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España sufre la crisis más desigual

Los ingresos del 10% de los más pobres caen 7,5 veces más que la renta del 10% más rico

Es la mayor diferencia entre los miembros de la OCDE

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Dos personas buscan comida en una calle de Barcelona.

Estadística a estadística, el retrato de la crisis económica perfila una conclusión cada vez más nítida para España: entre los países avanzados, es el que paga una factura más desigual. El último informe, publicado este jueves por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ofrece otro argumento, más contundente conforme va ampliando el periodo analizado. En los cuatro primeros años de la crisis, el ingreso medio del 10% más pobre de la población española retrocedió 7,5 veces más que lo que cayó la renta del 10% más rico, apenas erosionada entre 2007 y 2011. En la treintena de países industrializados que aglutina la OCDE no existe, ni de lejos, un impacto tan desequilibrado en este periodo.

En el anterior informe sobre la cuestión, que llegaba a 2010, ya era apreciable el singular impacto de la crisis en la economía española. Las rentas más altas apenas perdían un 1% anual, mientras el recorte medio que encajaba el grupo con menos ingresos superaba el 13%. Básicamente, en 2011 se mantuvo la tendencia, pero un año más lo único que hace es ampliar la brecha.

En relación con 2007, el ingreso anual del 10% de la población más pobre retrocedía ya un 42,4% —pasó de 4.664 euros por persona a 2.685 euros en 2011—, mientras que en el caso del 10% más rico, la renta bajó un 5,6% —de 39.204 euros de media en 2007 a 36.985 euros cuatro años después—.

Queda por comprobar cómo se repartió el impacto de la crisis en el bienio 2012-2013, donde la economía española no solo sufrió la segunda recesión del lustro, sino que además encajó la devaluación salarial más intensa, como consecuencia del ajuste presupuestario (recorte en la paga extra de los funcionarios) y de la reforma laboral, que aceleró la caída de los salarios en el sector privado.

Los expertos de la OCDE destacan también el caso de Grecia, donde la renta disponible ha caído más del doble (un 29%) que en España (un 14% de media) en el periodo analizado. Pero ni la economía helena, la que más ha sufrido los embates de la crisis en Europa, refleja una distribución de daños tan desigual entre los dos extremos de la sociedad. En Grecia, el 10% más pobre también ha perdido un 42% de sus ingresos, pero el 10% más rico se dejó también un 31%.

Con esta situación en los extremos de la sociedad española, el índice de Gini, el más usado para medir la desigualdad general, solo puede arrojar un claro empeoramiento en la distribución de la renta. Como ya revelara hace tres meses el Fondo Monetario Internacional (FMI), en un estudio que alcanzaba hasta 2012, España es el país industrializado en el que más han aumentado las diferencias entre ricos y pobres según ese coeficiente, en el que 0 equivaldría a la igualdad total y 1 reflejaría la desigualdad absoluta. Según las cuentas de la OCDE, donde más se amplía la brecha es en España (de 0,30 a 0,34). Y ese aumento habría sido aún más acusado (del 0,44 al 0,52 en la llamada renta de mercado), sin el efecto redistributivo de impuestos y prestaciones sociales, mayor en España que en otros países avanzados.

La peor crisis en más de medio siglo también ha supuesto una notable marcha atrás en el proceso de convergencia con Europa: la renta por habitante española no llegaba en 2013 al 95% de la media de la UE, el mismo valor que 16 años atrás, tal y como reveló esta semana la agencia europea Eurostat. Pero el legado en desigualdad puede ser aún más grave. Cuando empezó la crisis, el índice de Gini español se hallaba en el promedio de la OCDE. En 2011, ya solo seis de los países industrializados integrado en esta organización eran más desiguales, y de ellos solo uno (Reino Unido) es europeo. Y, como poco, quedan dos años de crisis por computar.

España y Grecia son los dos países europeos en los que la incidencia de la pobreza es mayor

El informe de la OCDE vuelve a algunos de los aspectos que ya han analizado otros organismos internacionales, como la propia Eurostat, con datos más actualizados. España y Grecia son los dos países europeos en los que la incidencia de la pobreza, medida como la proporción de la población que no llega al 50% del ingreso mediano, es mayor. La OCDE comprueba además que si el umbral de pobreza se hubiese quedado fijo en el nivel de 2005, y no hubiese seguido cayendo en paralelo al descenso del ingreso mediano, España sería uno de los países con más población por debajo de ese nivel —más del 18%, frente al 10% en 2005—.

El estudio del organismo que dirige el mexicano Ángel Gurría hace referencia también a la distinta incidencia de la pobreza por grupos de edad. Vuelve a destacar aquí la proporción de menores de 18 años por debajo del umbral de la pobreza en España (un 22%), la más alta entre los europeos. Bruselas ha afeado al Gobierno español la falta de medidas contra la pobreza infantil. El Ejecutivo de Mariano Rajoy acaba de aprobar un fondo contra la pobreza infantil, pero dotado solo con 17 millones de euros. La UE está pendiente también de como se desarrolla el nuevo Plan Nacional de Inclusión Social, una de las exigencias comunitarias que el Gobierno más tardó en atender.

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