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La mexicana Sigma y la china Shuanghui se alían para controlar Campofrío

Las empresas compartirán la propiedad aunque la americana tendrá más peso

Mejoran la opa hasta los 6,9 euros por acción para sacar la compañía de Bolsa

Un trabajado manipula carne en una planta de Campofrío en Burgos.
Un trabajado manipula carne en una planta de Campofrío en Burgos. EFE

Las redes sociales bullen estos días a cuenta del anuncio de Campofrío. Esta marca, cuyos comerciales televisivos navideños llevan tres años enarbolando la marca España, se centra este año en destacar las maravillas del carácter español. “Esa manera tan nuestra de ser y sentir”, dice la actriz Chus Lampreave. La compañía de origen burgalés, sin embargo, hace tiempo que se convirtió en una multinacional que ahora, tras una alianza empresarial mexico-china, estará controlada por completo por Sigma y Shuanghui. Las compañáis lanzarán una oferta pública de adquisición (opa) dirigida a los actuales accionistas de Campofrío Food Group, a 6,9 euros por título, 10 céntimos más de lo ofrecido inicialmente por la cotizada y lo que supone valorar la empresa en total en 705 millones de euros.

Una vez cerrado el acuerdo, tras el que la firma mexicana tendrá una participación mayor que la china, en el consejo de administración de Campofrío habrá siete miembros. Sigma nombrará a cuatro, entre ellos, el actual presidente Pedro Ballvé, hijo del fundador. Por su parte, Shuanghui nombrará a tres miembros, y uno de ellos será también vicepresidente.

A Campofrío le salieron varias novias este año. En pasado mes de junio la China Shanghui compró la estadounidense Smithfield Foods. De rebote, se hacía así con el control de Campofrío, porque el grupo norteamericano era su principal accionista, con un 36,9% de las acciones. El cambio de control obligaba a la china a lanzar una opa sobre la totalidad de la española (llamada opa sobrevenida) o a reducir su participación por debajo del 30%.

De empresa familiar a multinacional extranjera

  • Campofrío nace a finales de los cuarenta de la mano de las familias Garay y Ballvé. Esta última se hace pocos años después con el 100% de la compañía.
  • En 1970 llega el primer socio internacional: la norteamericana Beatrice Foods se hace con el 50%.
  • En 1985, la familia Ballvé recupera de nuevo el 100%. En los noventa comienza a crecer con la compra de competidores como Navidul o Revilla, así como varias firmas internacionales.
  • En 2004 la americana Smithfield Foods compra el 22%. Su control aumenta tras la llegada del fondo Oaktree. La empresa se convierte en Campofrio Food Group.
  • En 2013 la china Shuanghui compra Smithfield Foods. En 2014 compartirá Campofrío con la mexicana Sigma, que será socio mayoritario en la cárnica.

El mercado apostaba por la compra total y las acciones de Campofrío se dispararon. Sin embargo, tres meses después de esa compra, contra todo pronóstico, la empresa china anunció que no lanzaría esa opa. Al contrario: reduciría su participación por debajo del 30% para evitar esa obligación. Y entonces apareció un nuevo pretendiente mexicano, Sigma, dispuesto a ir a por todas. Lanzó una opa sobre el 54,2% de las acciones de Campofrío Food Group, después de adquirir el 45,8% en una operación concertada. Otorgó a las acciones un precio de 6,8 euros, por lo que la empresa se valoraba en 695 millones de euros.

Al final, mexicanos y chinos han llegado a una entente cordiale. Según anunciaron este lunes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Sigma Europa, la sociedad a través de la cual la mexicana lanzó la opa, ostentará una participación aproximada del 81,71% del capital social de Campofrío. En realidad, en ese paquete estarán incluídas las acciones de la compañía china Shunghui. “La participación indirecta de Shuanghui en Campofrío será del 36,99% y la participación indirecta de Sigma en Campofrío será del 44,72%”, más las acciones adquiridas en la opa, señalan ambas compañías en su comunicado.

Las compañías han fijado ciertas condiciones, como la posibilidad de venderse internamente participaciones. Además, ambas tendrán derecho a salir del grupo “dentro de los cuatro meses siguientes al tercer aniversario de la liquidación de la oferta”, señala su acuerdo. La compañía que active esa claúsula y quiera salir de la operación, “determinará el precio” al que esté dispuesta a vender o a adquirir la participación de la otra parte, que deberá aceptar el precio ofertado. Si no se ponen de acuerdo, se compormeten a “negociar de buena fe un procedimiento alternativo de salida”. Una vez finalizada la opa, según la empresa “se promoverá la exclusión de cotización del valor”.

A primera hora de este lunes, antes de que las compañías ofrecieran los detalles del pacto, la cotización de Campofrío había sido suspendida. El regulador bursátil, sin embargo, levantó la orden tras considerar que se había ofrecido suficiente información. Los títulos, que el viernes cerraron a 7,5 euros, se desplomaron, hasta cerrar con una bajada del 6,7%. Terminaron la jornada en siete euros, cerca de los 6,9 euros a los que se ha fijado la opa. Es un precio muy superior al que tenían el pasado mayo, antes de que comenzaran las ofertas de compra, cuando valían cerca de 5,4 euros.

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