El peso de los contratos fijos a jornada completa baja al mínimo desde 2007

Los afiliados a la Seguridad Social con empleos de más calidad son menos del 50%, excluidos los funcionarios

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Fuente: Seguridad Social, INE y elaboración propia

El empleo ha comenzado a crecer. Las cifras de afiliación a la Seguridad Social así lo atestiguan. Pero el que más sube es el de baja calidad: los trabajos temporales y por horas. En cambio, los contratos fijos a jornada completa pierde peso. En mayo bajaron hasta suponer el 49,7% de los 12,2 millones de trabajadores que cotizan en el régimen general de la Seguridad Social, es decir, los asalariados, según el Ministerio de Empleo. Es la primera vez que sucede desde finales de 2007.

El camino habitual de recuperación del mercado laboral español tras una crisis es la precariedad. La incertidumbre propia de estas coyunturas económicas lleva a los empresarios a optar por la contratación temporal. Esto se aprecia en los últimos meses. El número de trabajadores temporales afiliados a la Seguridad Social crece respecto al año anterior desde octubre de 2013. Y mes a mes el incremento se ha ido acelerando, hasta subir un 5,86% en mayo.

Pero en esta ocasión, al habitual repunte de temporales, se ha sumado con fuerza los trabajos a tiempo parcial. El mes pasado los empleados a tiempo parcial que cotizan crecieron un 3,1% cuando el contrato es indefinido y un 6% si lo es temporal, en total, el 4,1%.

Los trabajos por horas han crecido un 4,1% en un año

También están creciendo en términos anuales los contratos de formación y aprendizaje, el 37,2%, y los llamados fijos discontinuos, una modalidad de contratación muy empleada en la hostelería, que aumentó un 6,5%. Todo números positivos y un punto negro: los contratados indefinidos a jornada completa, que en mayo de este año todavía caen un 2% respecto al mismo mes de 2013, hasta quedarse en 6,09 millones.

Este colectivo crecería si se tiene en cuenta a los funcionarios que están afiliados a la Seguridad Social, no así a los que cotican en la mutua de funcionarios (Muface o Isfas). No obstante, en las cifras oficiales este colectivo se incluye junto a otros y no se detalla su número exacto. De todas formas, es probable que si se toma en cuenta a los empleados públicos el porcentaje de trabajadores indefinidos a tiempo completo sea mayor.

Todos estos datos señalan que la recuperación del empleo se está dando a través del empleo de peor calidad. Un claro ejemplo de esto es que los trabajadores a tiempo parcial, según el INE, cobran significativamente menos por hora que los que tienen contratos a tiempo parcial: 10,8 euros por 16,2.

Los ingresos de la Seguridad Social en el régimen general todavía caen

El empuje del empleo a tiempo parcial viene de largo. No obstante, en los últimos años ha ganado vigor. Los últimos cambios legales —la reforma laboral de febrero de 2012 o el decreto de impulso de la contratación a tiempo parcial de diciembre de 2013— la han propiciado. De hecho, en poco más de dos años, su peso específico ha pasado del 19,6% de enero de 2012 hasta el 22,5%.

Este incremento del empleo de peor calidad no solo se traduce en un impulso de la precariedad en el mercado laboral. También significa un menor incremento de la recaudación de la Seguridad Social, que pese a ver cómo se recupera la afiliación en el régimen general no experimenta un crecimiento paralelo de los ingresos. De hecho, en este capítulo —el más voluminoso con diferencia tanto en cotizantes como en cotizaciones— el pasado abril, último dato disponible, la recaudación todavía caía un 1% respecto al año pasado. Sí que crece, en cambio, el agregado de regímenes (un 0,18%). No obstante, en este fenómeno no solo pesa el incremento del empleo a tiempo parcial, también contribuye la devaluación salarial que se traslada a las bases de cotización, que bajan.

No es la primera vez que el empleo asalariado de mayor calidad supone menos de la mitad de todo el colectivo. Esta circunstancia ya se dio durante la época de crecimiento. De hecho, la inversión se dio justo al comienzo de la crisis, en noviembre de 2007, cuando empezó a destruirse empleo temporal. La burbuja inmobiliaria y todo el empleo temporal que llevaba aparejado acentuó el fenómeno. Entonces las tasas de temporalidad en España superaban de largo el 30% de todo el trabajo asalariado. Con el hundimiento de la construcción, el empleo temporal cayó en picado.

 

 

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