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ENTREVISTA

“Una idea sin un objetivo claro suele fracasar comercialmente”

El objetivo de Leon Sandler es comercializar la investigación desarrollada en los laboratorios del MIT

Leon Sandler, director del centro de innovación del MIT.
Leon Sandler, director del centro de innovación del MIT.

Leon Sandler, ingeniero químico nacido en 1950 en Durban (Sudáfrica), es desde 2006 el director ejecutivo del centro Deshpande de innovación tecnológica del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Su objetivo es facilitar la comercialización de la investigación e innovación desarrollada en los laboratorios de la prestigiosa universidad estadounidense. Para lograrlo, gestiona un programa de becas de un millón de dólares al año que financia los proyectos de los investigadores del MIT que el centro cree que tienen más opciones de triunfar comercialmente. Sandler, que ha visitado España con motivo de la conferencia de tecnologías emergentes EmTech celebrada en Valencia, considera imprescindible establecer lazos entre científicos y empresarios. “Los científicos han de conocer la perspectiva del mundo de los negocios y entenderla”.

Pregunta. ¿En qué consiste la labor del centro Deshpande?

Respuesta. Nosotros desarrollamos una innovación basada en la ciencia, tratamos de llevar la tecnología a un nuevo nivel. No nos encargamos de la producción, invertimos a largo plazo. Puede ser en un producto que vale 1 dólar o 100.

P. ¿Cómo seleccionan los proyectos con los que trabajan?

R. Para tomar la decisión de invertir en un proyecto evaluamos dos riesgos: el tecnológico y el del mercado. Desde el punto de vista de la tecnología, comprobamos que una idea se puede concretar en un instrumento tecnológico, que funciona, que no falla, que tecnológicamente es viable. Y, por supuesto, necesitamos saber si existe un mercado, ya sea grande o pequeño, para ese producto.

P. ¿A qué mercados se dirigen las empresas surgidas del centro?

R. Puede que sea a un pequeño grupo de pacientes que necesitan un fármaco, investigadores de un laboratorio que precisan un instrumental concreto o pueden ser decenas de miles de consumidores que encuentran útil un producto debido a sus materiales innovadores, por ejemplo. Pero necesitamos clientes, porque sin beneficios ningún proyecto es viable.

P. ¿Cuál es el grado de complejidad tecnológica o científica de los proyectos con los que trabajan?

R. Mi experiencia me dice que una idea que es muy interesante e innovadora, pero en la que los investigadores o promotores no logran concretar su funcionalidad, suele fracasar. Las cuestiones que planteamos son: ¿puedes hacer que funcione?, ¿has definido su significado?

No ciframos la importancia de una idea en si su impacto es grande o pequeño. Una innovación aparentemente sencilla puede reducir el tiempo de trabajo en la industria manufacturera. Esa mejora incrementa la productividad del trabajador, las cuentas de la empresa y aumenta el tiempo libre de los empleados. Nosotros creemos que la innovación tecnológica mejora los niveles de vida.

“Los científicos han de conocer la perspectiva de los empresarios”

P. ¿Qué iniciativas promueven para trasladar las investigaciones del laboratorio al mercado?

R. Necesitamos la interacción entre científicos y empresarios y financieros. No pretendemos que los científicos se conviertan en lo que no son. Los investigadores tienen su propia personalidad, prioridades y puntos de vista y es necesario que sea así, pero han de conocer la perspectiva del mundo de los negocios y entenderla.

A cada uno de nuestros proyectos asignamos un mentor. Un profesional ajeno a la universidad, en general, son emprendedores o inversores de capital riesgo que encauzan a las incipientes empresas para que puedan desarrollar todo su potencial. Para crear empresas exitosas necesitas un ecosistema que facilite su surgimiento. Nos aseguramos que profesionales ajenos al entorno convencional de los investigadores se integren en él.

P. Usted ha resaltado la importancia de establecer relaciones personales, de intercambiar puntos de vista entre diferentes disciplinas para suscitar la innovación.

“Todo se reduce a la gente y a recompensar la iniciativa”

R. Hemos de aprender que hay que tener una experiencia directa de los lugares y las personas para superar nuestros prejuicios y mejorar. Por ejemplo, a los ingenieros mecánicos que diseñan aparataje quirúrgico les llevamos al quirófano a presenciar cómo el cirujano utiliza los instrumentos que ellos han creado. Regresan al laboratorio con una experiencia insustituible.

P. ¿Es posible crear un entorno empresarial innovador en un país con un 26% de paro, sin ninguna universidad entre las cien primeras del mundo y que el Banco Mundial ha situado recientemente entre los peores países para crear un negocio?

R. Nosotros trabajamos con algunos grandes emprendedores españoles. Pero hay que tener presente que el cambio requiere mucho tiempo. Los resultados no son inmediatos. Has de pensar en lo que quieres llegar a ser dentro de 10 o 15 años. Se suele pensar en amplios cambios impulsados por el Gobierno, pero también podemos impulsar pequeñas mejoras en una institución, en nuestro departamento, a través del ejemplo. En último término, a pesar de que trabajamos con tecnología, todo se reduce a la gente, a los profesionales y a recompensar la iniciativa.

P. ¿Cree que está sobrevalorada la idea de no tener miedo al fracaso para alcanzar el éxito empresarial?

“Un negocio es un buen producto y prestar atención a los detalles”

R. Hay que distinguir entre tomar un riesgo y ser imprudente. Es cierto que una sociedad es más fuerte cuando acepta el fracaso como resultado de una iniciativa honesta que no funcionó. Pero también existe la gestión temeraria.

P. Walter Isaacson, el autor de la biografía del fundador de Apple, Steve Jobs, considera que los innovadores capaces de producir un progreso exponencial son los que trabajan en la intersección entre las ciencias y las humanidades. ¿Comparte esa idea?

R. Comparto que la innovación se produce en la intersección entre dos campos, pero no tiene por qué ser entre la ciencia y las humanidades. Esa innovación puede surgir entre la biología y la informática, por ejemplo. No voy a negar ninguno de los méritos de Steve Jobs, aunque la innovación con la que revolucionó Apple no es tecnológica, es de diseño. La compañía no desarrolló nuevas invenciones. Integró elementos existentes para crear nuevos productos y entendió muy bien la madurez del mercado para optimizar costes, ventas, beneficios… con un diseño espectacular. Nosotros, en cambio, nos preguntamos: ¿podemos crear un nuevo tipo de baterías?, ¿podemos crear nuevos materiales para las placas fotovoltaicas?

P. ¿Cuáles serán los requisitos para crear o mantener un negocio exitoso en el futuro?

“La innovaciónse produce en

la intersección entre

dos disciplinas”

R. No hay grandes cambios, necesitas clientes y proveer un producto o un servicio que la gente necesite o desee. Es indiferente el mercado al que se dirija. Todos los aspectos operativos del negocio, suministradores, reparto, diseño, atención al público… han de estar bajo control. Pequeños fallos pueden causar un desastre. Necesitas un buen producto y prestar atención a los detalles.