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El FMI prevé que los tipos de interés reales sigan bajos durante años

El organismo advierte de que las instituciones pueden incurrir en un exceso de riesgos para obtener beneficios alternativos

Lo que los economistas han caído en llamar nueva normalidad no será la normalidad acostumbrada. Los bajos tipos de interés aplicado en las grandes economías en un momento de estímulos monetarios sin precedentes comenzará a corregirse al alza a medida que los indicadores económicos vuelven a lentamente a su cauce, pero no hay previstos repuntes al alza. El Fondo Monetario Internacional (FMI), preocupado desde hace más de un año con los efectos de una subida brusca de los tipos, ha dedicado uno de los capítulos de su informe de perspectivas económicas mundiales de esta primavera precisamente a los tipos de interés reales y ha asegurado que "resulta improbable que se produzca un retorno a tasas reales altas".

El motivo es que los principales factores que han contribuido a frenar los tipos reales -en niveles ligeramente negativos en todo el mundo- tampoco van a experimentar cambios bruscos: las tasas de ahorro, el mayor atractivo de los bonos frente a las volátiles acciones y una actividad inversora moderada, que aún no se ha recuperado del susto de esta gran tormenta financiera.

El FMI usa un promedio ponderado de las tasas de interés reales a 10 años de activos seguros en diversos países para concluir que se han reducido desde un promedio del 5,5% en los años 80 hasta, hasta el 3,5% en los 90, un 2% entre 2001 y 2008 y niveles negativos en 2012. "No hay motivos contundentes para prever que las tasas de interés reales a largo plazo regresen rápidamente al nivel promedio del 2% de mediados de 2000", apunta el organismo que dirige Christine Lagarde.

Emergentes sostenidos por la demanda externa

El avance de los emergentes -muy frenado desde hace un año- fue el motor de crecimiento en el ecuador de esta larga crisis pero ahora su vigor está en horas bajas. Además, según advierte el Fondo Monetario Internacional (FMI) en uno de los capítulos de su último informe de perspectivas globales, la mitad de su crecimiento en los últimos 15 años se debe a factores externos: la demanda foránea y unas condiciones de crédito más que favorables.

La influencia ya se empezó a perbicir cuando en mayo de 2013 la Reserva Federal estadounidense (la Fed) advirtió de que ese mismo año comenzaría el repliegue de la política de estímulos monetarios sin precedentes y la entrada de capitales en esos mercados cayó.

Según el FMI, "un aumento de 1 punto porcentual del crecimiento en Estados Unidos eleva el crecimiento en los mercados emergentes 0,3 puntos porcentuales en el momento de impacto". Y, en la misma línea, "un aumento de un punto porcentual del crecimiento en China se traduce en un aumento inmediato del crecimiento en otros mercados emergentes equivalente a 0,1 puntos porcentuales".

En primer lugar, la reducción de las tasas de ahorro, como consecuencia del frenazo en el crecimiento de las economías emergentes, resultará moderado, según el FMI, de modo que no impulsará con exceso los tipos. Además, el órgano atribuye más de la mitad de la reducción de las tasas reales experimentada desde 2000 a la demanda relativa de los bonos. Estos dispararon su atractivo por el apetito generalizado por la volatilidad de las acciones y también por la demanda desde los mercados emergentes, a consecuencia de la acumulación de reservas oficiales de divisas reservas. Una regulación financiera más restrictiva mantendrá el sex appeal de los bonos, además de que el menor ahorro por parte de las economías emergentes tendrá un efecto moderado.

El organismo alerta de que estos tipos en niveles reales bajos suponen importantes riesgos si persisten demasiados años ya que, además de que perjudica a los ahorradores, incentiva a las instituciones financieras a asumir más riesgos con el fin de obtener beneficios que los intereses no les aportan, un peligro que ya advirtió hace un año.

Por el contrario, resultará así mucho más fácil reducir los ratios de endeudamiento. en concreto, el FMI calcula que si los tipos reales se mantuvieran en torno al 1,5% -lo que supone alrededor de un punto porcentual por debajo de los proyectado en el informe de octubre de perspectivas globales de 2013-, la deuda  sobre PIB de las economías avanzadas a medio plazo resultaría cuatro puntos porcentuales inferior.

En su estudio, el organismo va más allá y calcula que si los tipos de interés reales quedarán cerca o por debajo del crecimiento del PIB "durante algún tiempo", algunos aumentos del gasto público, especialmente la inversión, podría no tener que llevar a incrementos de la deuda pública en el medio plazo.