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El Gobierno promete que se recuperarán 600.000 empleos en dos años

El repunte será insuficiente para compensar la pérdida de trabajo en la legislatura

Los contratos a tiempo parcial y la caída de la población activa reducirán el paro

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Guindos, Santamaría y Montoro posan ante los medios gráficos antes de la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Desde que la economía española escapara de la segunda recesión en un lustro, en otoño pasado, el Gobierno ha perfilado, en conferencias de prensa y comparecencias parlamentarias, cuándo y cómo cree que se empezará a generar empleo, la referencia ineludible para salir de una crisis que ha devorado 3,8 millones de puestos de trabajo. El Ejecutivo de Rajoy terminó este miércoles de cuadrar su primer pronóstico de recuperación en el mercado laboral, al anticipar que, en la segunda mitad de la legislatura, entre finales de 2013 y finales de 2015, habrá “600.000 empleos más”, en palabras del ministro de Economía, Luis de Guindos.

El pronóstico figura en el nuevo programa de estabilidad, el documento en el que el Gobierno español detalla como piensa reducir el déficit público, ya enviado a Bruselas. La creación de empleo, que comenzaría este año, viene de la mano de la anunciada mejora en el vaticinio de crecimiento económico, que el Ejecutivo plasma en una previsión de aumento del PIB del 1,2% en 2014 (anticipaba un 0,7% en septiembre) y del 1,8% en 2015 (antes, 1,2%).

El primer repunte en puestos de trabajo en seis años, sin embargo, no será suficiente ni tan siquiera para compensar lo ya perdido en lo que va de legislatura. Según las cuentas del Ministerio de Economía, 2015 acabará con 420.000 empleos menos que cuatro años atrás.

Fuente: Ministerio de Economía y Competitividad.

Una predición que choca con la EPA

El nuevo pronóstico del Gobierno contrasta con el realizado hace un año, cuando anticipaba que la pérdida de empleos en la legislatura llegaría a 1,3 millones de puestos de trabajo. Pero aunque más amable, la predicción choca ahora con la crudeza del dato más reciente. Porque el martes, apenas un día antes de que Guindos se apoyara en el nuevo cuadro macroeconómico para concluir que “2014 marca un antes y un después en la evolución de la economía española”, la encuesta de población activa (EPA) volvía a alejar la orilla de la recuperación laboral: sumó otros 184.600 puestos de trabajo perdidos en el primer trimestre.

La recuperación del empleo que predice el Gobierno no solo nace cuestionada por el dato laboral más reciente, también por cómo será. Tras el Consejo de Ministros, Guindos precisó que el pronóstico de 600.000 empleos más hace referencia a la diferencia en el número de ocupados de la EPA entre los últimos trimestres de 2013 y 2015. En los datos que explicaba a la prensa, sin embargo, figura un aumento mucho más contenido, apenas 300.000 puestos de trabajo en dos años, debido a cómo se computa el empleo en contabilidad nacional y a que esa comparación se hacía entre medias anuales.

En la EPA, tres empleos a tiempo parcial con una jornada de 2,5 horas diarias cuentan como tres puestos de trabajo, mientras que la contabilidad nacional, que los traduce a tiempo completo, computaría solo uno. En otras palabras, que la EPA refleje aumentos de empleo mayores que la contabilidad nacional es otra manera de decir que la contratación a tiempo parcial no deja de ganar peso en el mercado laboral español. Según el pronóstico del propio Gobierno, si se mide según la contabilidad nacional, el empleo no alcanzaría los niveles del último año de la anterior legislatura hasta 2018.

Guindos añadió que el número de parados se reducirá en 800.000 personas, lo que permitiría acabar 2015 con unos 5,1 millones de desempleados, 150.000 menos que en el arranque de la legislatura. Según sus previsiones, la tasa de paro, ahora en el 26%, también quedaría por debajo lo que marcaba a finales de 2011 (22,6%), al cierre de la última legislatura socialista. Un pronóstico que, además del repunte laboral alimentado por la contratación a tiempo parcial, asume que la caída de la población activa —ya sea por el efecto desánimo, por la emigración o por las jubilaciones no reemplazadas—, se prolongará durante los próximos ejercicios.

En todo caso, la tasa de paro no caería del 20% hasta 2017. Y para llegar a ese nivel, el PIB debería crecer un 3%, según el pronóstico oficial.

El consumo como clave del crecimiento

Guindos se acogió a otro dato reciente, el crecimiento trimestral del PIB (un 0,4% entre enero y marzo, según corroboró el Instituto Nacional de Estadística) para apuntalar que la recuperación coge fuerza. Y llevó la baja inflación (0,4% en abril, según se desveló también), que tanto preocupa a los analistas, a su terreno, como muestra de “los avances de competitividad en los últimos años son estables”.

Más allá de la mejora de las perspectivas económicas, el cambio más radical en el pronóstico del Gobierno tiene que ver con la composición del crecimiento. Si hace apenas seis meses, apostaba por un mínimo avance del consumo privado del 0,2% en 2014, ahora eleva ese incremento al 1,4%. El aumento del gasto de las familias, junto a una reducción más suave del consumo público y una mínima mejora de la inversión desembocan en una aportación positiva de la demanda nacional que, según el Gobierno, será compatible durante unos años con lo que suma el sector exterior.

“Es un cambio cualitativo, no ocurría desde 1997”, acotó Guindos, quien subrayó que la inversión en construcción, según sus cuentas, volverá a crecer en 2015 por primera vez desde el estallido de la burbuja inmobiliaria.

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