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ANÁLISIS

De la subasta al mercado

El problema del precio de la electricidad está en la falta de competencia

Industria ha decidido fijar el precio de la electricidad según la media del precio diario del mercado mayorista durante el periodo de facturación. Argumentos a favor: a partir de abril concluirá la fase de indefinición en el cálculo de precios provocada por la supresión manu militari de la subasta eléctrica (nadie ha explicado la razón jurídica o administrativa de su eliminación, puesto que según la CNMC no hubo manipulación de precios); y es más lógico fijar un precio de acuerdo al mercado del bien tasado que al de un mercado financiero. Sobre todo si se ahorra lo que el Gobierno llama coste de la especulación y promete una rebaja del 3% en los costes para los consumidores; rebaja que tendrá que fundamentarse en alguna memoria económica para que resulte creíble. ¿O será un cálculo ciego más que el ciudadano tiene que creer como artículo de fe?

Argumentos en contra: que es como intentar que funcione el motor abrasado de un automóvil cambiándole el parabrisas y los faros. La subasta se suprimió porque era un indicador volátil de los precios y el Gobierno no podía aceptar las consecuencias políticas de una subida explosiva del recibo de la luz. Pero el mercado diario es, aproximadamente, tan volátil y manipulable como la subasta. Los indicios no dejan lugar a dudas: en el pool hay menos concurrentes que en la subasta; se han abierto varios expedientes por anomalías en la resolución de los precios y, además, dispone de mecanismos muy efectivos de manipulación del precio. Se llama restricciones técnicas y permite que una empresa retire por indisponibilidad técnica un grupo de generación indispensable en la cobertura de la demanda; o bien acuda a cubrir esa demanda presentando precios disparatados. Es una práctica conocida en España y no es difícil temerse lo peor, es decir, una proliferación futura de las indisponibilidades y una subida persistente del precio.

No hay que confundir los factores estructurales con los coyunturales. El precio de la electricidad en el mercado diario resulta intensamente comprimido en periodos estacionales con lluvia y viento, como sucede en el presente invierno; por lo tanto, es posible que a partir de abril y a corto plazo la subida de precios sea moderada. Pero cuando la energía eólica salga del sistema porque no hay viento, el precio puede volver a una volatilidad similar a la de la subasta. Y en ese caso la pregunta es si el gobierno aceptará el veredicto del mercado diario o suprimirá de nuevo el anclaje, como hizo con la CESUR.

Como es lógico, el problema del precio de la electricidad no está en el sistema con el que se calcula o indexa, sino en la falta de competencia del mercado, principalmente en la generación. Es ahí donde debería actuar Industria. Y si tuviera éxito en elevar la competencia sería acreedor a las medallas que ahora intenta colgarse casi gratis con un simple cambio de referencia: antes era una subasta, un mercado al fin y al cabo, y ahora es otro mercado, el diario. Como no se actúa sobre el núcleo del problema, es muy probable que tenga que variar otra vez este mismo año el sistema de fijación de la tarifa; exactamente en cuanto el precio vuelva a dispararse.