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Enagás nombra a cinco ‘históricos’ del PP en su consejo

Hernández Mancha, Isabel Tocino, Ana Palacio, González Solana y Luis Valero entran en la empresa que goza del monopolio de la gestión del sistema gasístico

Ana Palacio, Hernández Mancha e Isabel Tocino.

El fenómeno se conoce como puertas giratorias y viene a denominar el proceso por el que los políticos se pasan a las empresas que anteriormente han regulado y viceversa. Pero en el caso de Enagás, la puerta giratoria es muy ancha. Y es que al consejo de la empresa energética van a pasar de golpe cinco históricos miembros del Partido Popular o de altos cargos bajo Gobierno del PP. Se trata de Antonio Hernández Mancha, Isabel Tocino, Ana Palacio, Gonzalo Solana y Luis Valero.

La significación de los nombramientos de estos consejeros, que entran como independientes en el máximo órgano de gobierno de la empresa, es doble. Primero, porque aunque no sea ya una sociedad pública se trata de una empresa con una actividad regulada, que goza de un monopolio, el del transporte del gas. Y segundo, porque estas incorporaciones se producen bajo la presidencia de Antonio Llardén, un ejecutivo cuya carrera profesional y política está relacionada con gobiernos del PSOE,en los que ocupó, entre otros cargos, el de subsecretario de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente, en el gobierno de Felipe González y vicepresidente de Caixa Catalunya en representación del Ayuntamiento de L´Hospitalet de Llobregat (gobernado entonces por el PSC).

Ahora Llardén se sentará en el consejo junto a Antonio Hernández Mancha, que sucedió brevemente a Manuel Fraga como líder de Alianza Popular, embrión del PP; las exministras bajo el Gobierno de José María Aznar, Isabel Tocino (Medio Ambiente) y Ana Palacio (Exteriores); el expresidente del Tribunal de Defensa de la Competencia, Gonzalo Solana, nombrado también bajo el mandato de Aznar (2000-2005), y el hasta hace unas semanas director general de Industria, Luis Valero.

Llardén, actual presidente, fue criticado por el PP por ser un cargo “socialista” 

El PP no se ha pronunciado aún sobre la designación de los consejeros, que se hará oficial este jueves o viernes. Pero en su día criticó duramente la designación de Llardén como presidente de Enagás al entender que se trataba de un nombramiento político. Así el entonces responsable de Economía del PP y hoy ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, afirmó tras el nombramiento de Llardén en enero de 2007 en sustitución de Antonio González-Adalid, que el relevo en la presidencia de Enagás "consuma la operación de acoso y derribo" del Gobierno a "un gestor profesional" y "sin perfil político", por alguien que "ha ocupado cargos de responsabilidad en gobiernos socialistas".

Más allá de la dialéctica de partidos, la designación de cinco consejeros con reconocido pasado político se produce en un momento crítico para la compañía, ya que el Ministerio de Industria debe decidir ahora la nueva regulación gasística. Es el Gobierno, con el dictamen de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el responsable de proponer la nueva normativa que, entre otros conceptos, fija la retribución a Enagás como gestor del sistema gasístico que deben costear todos los consumidores en la parte regulada de su recibo (los llamados peajes).

Los consejeros sustituyen a cinco independientes, de lo que dos –Dionisio Martínez y José Riva- habían cumplido el límite de doce años que marca la ley para ocupar un puesto en el consejo. Los otros tres - María Teresa García-Mila, Miguel Ángel Lasheras y Ana Isabel Sánchez- vencían en su mandato de cuatro años pero podían haber sido renovados por otros cuatro.

El Gobierno está preparando la nueva normativa para el sector

El accionariado de Enagás, está controlado por la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI), el ente público que posee el 5%; Kutxabank, que participa con otro 5%, el mismo porcentaje que Oman Oil, el fondo soberano del país árabe. El otro 85% fluctúa en Bolsa.

La empresa anunció hoy que en 2013 incrementó su beneficio un 6,2% hasta los 403,2 millones de euros, mientras que el Ebitda se situó en 1.028 millones de euros, un 10% superior al obtenido el ejercicio pasado y por encima del objetivo inicial del 5,5%. Estos aumentos se producen pese a que la demanda total de gas transportada al finalizar el ejercicio descendió un 4% respecto a la cifra registrada en 2012, debido fundamentalmente a la caída de la demanda de gas natural para generación eléctrica. En 2014, el objetivo de la compañía es obtener un crecimiento del beneficio neto de en torno el 2,4% e invertir 625 millones de euros, de acuerdo con el plan estratégico.

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