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Los parados que ya no buscan empleo crecen un 21% desde 2011

El colectivo de desanimados sube a casi 500.000 trabajadores

Fuente: INE

Otro síntoma de que la duración de la crisis hace mella: el número de personas que ha dejado de buscar empleo porque creen que ya no van a encontrarlo ha subido de menos de 400.000 a comienzos de 2011 a 483.000 este año, un 21% más, según el estudio divulgado este miércoles por el INE sobre la evolución de la población activa. El incremento de los desanimados —así llaman los estudiosos del mercado laboral a este colectivo— sería todavía mayor si la muestra incluyera a quienes el desánimo les llevó incluso a salir de España. En el mismo trienio, 633.300 extranjeros en edad de trabajar (entre 16 y 64 años) se han ido ante la imposibilidad de tener empleo.

En una sociedad que envejece como la española, y ya no recibe inmigración, un tercer factor que contribuye decisivamente al descenso de la población activa es el aumento de jubilados. En concreto, según la encuesta de población activa, desde 2011 hay 355.300 trabajadores retirados más, hasta los 5,9 millones.

El análisis por edad del aumento de los desanimados pone de relieve uno de los problemas más graves del mercado laboral español: las escasas oportunidades de volver a encontrar trabajo que tienen los parados de más edad. De hecho, son los mayores de 45 años los que acaparan casi todo el incremento del colectivo de desanimados. En cambio, entre quienes tienen menos de 35 años el número se mantiene bastante estable.

Por sexo, el desánimo laboral se ceba mucho más con las mujeres que lo hace con los hombres. De los casi 500.000, el 70% son mujeres.

Al comienzo del periodo analizado por el INE, la población activa todavía estaba creciendo. A pesar de que la segunda recesión de esta crisis golpeaba con dureza, la población activa aumentaba, entre otras cosas porque el fenómeno de incorporación de las mujeres al mercado de trabajo ha tardado en frenarse pese a las dificultades económicas. No obstante, desde el tercer trimestre que marcó un máximo histórico (23,491 millones de personas en edad y disposición de trabajar que tienen o buscan empleo) la población activa ha caído en picado. En este momento la cifra ha retrocedido hasta los 22,889 millones.

El desplome de la población activa —una caída del 2,5% en poco más de año y medio es una magnitud considerable en este campo— ha evitado que pese a que España siga destruyendo empleo, al menos lo hacía durante el primer trimestre, el número de parados no supere la simbólica cifra de seis millones o que la tasa de desempleo no supere el 26%. También este fenómeno explica el hundimiento del paro registrado —el que solo cuenta, y no a todos, a los desempleados que se inscriben en las oficinas del antiguo INEM.

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