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Alemania recibió en 2013 un 22% más de españoles emigrados

Merkel alaba la ley de expulsiones porque “la UE no es unión social”

La entrada de extranjeros alcanza máximos desde 1993, con 1,226 millones

Los datos que encumbran a Alemania como gran polo de atracción de inmigrantes se amontonan día a día. Si el martes era la OCDE la que anunciaba que la economía germana es ya la segunda entre las desarrolladas que más extranjeros recibe, este miércoles fue la agencia oficial de estadística la que aportó una evidencia más. El número de residentes en el país aumentó el año pasado en 437.000 personas, una cifra récord de los últimos 20 años. España fue, con 36.511, el sexto país que más ciudadanos aportó, con un incremento anual del 22%.

La cifra total de extranjeros que llegaron a Alemania en 2013 es de 1,2 millones, pero para obtener el saldo neto hay que restar a los que abandonaron el país. El mayor flujo de personas llegó de Polonia, seguido por Rumanía, Italia, Bulgaria y Hungría. En realidad de España salieron el año pasado 44.119 personas rumbo a Alemania, pero en esta cifra se incluyen también 7.608 ciudadanos de otras nacionalidades que residían en territorio español.

Coincidiendo con la oleada de datos que confirman la fuerza de atracción de la economía alemana, la canciller Angela Merkel salió en defensa de la ley que prepara su Gobierno para facilitar la expulsión de los ciudadanos comunitarios residentes en suelo germano que abusen de sus servicios sociales. “La UE no es una unión social”, aseguró Merkel en una entrevista al diario Passauer Neue Presse. La líder democristiana insistió en que las arcas públicas de su país no deben pagar la ayuda destinada a los parados de larga duración “a todos aquellos ciudadanos europeos que vengan a buscar trabajo”. Pese a que los datos muestran que la economía alemana se beneficia de la llegada de trabajadores extranjeros, el Gobierno prefiere ahora destacar los abusos que comenten los inmigrantes.

Después de un tiempo de perfil bajo, la canciller muestra su perfil más duro a solo tres días de las elecciones europeas. Esta irrupción en la recta final de la campaña se puede entender como un último intento para impedir que el partido conservador antieuro Alternativa por Alemania entre con fuerza en el Parlamento Europeo. Der Spiegel on-line destacaba este miércoles que estas declaraciones suponen un acercamiento de la canciller a las posiciones más duras de su partido hermano bávaro de la CSU. “Quien engañe, que se largue”, resumían hace unas semanas en la CSU. La muy mermada oposición al Gobierno —formada tan solo por Los Verdes y el partido izquierdista— criticaron el discurso de Merkel.

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