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MERCADO LABORAL

El paro registrado baja en el mes de noviembre por primera vez desde 1989

El número de desocupados apuntados al antiguo Inem retrocede en 2.475 personas

Vuelve a destruirse empleo, con 66.829 afiliados a la Seguridad Social menos que en octubre

El paro registrado baja en el mes de noviembre por primera vez desde 1989

El mercado laboral se estabiliza. Eso es al menos lo que cuentan los datos de paro registrado y afiliaciones a la Seguridad Social del mes noviembre, difundidos este martes por el Ministerio de Empleo. El número de parados inscritos en los servicios públicos de empleo registró un mínimo descenso, de apenas 2.475 personas con respecto a octubre. Pero lo significativo es que ese recorte se produce en noviembre, un mes en el que lo habitual es todo lo contrario. La serie recopilada por el Ministerio de Economía solo refleja otra caída del paro registrado en democracia en este mes: fue en noviembre de 1989, hace 24 años.

La lectura es menos concluyente en los datos de la Seguridad Social: se volvió a destruir empleo, como refleja el descenso en 66.829 afiliados. Pero la afiliación apenas cae respecto a 2012, y parte de la diferencia entre paro y empleo se debe a cómo se recogen los datos.

En todo caso, lo que también evidencian esos datos es que la recuperación del empleo, cuando venga, vendrá de la mano del trabajo precario: la proporción de contratos indefinidos sobre el total de los firmados en noviembre es del 7,5%, tras otro descenso de la contratación fija (un 6,15% menos que el año pasado) y un nuevo repunte de la contratación temporal (un 9% más que en 2012). Un tercio de los contratos son temporales y parciales. Es aquí donde las organizaciones empresariales piden nuevos cambios legales para aumentar la contratación. Y el Gobierno, a tenor de lo dicho ante Bruselas, piensa hacer suya la idea en la segunda ronda de la reforma laboral.

A pesar del peso creciente del empleo precario y la apuesta del Ejecutivo por el contrato a tiempo parcial, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha defendido este martes que la reforma en vigor desde 2012, que abarata el despido y facilita la devaluación salarial, “dará las mejores alegrías en forma de empleo de mejor calidad”.

El trabajo se estabiliza además en unos niveles ínfimos, tras más de cinco años de crisis que no han dado ni un respiro al mercado laboral. El número de parados registrados en el antiguo Inem, tras el mínimo recorte de noviembre, es de 4.808.908 personas, muy cerca aún del récord de cinco millones que se alcanzó en febrero de este año. En la encuesta de población activa (EPA), la referencia para los expertos al tratarse de una encuesta y no de un registro administrativo, el número de desempleados apenas baja de los seis millones. En cuanto al empleo, el número de afiliaciones, 16.293.543 ocupados, es similar al de hace una década, tras haberse volatilizado tres millones de puestos de trabajo desde 2007.

La caída de afiliación en noviembre se debe en buena medida, como suele ser habitual en este mes, al descenso en la ocupación de la hostelería (77.689 personas menos que en octubre), compensada esta vez en parte por el buen comportamiento de la educación (señal de que algunas plazas de profesorado se cubrieron más tarde) y de la Administración pública, en un aparente indicio de que el ajuste fiscal empieza a relajarse.

El departamento que dirige Fátima Báñez enfatiza la comparación anual para visualizar que la crisis está tocando fondo. En el paro se consolida la incipiente mejora respecto a los datos de 2012: si en octubre se registró el primer descenso interanual en un lustro (apenas un 0,46% menos de parados inscritos en los servicios de empleo), en noviembre el recorte respecto al mismo mes del año pasado llega al 2%.

En la afiliación a la Seguridad Social, un termómetro bastante fiable de la evolución del empleo, la comparación anual arroja cifras negativas, aunque cada vez más atenuadas: el mes pasado hubo un 1,44% menos de afiliados que en noviembre de 2012, la tasa anual menos negativa en dos años. Y, si se descuenta el impacto que tuvo el año pasado la salida de 145.000 cuidadoras familiares de la Seguridad Social, a las que el Gobierno dejó de pagar sus cotizaciones, la tasa anual negativa baja al 1%. “Estamos cada día más cerca de la creación neta de empleo”, ha afrimado Tomás Burgos, secretario de Estado de la Seguridad Social.

Los datos desestacionalizados (en los que se corrige la incidencia de los trabajos de temporada para hacer una comparación mes a mes más homogénea) refuerzan la idea de que la crisis toca fondo. Según las cuentas de Empleo, con este filtro el paro habría descendido en 40.885 personas respecto a octubre, y lo haría por cuarto mes consecutivo. En Seguridad Social, tras un repunte del empleo desestacionalizado en octubre, el mes de noviembre reflejaría un descenso de afiliación de apenas 2.828 personas.

No es la primera vez que el paro registrado baja al mismo tiempo que se destruye empleo, una aparente paradoja que suele explicarse por varios factores: la caída de la población activa, de las personas que buscan trabajo, es la más determinante, aunque eso tendrá que corroborarlo la próxima encuesta de población activa. En el caso del paro registrado en los servicios públicos de empleo, puede pesar que las personas sin incentivos para seguir registrados, al agotar las prestaciones por desempleo y dados los magros resultados del antiguo Inem en la intermediación laboral, se desapunten. También que los jóvenes sin trabajo decidan volver al sistema educativo, o que la salida de inmigrantes de España se refleje en una caída del paro.

Tras valorar que haya “menos personas apuntadas en el paro”, la portavoz del PSOE en el Congreso, Soraya Rodríguez, ha abundado en esta idea: “Hay jóvenes en número muy importante que abandonan el país, y parados de larga duración que desisten de apuntarse o renovar su inscripción al haber perdido ya todo tipo de prestación, indudablemente la población activa está disminuyendo”. Una parte de la contradicción entre el descenso del paro y la destrucción de empleo se debe a que el paro registrado se computa en el último día hábil, mientras las afiliaciones a la Seguridad Social se contabilizan en media mensual. Si la afiliación se hubiese comparado de la misma manera (de finales de octubre a finales de noviembre), arrojaría un aumento, no un descenso

El sindicato Comisiones Obreras (CC OO) ha optado por advertir que “la tasa de cobertura de las prestaciones por desempleo continúa su descenso mes a mes”. Ahora apenas el 60% de los parados cobra algún tipo de prestación o subsidio, lo que deja el número de desempleados sin ningún tipo de ayuda por encima de los dos millones de personas. En paralelo, el gasto en prestaciones no deja de caer, y fue en noviembre un 12% inferior al de hace un año. Aquí confluye el agotamiento del derecho a cobrar prestaciones en los parados de larga duración, con las medidas del Gobierno para rebajar su importe.

El descenso continuado en las afiliaciones de la Seguridad Social, aunque ahora mucho menos acentuado, contrasta con el crecimiento sostenido del número de pensionistas, lo que pone en jaque la sostenibilidad del sistema como atestigua el recurso al fondo de reserva de las pensiones. En los últimos trimestres, esa comparación refleja que apenas hay 1,96 cotizantes en alta laboral por cada pensionista, la proporción más baja en 15 años.

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