Vodafone redobla su apuesta por España

El operador bitánico anuncia el cierre de la operación por 7.200 millones de euros

La adquisición consolida al grupo como número dos del mercado de las telecomunicaciones

Anuncia que reduce a la mitad el acuerdo de despliegue de red con Orange

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El consejero delegado de Vodafone, Antonio Coimbra, junto a Francisco Román, presidente de Vodafone España

Vodafone se ha sumado a los atisbos de confianza en la recuperación de la economía española con la mayor inversión extranjera desde la compra de Enel por Endesa en 2008. El consejero delegado del grupo Vodafone, Vittorio Colao, resaltó este lunes las señales económicas “positivas” que se están viendo en España, tras confirmar oficialmente el acuerdo de compra de la cablera española Ono por un precio libre de deuda de 7.200 millones de euros. Para el coloso británico de las telecomunicaciones, la operación supone un salto de gigante en España a la hora de dar una oferta integrada de servicios, le refuerza como número dos del móvil y le sitúa como número dos también en el mercado de banda ancha, en ambos por detrás de Telefónica.

La demanda por productos de comunicación unificados y servicios ha aumentado considerablemente en el último año”, aseguró Colao en una teleconferencia desde Londres, y añadió que es “más optimista que hace 12 meses” sobre la situación del país. La afirmación fue corroborada por los ejecutivos de la filial española. Tanto el presidente, Francisco Román, como el consejero delegado, António Coimbra, remarcaron en repetidas ocasiones la importancia de la operación para el mercado nacional. Durante la rueda de prensa en la que este lunes explicaron los detalles de la operación, Román manifestó que el acuerdo prueba “la confianza de Vodafone en el país”.

Ono está en condiciones de llegar con su cable a 7,2 millones de hogares, aunque solo ha logrado captar 1,9 millones de clientes distribuidos en 13 comunidades, una de las penetraciones más bajas entre operadores comparables en Europa, según destacó la propia Vodafone. El comprador ve ese escaso éxito como una oportunidad de captar clientes gracias a su mayor potencia comercial. Solo con la suma de los casi 2 millones de clientes que ya tiene Ono, Vodafone alcanza los 17,2 millones con lo que se destaca de Orange (14,4 millones) y se acerca a Telefónica (24,9 millones).

La cuota de Vodafone en las conexiones de banda ancha pasará del 7,5% al 21%, mientras en el segmento móvil aumentará del 24,8% actual hasta superar el 26%. La compañía calcula que para 2015 podrá ofrecer alta velocidad a unos diez millones de hogares, contra los ocho de Movistar y los tres de Jazztel y Orange.

La esperada compra de Ono, cuyo cierre está previsto para el tercer trimestre y en la que no se esperan problemas de competencia, sigue la misma lógica que la del operador alemán de cable Kabel, adquirida por Vodafone el pasado verano por 7.700 millones. Su estrategia de apostar por los mercados convergentes cuando es elevado el porcentaje de clientes que contrata más de un servicio con el mismo operador. Tras vender el 45% de Verizon Wireless, Vodafone tenía la caja llena para ir de compras.

La compra de Ono llevará a unas sinergias de costes e inversiones de unos 240 millones anuales

En el caso de Ono la compañía justificó la operación en la fuerte convergencia del mercado español, el potencial de crecimiento del negocio y la complementariedad de los servicios ofrecidos por los dos operadores. “Vodafone es líder en la cobertura 4G, Ono tiene una de las redes de fibra más extensa de Europa”, detalló el consejero delegado de Vodafone España. La británica, que hasta el momento no contaba con este servicio, había firmado una reciente alianza con Orange para desplegar una red de fibra óptica que en 2017 pudiera alcanzar seis millones de hogares. El acuerdo, según confirmaron este lunes los ejecutivos de la filial ibérica, sigue en pie, pero no en las mismas condiciones: Vodafone rebajará a la mitad los objetivos inicialmente establecidos, y se limitará a hacer llegar el servicio a tres millones de viviendas —1,5 millones para cada operador— hasta septiembre de 2015, que era la parte del acuerdo que estaba comprometida en firme. Vodafone tratará de que las dos operadoras se centren en las áreas geograficas donde Ono no ofrece su cobertura o donde su alcance es limitado, como en Barcelona y Madrid.

El operador británico volverá a pagar la tasa de RTVE

El consejero delegado de Vodafone, Antonio Coimbra, ha revelado tras la compra de Ono la firma tendrá que pagar de nuevo la tasa de RTVE por la prestación de servicios audiovisuales.

Vodafone España cesó de prestar servicios audiovisuales de forma directa en 2013 con el fin de eludir el canon que las operadoras de telecomunicaciones pagan al ente público para financiar la supresión de la publicidad.

El modelo aprobado por el Gobierno anterior suprime la publicidad en RTVE y establece una tasa compensatoria sobre los operadores de telefonía para contribuir a la financiación de la televisión pública con el 0,9% de sus ingresos, mientras que las cadenas de televisión privadas deberán aportar el 3% y las de pago el 1,5%.

Preguntado por una eventual compra de Digital Plus por parte de Telefónica, Coimbra ha aclarado que les preocuparía esa operación si supusiera una "exclusividad" en algunos de los contenidos claves, como es el fútbol. 

La compra de Ono, según cálculos de la firma británica, llevará a unas sinergias de costes e inversiones de unos 240 millones anuales, antes de los costes de integración y una vez transcurridos cuatro años del cierre de la operación, lo que se traduce en un valor actual neto de 2.000 millones. De ellos, 500 millones se lograrán con la migración del tráfico móvil de Ono desde la red de Telefónica (con la que ahora tiene un acuerdo mayorista) a la de Vodafone “tan pronto como sea posible”, esto es, al vencer el actual contrato. El menor despliegue de redes, el cierre de oficinas centrales y la tecnología se valoran en 800 millones y las eficiencias de costes operativos y comerciales, en 700 millones. Las sinergias en ingresos, por su parte, están estimadas en 1.000 millones de valor actual.

La transacción valora a Ono en 7,5 veces el Ebitda y en 10,4 veces su flujo de caja operativo tras ajustar ambas cifras por las sinergias esperadas, que suponen el 42% del precio acordado.

Vodafone anunció que, de momento, mantendrá al equipo directivo de Ono así como a su plantilla. De la misma manera, sugirió que la marca Ono se mantendrá, al menos temporalmente, y no será inicialmente absorbida por Vodafone. “Aunque sea muy pronto para estas consideraciones, vemos mucho valor en la marca Ono, que tiene un reconocimiento clarísimo. No sería la mejor decisión eliminarla”, explicó el ejecutivo.

Vodafone España, que lleva cinco años reduciendo sus ingresos, intenta emprender un nuevo ciclo, marcado sobre todo por el desarrollo de la nueva generación de redes. “Es una revolución que Vodafone quiere liderar”, resumió el consejero delegado de la filial española.

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