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El coste de los créditos a pymes españolas baja y recorta la brecha con Alemania

El mercado espera que el BCE actúe hoy y consolide la mejora de la financiación

El presidente del BCE, Mario Draghi, en Bruselas. REUTERS

La mejora de la liquidez disponible en los mercados y las inyecciones monetarias activadas por el Banco Central Europeo (BCE) han calado lentamente en el acceso al crédito de las empresas, sobre todo de las medianas y pequeñas. El interés medio de este tipo de compañías —con los préstamos de hasta un millón de euros a cinco años como referencia— se contrajo tres décimas en abril respecto al mes anterior, hasta situarlo en el 4,77%, lo que significa mantener la tendencia a la baja iniciada hace un año y medio, cuando pagaban un punto y medio más, algo por encima del 6,2%.

Fuente: BCE.

Esta mejora significa estrechar las diferencias con lo que pagan las pymes alemanas, que en lo peor de la crisis financiera llegó a ser el doble y suponía un menoscabo a la competitividad de las firmas españolas. En abril, las germanas pagaron por el mismo tipo de crédito un interés del 3,5%, con lo que la diferencia se sitúa en 1,2 puntos porcentuales (o 120 puntos básicos), según los datos del BCE. Con la excepción de febrero, cuando la brecha quedó a algo menos de un punto porcentual (de 3,67% a 4,65%), se trata del margen más estrecho desde verano de 2010.

A lo largo de este tiempo el BCE ha situado el precio del dinero en el mínimo histórico de la etapa del euro, un 0,25%, amén de aprobar voluminosas inyecciones de crédito barato. Hoy el mercado da por hecho que el organismo con sede en Fráncfort aprobará más munición para reactivar el consumo, como un nuevo recorte de tipos de interés oficiales y el paso a negativo de los que ofrece por los depósitos de los bancos, es decir, que en la práctica cobrará a las entidades que dejan el dinero en el BCE como incentivo a que lo dediquen al crédito. En una segunda fase se pueden activar compras de activos al estilo de lo que hace la Reserva Federal estadounidense.

Los bajos datos de inflación en la zona euro de los últimos meses está obligando al organismo que dirige Mario Draghi a poner en marcha la máquina de hacer dinero, como suele decir la jerga de los bancos centrales para referirse a las políticas monetarias expansivas. El índice de precios al consumo (IPC) de mayo, que se hizo público el martes, redobló la presión al aumentar tan solo un 0,5%, dos décimas menos que en abril y muy lejos del objetivo del BCE, que es cerca pero por debajo del 2%. El Fondo Monetario Internacional (FMI) también lleva meses reclamando al BCE que actúe contra el peligro de deflación, ya que una bajada sostenida y generalizada de los precios es muy negativo para el consumo.

La semana pasada, durante un discurso en la ciudad portuguesa de Sintra, Draghi dejó claro que no se quedará de brazos cruzados mucho más tiempo, después de meses manteniendo un mensaje de esperar y ver: “No estamos resignados a permitir que la inflación siga demasiado baja durante demasiado tiempo”, recalcó.