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REFORMA FISCAL

La OCDE sitúa a España entre los países que menos ayuda fiscalmente a la familia

La diferencia entre un contribuyente soltero y una familia con dos hijos es de solo seis puntos

En Irlanda o Eslovenia, la distancia supera los 20 puntos porcentuales

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, junto al secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, hace una semana en Madrid.
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, junto al secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, hace una semana en Madrid. EFE

España está a la espera de enfundarse un nuevo sistema fiscal. Mientras termina de diseñar la reforma —que tendrá varias fases porque estará influida por el periodo electoral—, el mismo Gobierno va desgranando algunos de sus detalles. Entre ellos, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, avanzó esta misma semana que mejorará la tributación para las familias con cargas, incluso precisó que profundizará en un impuesto negativo al estilo del que ya está vigente para las madres trabajadoras. Con ello, España recortará algo las distancias que le separan de sus vecinos ya que está entre los países que menos beneficios fiscales conceden a las familias en el impuesto sobre la renta, según un informe difundido este viernes por la OCDE.

La institución con sede en París y que agrupa a los 34 países más ricos del mundo, compara la “cuña fiscal” –un término que mide la presión fiscal sobre el trabajo incluyendo las cotizaciones sociales— de una familia con dos hijos (34,8%) con la de un contribuyente soltero (40,7%). El resultado es que España tiene una de las diferencias fiscales más bajas entre ambos casos, 5,9 puntos. Mientras otros países como la República Checa (29,3 puntos), Luxemburgo (25,5), Eslovenia (22,4) o Irlanda (21,9 puntos) tienen la mayor diferencia fiscal a favor de las familias. Tienen un tratamiento fiscal mucho más favorable hacía las familias que otros países.

España está por debajo de la media de los países de su entorno. Alemania, Francia o Italia tienen una diferencia de unos 10 puntos en la presión fiscal sobre el trabajo que recibe un trabajador soltero y una familia con dos hijos.

Por otra parte, el informe Taxing Wages (fiscalidad salarial) de la organización sostiene que la presión fiscal sobre los salarios —medida como la cantidad de impuestos que paga un contribuyente por su sueldo incluyendo las cotizaciones a la seguridad social del trabajador y del empresario menos las prestaciones sociales recibidas sobre el total de coste laboral— alcanzó en 2013 el 35,9%, lo que supone un aumento de 0,2 puntos sobre el año anterior.

La presión fiscal sobre el factor trabajo en España está por encima de la media de la OCDE y en 2013 aumentó hasta el 40,7% de los costes salariales, 0,05 puntos más que el ejercicio precedente por la supresión de algunos beneficios fiscales en el IRPF. En este caso, España ocupa el puesto 14 con la cuña fiscal más elevada entre los 34 socios de la OCDE. El tipo medio de gravamen sobre la renta ascendió el año pasado hasta el 12,8%, el más alto desde 1995, que es cuando empieza la serie histórica de la Agencia Tributaria. Este gravamen medio está lejos del 35,8% que se paga en Dinamarca, del 25,9% de Irlanda o del 22% de Bélgica.

Por el contrario, España tiene una de las cotizaciones a cargo del empleado más bajas de la OCDE (4,9%), casi la mitad de la que tienen países de nuestro entorno como Francia (9,8%), Reino Unido (8,5%), Italia (7,2%) o Alemania (17,1%).

Cotizaciones a cargo del empresario

A su vez, tiene una de las cotizaciones a cargo del empresario más elevadas del club de los países más desarrollados (23%). Cuando algunos países más próximos Alemania (16,2%), Holanda (8,4%), Reino Unido (9,8%) lo tienen mucho más bajos. No obstante, Francia (28,7%) e Italia (24,3%) también altos niveles de cotizaciones sociales a cargo del empresario.

“En los últimos tres años la presión fiscal sobre el factor trabajo aumentó en 21 páises de la OCDE y cayó en 9”, lo que refleja que uno de los efectos que ha provocado la crisis ha sido un aumento de la tributación de las rentas del trabajo para tratar combatir los elevados déficits fiscales generados en este periodo. Un dato que escenifica mejor la situación es que “las cargas fiscales sobre los ingresos (los aumentos en el IRPF) han aumentado en 25 de los 34 países”.

El informe también analiza los cambios en la progresividad del impuesto, el principio por el cual el que más tiene paga más. Concluye que desde 2000 se ha producido un aumento en la progresividad del impuesto para familias de bajos ingresos con niños. Por el contrario, se han producido pocos cambios —o incluso subidas— para trabajadores solteros sin hijos y en los niveles de ingresos más altos.

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