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Especial Ahorro Inteligente
EMILIO ONTIVEROS | Catedrático de Economía y autor de ‘El ahorrador inteligente’

“Un ahorrador inteligente adecúa su perfil de riesgo a las circunstancias”

La familia española es la que más ahorra en activos inmobiliarios del mundo, según Ontiveros

La crisis nos ha servido para ser más sensibles a la hora de tomar decisiones, asegura

Emilio Ontiveros, en las oficinas de Afi.

¿Qué es el rating? ¿Qué tipo de acciones existen? ¿Se puede especular con futuros? ¿Qué es un fondo de inversión? ¿Qué contingencias cubren los planes de pensiones? Estas y otras muchas preguntas son las que Emilio Ontiveros y David Cano responden en su libro El Ahorrador Inteligente (Espasa), una guía para entender los principales productos financieros y aprender a gestionar, un poco mejor, el dinero. El catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) asegura que el objetivo de esta publicación es la de “tener elementos de juicio propios” para poder elegir entre un producto u otro evaluando los riesgos, las rentabilidades y las recompensas. Es, dice Ontiveros, como ir al supermercado y seleccionar los mejores alimentos, materia en la que los españoles hemos avanzado mucho: “Hay que desmitificar lo que hay detrás de esto, porque puede haber muchos términos raros, pero la esencia es relativamente fácil”.

Pregunta. En el prólogo del libro señalan que esta guía quiere contribuir a fortalecer la alfabetización financiera y a que las finanzas no engañen, ¿Creen que en España falta educación financiera?

Respuesta. Si, incluso economías con sistemas mucho más sofisticados y pioneros de la difusión de las finanzas y con un grado de particularización de la riqueza en activos financieros, como el caso de EE UU y Reino Unido, han visto la necesidad de aumentar el grado de alfabetización financiera como una de las conclusiones más destacables en el balance de la crisis. Estados Unidos ha dado un paso más y ha creado una agencia de defensa del consumidor de servicios financieros.

Hay dos razones que ayudan a entender porque el grado de educación financiera es menor en España: el alto grado de bancarización de la economía y la poca cultura de mercados. La segunda razón es que el 80% del ahorro de las familias no está en activos financieros, sino en activos inmobiliarios. La cultura, la tradición y la fiscalidad han empujado a la familia media española a ser la que más ahorra en activos inmobiliarios en el mundo.

Portada de la guía 'El ahorrador Inteligente'.

P. ¿Qué cualidades específicas debe tener un ahorrador inteligente?

R. Tiene que tener muy claro su actitud hacia el riesgo y jerarquizar sus preferencias. No es lo mismo un ahorrador que tenga 65 años, que esté a punto de dejar todo tipo de generación de rentas, que un ahorrador de 30 años que tiene la vida laboral por delante y además ideas. Inteligente será que el joven invierta en sí mismo, no necesariamente en productos financieros. Lo inteligente es invertir en su propia educación, en su desarrollo en mejorar las condiciones de trabajo, las habilidades etc. Pero si a los 65 o 66 años se plantea ahorrar no es inteligente razonar como lo haría una persona de 33 años, se tiene que asumir un perfil más moderado, más conservador. Lo que caracteriza a un ahorrador inteligente es la capacidad para adecuar su perfil de riesgo a las circunstancias.

P. Pero, ante la falta de oportunidades y el panorama actual de crisis y caída de salarios ¿Qué posibilidades reales tienen los jóvenes para ahorrar?

R. Muy pocas, muy pocas. Porque para ahorrar hay que generar renta. Por definición, el ahorro es aquella renta que no se consume y el 57% de los jóvenes españoles están parados, no la están generando. Por tanto, es complicado. Es verdad que las posibilidades de ahorro convencional se han venido abajo por una caída del tipo de interés notable y de una cierta decepción, suspicacia y  desconfianza con respecto al ahorro convencional. Pero no son solo los jóvenes los que tienen pocas posibilidades de ahorro, la familia media española también tiene opciones escasas para ahorrar porque la renta disponible está cayendo. La familia media española está altamente endeudada.

La resaca de la fiesta que terminó en 2007 ha provocado el nivel de endeudamiento de las familias más elevado de la historia y tienen una garantía que es la vivienda: si cae la renta disponible porque caen los salarios y las familias tienen muchas deudas, eso quiere decir que la morosidad sube porque no pueden hacer frente a las deudas o bien hay familias que pagan las deudas con riqueza del pasado, unos vendiendo las joyas de la abuela y otros simplemente vendiendo los activos inmobiliarios o el poco o mucho ahorro que tenían antes de la crisis. Ahora uno de los problemas que tiene la economía española es que el ahorro que se está generando en familias y sobre todo en los hogares de renta media es muy bajo, porque no hay crecimiento de los salarios.

Una de las cosas que nos han enseñado la crisis es que las decisiones de ahorro que se tienen que hacer ahora tienen que ser mucho más inteligentes. No se tienen que fiar del runrún de lo que oye en el portal de vecinos o de las recomendaciones, más o menos interesadas, que le puedan hacer unos y otros.

P. ¿Las crisis nos ha hecho más responsables ante las decisiones financieras?

R. Sí, más sensibles. La letra con sangre entra, desgraciadamente. Todos tenemos cerca a alguien que ha perdido parte de su riqueza durante la crisis, ya fuera porque se desplomaron los mercados de acciones, o los bonos, o incluso quien tenía letras del tesoro parecía que tenía un activo súper seguro, pero sin embargo hasta finales de junio de 2012 aquello parecía chatarra. Han sufrido hasta aquellos que tenían un pisito, además de la vivienda habitual, y que vieron que el dinero estaba barato y antes del 2007 compraron otro y han visto que el precio se ha desplomado. El escarmiento es intenso y diverso, suficiente como para que la actitud sea otra, más sensible. Y hay que convertir esa sensibilidad en formación y conocimiento. Ser culto para ser libre decían los clásicos. Uno será más libre cuanto más elementos de juicio tenga, es decir, cuanto menores sean las probabilidades de que a uno le engañen.

P. Bonos, acciones, fondos de inversión…Son productos que parecen destinados a las rentas altas o a expertos financieros ¿Cuáles son las posibilidades para aquellos que tienen una renta baja y que están sufriendo la crisis?

Es bueno que la cultura de anticipación funcione aunque se tengan 40 años y la jubilación no sea hasta los 67"

R. El tener una renta más o menos baja no significa que uno no pueda ir al supermercado financiero y elegir buenos productos. Esa es una de las consecuencias de la falta de cultura financiera, y es que la percepción de que las rentas más bajas aunque ahorren poco no puedan acceder a los mismos productos a los que acceden las rentas altas. Lo que sí tiene que saber cada ahorrador, aunque ahorre 400 euros cada 3 meses, es si el producto es el que mejor le viene a él. Puede haber una persona de renta baja pero relativamente joven que se permita asumir más riesgos. Yo siempre sugiero que una forma de iniciarse en la cultura como inversor es hacerlo a través de productos como los fondos de inversión y de fondos de pensiones. Es bueno que la cultura de anticipación funcione aunque se tengan 40 años y la jubilación no sea hasta los 67, pero que se vaya jugando con la elección de fondos de pensiones y de inversión porque la gama de productos que hay son suficientes para adecuarse a la personalidad de cada uno. El inversor potencial tiene que ser consciente que en el supermercado hay productos para casi todas las preferencias y lo que tiene que hacer es saber elegir y ser exigente. Y no renunciar a nada. Puede haber algunos productos financieros que exija un volumen de inversión mínimo alto, pero para eso están los fondos de inversión, donde se participa en decisiones de alcance o con importes relativamente reducidos o hacerlo de forma individual.

P. En época de crisis hay más miedo de hacer operaciones donde nuestras finanzas puedan correr riesgo, pero ¿Es un buen momento para invertir?

R. Sí, esa es la paradoja. El riesgo siempre mantiene una asociación inversa a las esperanzas de rentabilidad. Nunca te creas cuando te dicen: “¡Invierte aquí! No tiene nada de riesgo y te va a dar mucha rentabilidad”. Eso no puede ser. Mayor esperanza de rentabilidad incorporan mayores riesgos. Lo que ocurre es que mayor riesgo no necesariamente quiere decir que se vaya a perder hasta la camisa. La primera vez que prestaron a Bill Gates, antes de ser Microsoft, lo hicieron como si tuviera riesgo máximo, nadie le prestaba en circunstancias normales, porque el proyecto que en aquel momento tenía era riesgoso, como dicen los latinoamericanos. Sin embargo, no hubo concreción del riesgo, todo lo contrario, hubo un proyecto de éxito.

En épocas de crisis, de postcrisis y de resaca como la actual, hay muchos activos que están baratos, hay muchas posibilidades de inversión. Hay acciones que pueden estar baratas, hay activos inmobiliarios baratos, incluso la deuda pública española estaba hasta ahora relativamente barata. Uno iba al supermercado financiero y veía que la deuda pública alemana estaba carísima, luego la rentabilidad era baja. Si ahora alguien quiere invertir en deuda pública, que es un activo por definición muy conversador, prudente y seguro, en lugar de comprarla alemana, que es cara y da un tipo de interés bajísimo, puede comprar deuda pública española del 3%.

Cuando uno va a invertir y se encuentra con que los depósitos bancarios ya han dejado de dar aquellos tipos de interés tan atractivos se pregunta ¿Dónde coloco mi ahorrito? Mi sugerencia sería: garantízate un fondo de pensiones a medio plazo, porque si hay una cosa clara es que el sistema público de pensiones no está garantizado. Si vas cubriendo tu fondo de pensiones, invierte en un fondo de inversión que se ajuste a tus preferencias, por ejemplo, de diversificación. Puede que alguien quiera un producto con mucho riesgo, pues invierte en bonos de alto rendimiento o en acciones, y eso es fácil conocerlo.

Lo que hay que hacer antes de invertir es leer bien las instrucciones, como cuando uno va a comprar un yogur y un bote de leche, que hay tantos tipos y en los que vemos contenido vitamínico, grasas… Si ya hemos sido capaces de educarnos para ver esa dimensión dietética en productos de alimentación en productos de inversión, igual o más.

La familia media española también tiene pocas posibilidades de ahorro, no solo los jóvenes"

P. En el libro se señala que es, además de tener una correcta educación financiera, se acuda para según que productos a profesionales financieros ¿Cuáles son estos agentes?

R. Ya empieza a haber en España empresas orientadas al asesoramiento que son las empresas de asesoramiento financiero (EAFI), que están registradas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), pero insisto en que uno debería tender desde un primer momento, incluso pudiendo ir a un asesor financiero o consultor online, a tener elementos de juicio propio y que desmitifique lo que hay detrás de esto, porque lo que hay detrás puede tener muchos términos raros, pero la esencia es relativamente fácil. Es más, muchas veces “los expertos” tratan de confundir para crear barreras de entrada como ocurría en los gremios medievales, que utilizaban el lenguaje para que no entrara otros.

A lo que hay que aspirar es a que aumente la cultura financiera de la misma manera que ha aumentado la cultura como consumidor de productos alimenticios. Cuando veo a personas mayores que se han ido formando y la evolución que han experimentado de aceptarlo todo: antes no había prescripciones médicas, ni fechas de vencimiento y no hablo de la Prehistoria…Sin menoscabo de los asesores, antes conviene que se equipe cada uno con conocimientos.

P. ¿Los casos de estafas en las preferentes se hubiera evitado con una mayor educación financiera?

R. Sí, claramente, pero también es un caso paradigmático de insuficiente control del supervisor, de cómo se comercializaron esos productos financieros. Y ha ido a personas que quizás por razones de edad no disponían de una cultura financiera. Pero preferentes ha comprado todo el mundo: los inversores avezados, las instituciones inversoras pertenecientes a la aristocracia más culta financieramente hablando también lo han hecho. Lo que realmente es cuestionable y duro de entender es que se haya vendido esos productos financieros a personas sin el más mínimo de cultura financiera que confiaban básicamente en quién las comercializaba. La banca española ha mantenido una relación buena con el cliente, en general. Había 45.000 oficinas bancarias, casi tanta como parroquias o más, y la gente iba con sus ahorros y confiaba en la persona que estaba al frente de la sucursal.

Quizás la guerra por colocar preferentes que se abrió antes de la crisis llevó a que algunos directores no tuvieran el suficiente celo profesional como para no vender eso a quien no debía. Sobre todo, para no venderlo si se sabe a ciencia cierta que el otro no sabe lo que está comprando. Es posible que algún director de sucursal te diga que él también creía que eran buenos productos y se lo recomendó a su familia. Pero insisto en que la mejor garantía es que si uno tiene criterio sabe una serie de principios básicos como que no puede haber grandes chollos si no hay riesgo. La intuición nos tiene que decir siempre que cuando hay promesas de rentabilidad muy elevada es que el riesgo es elevado.

P. En el capítulo de las pensiones se analiza la situación actual y se señala que no solo será recomendable tener ahorro privado para hacer frente a la jubilación, si no que será necesario ¿Es uno de los indicios del fin del Estado de Bienestar tal y como lo conocemos?

R. Es un indicador de reducción del papel del Estado como red de seguridad, sin duda. A su vez, es una consecuencia de economías como la nuestra que no van a crecer mucho y que su población va a envejecer mucho. Quiero decir que aunque el Estado mantuviera los niveles de prestaciones de antes de crisis, la evolución demográfica española es muy preocupante porque dentro de 10-15 años los la mayores de 65 años seremos el 40%. La esperanza de vida es de las mas elevada en España.

Lo que más me preocupa es que la economía no va a volver a crecer a tasas del 3,5% que fueron las que consiguieron aumentar la recaudación y que la Seguridad Social no tuviera problemas de ingresos. Ahora con una tasa de paro tan elevada y con la economía creciendo poco, la recaudación no aumenta y por eso empezamos a ver decisiones de aumentar la edad de jubilación, la reducción en el importe de la pensión media que vamos a cobrar y probablemente que se nos exijan un número mayor de años cotizados para tener los mismos derechos que teníamos antes. El resultado de todo ello, es un debilitamiento de esas red, del sistema público de pensiones pero como consecuencia de la necesidad de que el individuo que buenamente pueda vaya cubriendo ese agujero que va a tener en las pensiones.

P. ¿Y la nueva reforma fiscal como va a afectar al ahorro?

R. Sabemos poco de este proyecto. Sabemos que los que menos ganan y menos renta tienen no van a pagar impuestos y eso me parece bien. Pero es un porcentaje relativamente bajo. Sabemos que en el tramo alto del IRPF no se va a tocar nada más y aunque no lo haga ahora el Gobierno, por el periodo electoral, la decisión de trasladar los impuestos directos a los indirectos es malo para las rentas bajas, ya que se pagará un impuesto de forma anónima en lo que se consume, independientemente de la renta. Eso no favorece a las rentas medias porque van a seguir teniendo los mismos problemas para ahorrar que ahora. Del informe de los expertos no hemos deducido que se vaya a incentivar de forma significativa ningún tipo de ahorro y tampoco tenemos claro si se va a penalizar la adquisición de vivienda propia.

Toda esta reforma puede simplificar la maraña de impuestos autonómicos, pero en lo esencial se va a recaudar lo mismo, entorno al 36 ó el 37% del PIB y los que van a pagar, me da la sensación, van a ser los mismos. Quizás de forma directa a medio plazo se pague menos, pero a través del consumo e impuestos indirectos si vamos a pagar más. Las rentas medias serán las que sostengan, como ocurría hasta ahora, los ingresos tributarios.