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Vivienda perfecta en el CSIC

Oikos es una casa de consumo energético cero con un coste inferior a 500 euros el metro

Fotogalería
Domingo Guinea, investigador del Centro de Automática y Robótica (CAR) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ante una casa Oikos, vivienda autosuficiente en climatización, agua caliente y generación de electricidad.

Oikos es una vivienda de 80 metros cuadrados en una planta que encierra toda una filosofía. De hecho, puede resumir el pasado y lo que será el futuro de la construcción dentro y fuera de España. Tenemos exceso de energía; basta con la gestión apropiada.

Disponemos de mucha más energía de la que necesitamos, pero no sabemos gestionarla. "No es eso precisamente lo que hemos hecho hasta ahora, sino más bien un despilfarro desaforado. Aquí podríamos criticar los biocombustibles, las termosolares y tantos otros inventos tan lucrativos como ineficientes desde una perspectiva global", señala Domingo Guinea, director del Laboratorio de Energías Renovables y H2 del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Campus de Arganda del Rey.

Oikos se exhibió en la Expo 2008 de Zaragoza y ahora está instalada en un campus experimental del CSIC cerca de Arganda del Rey, junto a la estación de metro de La Poveda.

El objetivo de esta casa y de los trabajos de la agencia estatal es demostrar que se puede conseguir la autosuficiencia energética o, al menos, una drástica reducción del consumo de energía en viviendas de bajo coste. En función del clima, el gasto total oscila entre 300 y 500 euros por metro de edificación, incorporando la captura y acumulación de la energía necesaria, señala Guinea. Viviendas autosuficientes y a precios muy asequibles. Estamos hablando de unos 36.000 euros para una vivienda de 90 metros. La pelota está sobre el tejado de los promotores, ya que es posible la comercialización del prototipo.

"Nuestra aportación es sentido común a bajo coste. Chalés unifamiliares o prototipos experimentales por encima de 1.000 o 2.000 euros el metro cuadrado pueden construirse casi en cualquier clima y casi con cualquier tecnología", prosigue.

El consumo de energía promedio de la vivienda en España, según el IDAE, es de 109 kWh por metro cuadrado y año, y la radiación solar directa alcanza los 1.600 kWh. Esto quiere decir que disponemos de 15 veces más energía de la que precisan los edificios.

La captura térmica está entre el 40 % y el 80 %, dependiendo de la temperatura y la tecnología utilizada. "Podemos captar energía en nuestro clima, sin problemas y a coste razonable, por encima de la demanda. Los edificios que hoy suponen una parte muy importante del consumo energético de España podrían convertirse en generadores netos", según Guinea, tanto los de obra nueva como los existentes. En la rehabilitación energética, el coste podría amortizarse fácilmente con el ahorro conseguido.

En verano tenemos unas 20 veces más energía de la necesaria; en invierno, solo 10, pero nos sigue sobrando.

Hasta aquí el sol hace casi todo el trabajo en los meses de verano. Pero ¿cómo disponer de electricidad por la noche y calefacción en invierno? Hay que almacenar toda esa radiación solar.

El uso de tecnología solar requiere procesos de acumulación que garanticen la disponibilidad del calor excesivo del verano durante las frías noches de invierno, así como la iluminación o las comunicaciones durante la noche según a la radiación solar recibida durante el día. El prototipo Oikos pone de manifiesto la captura térmica en la cubierta con almacenamiento selectivo en el subsuelo capaz de satisfacer la demanda de energía para climatización de la vivienda a lo largo del año a un coste muy bajo (entre 3 y 5 euros/kg). La energía eléctrica de alta calidad se genera y acumula en forma de hidrógeno mediante una pila de combustible. Con la tecnología actual, aún en pleno desarrollo, el balance es positivo, lo que significa la posibilidad de autosuficiencia energética para las viviendas.

Pero no se trata solo de colocar unos dispositivos carísimos encima del edificio, sino de realizar una gestión adecuada de la enorme cantidad de energía recibida. Los dispositivos necesarios están casi todos en el mercado. La diferencia está en el uso que se les da.

Oikos dispone de vidrios fotovoltaicos en la cubierta, que también sirven para captura térmica. Son paneles fabricados hace dos años a 50 euros la unidad.

Las baterías ligeras para la captura están anexas al panel que permite el uso nocturno de la electricidad. El subsuelo actúa como acumulador térmico a largo plazo. El calor y el frío se guardan en zonas distintas, y como la masa del terreno es enorme, la cantidad de calor o frío que se puede guardar es ingente.

La geotermia de baja entalpía hace uso de una bomba de calor. En este caso no es necesario; basta con decidir cuándo almacenar el excedente de energía que el clima aporta a la cubierta. La acumulación electroquímica a largo plazo se realiza como hidrógeno.

Además de Oikos, hay otros prototipos en ese mismo campus. Y edificios ya operativos, como un centro polideportivo en la zona de Suanzes (Madrid).