Señales de optimismo, pero con matices

Los directivos condicionan la mejora económica a la reactivación del consumo interno

Según el 73% de los directivos, 2014 será el año de la recuperación

Dos directivos antes de una reunión. / moodboard/Corbis

El barco ya no está a la deriva. El mar continúa revuelto, pero sus golpes son más leves. Lo que más reconforta es la silueta de una orilla que se dibuja a lo lejos y que todavía no se distingue a simple vista. Pero está ahí. Así los ejecutivos de las grandes empresas españolas, como marineros tras una borrasca, ven claras señales de que la recuperación económica se está acercando. Pero saben que todavía hará falta realizar algún viraje antes de tocar tierra.

La reducción del déficit es una prioridad, según el 55% de los directivos

La opinión de la mayoría de los 78 directivos entrevistados por PwC, y reflejada en la 7ª Encuesta de Alta Dirección en España, confirma que las agujas de la brújula económica apuntan hacia una mejora que no tardará en concretarse. Según el 73% de ellos, 2014 será el año de la recuperación, en sintonía con las previsiones del Gobierno y de los organismos internacionales. “2014 va a ser, probablemente, el año del cambio, y en 2015 vamos a ver el crecimiento que todos estamos deseando”, ha augurado la directora general de Ikea, Belén Frau. No obstante, existen tareas pendientes que deben convertirse en una prioridad tanto para las empresas como para los políticos. Entre ellas, la reactivación del crédito, cuyo grifo ha sido cerrado tras el azote de la crisis, y el desarrollo de las reformas dirigidas a impulsar el crecimiento, elementos necesarios para reactivar una demanda interna frustrada por las políticas de ajustes.

“Desde la segunda mitad del año la economía ha dejado de deteriorarse. En España la situación está mejorando porque hemos pasado de destruir a construir”. La reflexión de Jaime Hernández Soto, socio fundador de MCH, afianza los últimos resultados coleccionados por España, que durante el último trimestre del año pasado repuntó un 0,3% y volvió a avanzar un 0,4% en los primeros tres meses de 2014. Al brote de optimismo del Gobierno, que vaticina un crecimiento del PIB del 1,5%, y del FMI, que ha ajustado sus proyecciones al alza, de un 0,6% a un 0,9%, se ha añadido el de los empresarios, quienes han mejorado sus previsiones respecto a los resultados de la pasada encuesta. Sin embargo, la mayoría de ellos señala que todavía existen “grandes incertidumbres por resolver”, como alerta Juan Hormaechea, director general de Mutua Madrileña.

Para el 95% de los encuestados, se debe potenciar la marca España

El ritmo de la recuperación, además, no será el mismo para todos los sectores. Los más golpeados por la crisis, como la construcción y las ramas del gran cosumo y del retail, tendrán que esperar el próximo año para mostrar mejorías, según sugiere el 78% de los directivos. Los servicios financieros y el sector tecnológico, por otra parte, encabezarán los resultados positivos.

Pero el avance más significativo está en la recuperación de la confianza en el crecimiento de las empresas, tanto en el corto como en el medio plazo. El 42% de los ejecutivos estima que su compañía será capaz de aumentar los ingresos en los próximos tres años, lo que supone un alejamiento de 16 puntos respecto a los resultados del año pasado, cuando tan solo el 26% de los directivos apostaba por tal desenlace. Asimismo, estas estimaciones destacan un acercamiento entre la visión de los ejecutivos españoles y la de los empresarios extranjeros: las perspectivas nacionales se distancian por solo cuatro puntos de las recogidas a nivel global, un avance significativo en comparación con la brecha de 20 puntos que las separaba el año pasado. Y en un campo donde las expectativas desempeñan un papel crucial, el consejo de la directora general de Ikea viene como la guinda del pastel. “Para notar el cambio tenemos que creérnoslo”, sugiere la ejecutiva.

Un Estado a reformar

Los 78 ejecutivos que han participado en la 7ª Encuesta de Alta Dirección elaborada por PwC han manifestado la necesidad reducir el tamaño de la Administración Pública y modernizala. El objetivo es mejorar su eficiencia y simplificar su funcionamiento. Con el afán de convertir el aparato estatal en un elemento de competitividad, los ejecutivos han señalado algunas medidas a impulsar, como la creación de una ventanilla única digital, el refuerzo del papel sancionador e inspector del Gobierno y la aclaración de las competencias entre Estado y comunidades autónomas para evitar solapamientos. Para transformar el aparato público a fin de que sea una herramienta capaz de contribuir a la recuperación económica, el 86% de los directivos cree importante reducir su dimensión a golpe de privatizaciones, en línea con la política de contención del gasto abrazada tras el estallido de la crisis.

Pero la propuesta más aplaudida ha sido la reducción de las cargas administrativas sobre las empresas (98%), seguida por la mejora en la eficiencia de la política de prestación de servicios (96%) y la profesionalización de la gestión pública (93%), clave para introducir los parámetros virtuosos del modelo privado. “Deberíamos tener una Administración Pública eficiente, volcada en las personas y las empresas. Y ahí sí que queda por hacer”, dice Francisco Gómez, consejero delegado de Banco Popular. 

Aunque como todo marinero necesita un capitán que le guíe y le proporcione las herramientas para anclar en un puerto seguro, la confianza precisa unas palancas vigorosas para asentarse. En este sentido, la reducción del déficit sigue representando la prioridad para el 55% de los directivos entrevistados —10 puntos menos que en 2012—. Sin embargo, la exigencia de reactivar la demanda interna obliga a encontrar un equilibrio entre las políticas de austeridad y las de impulso al consumo, paralizadas por los mecanismos económicos urdidos para frenar los efectos perversos de la crisis.

“Si el crédito no fluye, si al final solo hablamos de política de austeridad, no se puede iniciar la recuperación de la economía”, explica tajante el consejero delegado de Cepsa, Pedro Miró. Y, efectivamente, la encuesta destaca la preocupación de los directivos por encontrar una salida a la sequía del crédito que ha machacado la demanda interna. “Lo que me comentan las entidades con las que hablo es que todavía no hay mucho dinero para las pymes ni para los consumidores”, corrobora Antonio Hernández Callejas, presidente de Ebro Foods.

¿Cómo se cumplen los objetivos del déficit sin lastar la demanda interna? Este es el dilema. “En nuestro mercado la variable de referencia es el consumo privado, que es el más débil de todos los componentes del PIB, porque en definitiva depende de la renta disponible”, avisa Silvio González, consejero delegado de Atresmedia. Frente a una situación en la que la tasa de paro supera el 25% y los sueldos llevan cuatro trimestres seguidos a la baja —según los datos de la última encuesta de coste laboral—, los ejecutivos de las grandes empresas han optado por un viraje repentino en sus preferencias. Si en la encuesta del año pasado la reactivación del consumo público fue la solución más votada para impulsar una demanda interna estancada, con el 49% de los votos, en este séptimo sondeo el estímulo al consumo privado se ha convertido en la prioridad, con el 62% de ellos, contra el 10% contabilizado en 2012. La idea es apoyar el desarrollo privado para favorecer la creación de empleo y el crecimiento de la economía, en contraposición con el modelo basado en la contratación pública.

Los directivos insisten en que la bajada de los impuestos —tanto a particulares como a empresas— no representa el elixir para curar todos los males. Sin embargo, esta medida cobra importancia como herramienta para recuperar el consumo privado en el corto plazo, según el 100% de los líderes consultados. El incremento de la disponibilidad de crédito por las familias y las pymes recibe el apoyo del 38%, ya que está considerado como una de las claves para revertir el crecimiento negativo.

Los ejecutivos sondeados por PwC creen que hay que relajar la austeridad

Otra receta para lograr la mejora económica, señalan los directivos, son las exportaciones: el 44% las ha indicado como principal vehículo para la recuperación económica, respecto al 4% del anterior sondeo. El ritmo exportador de las empresas españolas, una de las pocas variables que desde hace unos años está transitando por una senda positiva —en 2013 experimentó un incremento del 5,2%—, es clave para reforzar la confianza de los mercados y seguir hacia la recuperación, explican los ejecutivos. “Cuanto más se consoliden las exportaciones, más fortaleza aportarán a la economía”, resume Francisco Gómez, consejero delegado de Banco Popular. Para que esta realidad se concrete, el 95% de los ejecutivos cree importante rebajar las cotizaciones como estímulo a la competitividad empresarial. Notas sobresalientes las han recibido también el potenciamiento de la marca España, las ayudas sectoriales a la internacionalización y la implantación de centros de I+D en el país, acciones consideradas relevantes por cerca del 90% de los encuestados.

En sintonía con los resultados del pasado sondeo, los directivos han insistido en que el ímpetu hacia la exportación y la internacionalización esté acompañado por una innovación constante, no solo como factor para salir de la crisis, sino como timón para dar un giro al modelo productivo. “Hay que ir más hacia el high tech technology, en contraposición al low cost”, manifiesta el consejero delegado de Cepsa. Para lograrlo, sin embargo, no es suficiente el esfuerzo de las empresas. “Tiene que haber una política de Estado para poner en valor la tecnología que las empresas españolas están desarrollando”, explica Ricardo Currás, consejero delegado de Dia.

La innovación es esencial para dar un giro al modelo productivo

Así, el 56% de los ejecutivos señala la eliminación de las trabas administrativas como uno de los elementos imprescindibles para desarrollar proyectos emprendedores de I+D. La gestión de la innovación según criterios de rentabilidad y las ayudas públicas son las otras dos medidas más significativas que, según los directivos, deberían recibir apoyo, con el objetivo de superar las restricciones de capital y fomentar el talento para evitar la fuga de cerebros.

Todas estas recetas para el éxito, sin embargo, serían extremadamente farragosas de realizar si la voluntad política no se moviera en la misma dirección. Por esto, la reforma del modelo de Estado se confirma como elemento fundamental para acelerar la recuperación, según el 32% de los encuestados, por encima de la transformación de las administraciones públicas y del mercado interior. Las modificaciones impulsadas hasta ahora, en la opinión de los directivos, no han logrado imponer un cambio de rumbo significativo. Los ejecutivos reprochan la dualidad y la poca flexibilidad y capacidad de adaptación de la administración pública, que resta competitividad al país y pone trabas a la hora de crear nuevas empresas. “El Gobierno habla mucho de eficiencia y poco de transformación. [...] Deberían priorizar medidas que tengan un impacto real en la sociedad”, sugiere Marta Martínez, presidenta de IBM para España, Grecia y Portugal.

Paciencia y empeño. Aliñados con mucha confianza. Este es el mensaje que han querido transmitir los directivos españoles, que reclaman una intensa alianza entre lo público y privado para luchar contra un mal que afecta a todo el país.

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