España—, por 299 euros en su versión de 64 GB. “La crisis económica ha hecho que los consumidores de países desarrollados miren mucho más el precio y sean más exigentes. Por eso hemos llegado a un acuerdo con una empresa de logística para el servicio y creemos que se abren oportunidades para nosotros. Estamos convencidos de que los primeros que lleguen tendrán ventaja”, asegura el presidente de la empresa, Pete Lau.

Meizu va más despacio, pero también se extiende por Europa. “Hemos comenzado a abrir nuestras propias tiendas en Rusia, y buscamos acuerdos con operadoras para vender en otros países. De momento, ya tenemos presencia en Francia e Italia. La dificultad estriba en que vivimos un momento crítico, porque quien venda solo en establecimientos físicos está dando la espalda al futuro, y quien se centre únicamente en el comercio electrónico puede morir por falta de apoyo”, comenta Li.