Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La banca española aportará hasta 8.000 millones al fondo europeo de rescate

El sector deberá seguir nutriendo la partida nacional que garantiza los depósitos

Descafeinada y con una ristra de flecos aún por determinar, la unión bancaria europea, el proyecto estrella de la zona euro para evitar en el futuro crisis financieras tan virulentas como la última, empieza a configurarse y mostrar los primeros efectos para la industria de cada país. Las entidades españolas tendrán que aportar “entre el 10% y el 15%” del presupuesto que se ha calculado para el futuro fondo europeo que liquidará o reestructurará a los bancos con problemas, que asciende a 55.000 millones de euros, según fuentes del Ministerio de Economía. Así, el montante estimado oscila entre los 5.500 y 8.250 millones, si bien las mismas fuentes han explicado que no se puede conocer todavía la cifra con exactitud pues aún no se ha concretado el criterio de cálculo de cada aportación.

Uno de los componentes del cálculo será fijo y se basará en el volumen de depósitos con los que cuenta la entidad, corregido por el nivel de pasivos, mientras que otro componente se basará “en el nivel de riesgo de cada entidad”.

La filosofía de este proyecto europeo es que los contribuyentes no vuelvan a pagar por las quiebras bancarias —algo difícil de garantizar también ahora— y romper las vías de contaminación entre las deudas bancarias y las de los Estados. Por eso ese fondo de rescate europeo —llamado Fondo Único de Resolución—, que se creará en enero de 2016, debe estar financiado únicamente por las entidades privadas. Para Economía, las españolas no deberían en principio tener ningún problema para inyectar la parte que les corresponde pues, sostienen, este volumen no debería diferir demasiado de las aportaciones que ya realizan al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). No obstante, este mecanismo ha tenido que recibir derramas por encima de las aportaciones habituales a lo largo de esta crisis.

La decisión de liquidar una entidad apenas requerirá 24 horas

A partir del año que viene, las aportaciones de las entidades españolas se repartirán entre el fondo europeo y el FDG, ya que estos continuarán siendo de carácter nacional y no habrá uno europeo. Para Economía, los bancos están más protegidos y “España tenía antes 5.000 millones y ahora cuenta con el respaldo de 55.000 millones de 17 países, además de que el sistema será más fuerte y tendrá más capacidad de reacción”.

El nuevo supervisor único será el Banco Central Europeo (BCE) y tanto este como la Junta Única de Resolución pueden decidir liquidar un banco. El fondo de rescate no será 100% compartido para cualquier desastre bancario desde el primer momento, sino que esta llamada “mutualización” se irá aplicando de forma progresiva.

El primer año, el 40% de lo aportado será común, el segundo año se añadirá otro 20% y en los seis años siguientes se irá ampliando la parte mutualizada hasta alcanzar el 100% en el octavo.

Si un banco tiene un problema, en primera instancia se le inyectarán los recursos nacionales del fondo de rescate (esos primeros 5.500 o 8.250 millones aproximados que las entidades españolas aportarán), pero si esto no basta se hará uso de la parte mutualizada (el 40% del total el primer año, el 60% el segundo y así sucesivamente) y, si aún ha sido el agujero resulta demasiado grande, se le pedirá en tercera instancia que la banca del país al que pertenece el banco con problemas que pague una derrama adicional. “Está previsto que pueda haber préstamos o que el propio fondo pueda apalancarse con garantías públicas aunque esto no está decidido”, señalan fuentes del Gobierno.

Son muchas los medios del sector que consideran que esos 55.000 millones no bastan para afrontar problemas de cierto calibre, pero la respuesta europea es que, teóricamente, la unión bancaria y la nueva supervisión reduce al mínimo el uso de este fondo y prima que los bonistas y accionistas responden en primer lugar ante los problemas.