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Nuevas alas para ‘business angels’

Internet deja de ser la apuesta única para los 500 inversores privados españoles que se juegan su dinero en negocios de alto riesgo

Nadie sabe el número preciso de business angels que operan en España. Algunos estudios recogen unos 1.800. Pero de verdad, como ironizan en el sector, de los que “tienen alas” —o sea, que estén activos— apenas se cuentan 500. Y de estos, entre el 10% y el 20% copan el 80% de las operaciones. Son los inversores privados que se juegan estos días su dinero en empresas en fase embrionaria y que asumen un gran riesgo, ya que más del 75% de los proyectos fracasan. A cambio, si el negocio funciona, las ganancias se antojan exponenciales.

Por este viaje que discurre entre el éxito y el fracaso han pasado todos los grandes ángeles financieros de nuestro país: Luis Martín Cabiedes, Rodolfo Carpentier, Carlos Blanco, Bernardo Hernández, Raúl Mata... Pero lo singular es que después de una década en la que la mayoría de los proyectos los imponía el monocultivo de Internet, la mirada empieza a cambiar. “Por primera vez en 15 años estoy planteándome invertir en otros sectores”, revela Cabiedes, quien desde sus tiempos de copresidente de la agencia de noticias Europa Press no se veía en esta tesitura. En un futuro cercano, este nuevo interés formará parte de la cartera de este emprendedor. En ella ya hay más de treinta inversiones —estudia hasta mil propuestas al año—, la mayoría relacionadas con la Red.

Otro de esos 500 es Rodolfo Carpentier. Desde hace años es muy conocido por su plataforma Digital Assets Deployment (DAD) —a través de la cual tiene 20 inversiones vivas— y por impulsar en su día el club de ventas privado Buyvip, así como la red social Tuenti. Este emprendedor admite avances y cambios. “La gente está más receptiva, escucha más, pero le cuesta lo mismo que antes tomar la decisión de invertir. No se pasa de la noche a la mañana de invertir en casas a hacerlo en algunos de los sectores de vanguardia del siglo XXI”, reflexiona. Pese a todo, reconoce un gran potencial en la biotecnología y en la nanotecnología. Eso sí, son apuestas que exigen tiempo y bastante capital. ¿Y qué sucede con Internet? “A quien procede del mundo inmobiliario o del financiero le resulta difícil valorar bien estos proyectos porque se emplean criterios que desconocen”, señala Carpentier.

La crisis

ha sido indulgente con los ángeles financieros

Desde luego, a María Benjumea, fundadora de infoempleo.com y presidenta de la plataforma de emprendedores Spain Startup & Investor Summit, un canal como Internet le parece más próximo que ajeno. “En todas las industrias surgen oportunidades”, apunta. Lo demuestran los 2.000 proyectos —se han seleccionado 50— presentados a Spain Startup, pero también su optimismo: “Cada vez hay más iniciativas en marcha”.

Porque la crisis ha sido indulgente con los ángeles financieros. “Durante la recesión, a los business angels les ha ido muy bien. La duda es si con la recuperación económica los inversores que habían salido, por ejemplo, de la Bolsa, regresarán a ella y esto perjudicará a los emprendedores”, observa Luisa Alemany, directora del Instituto de Iniciativa Emprendedora de Esade.

Habrá que esperar para obtener una respuesta definitiva. Sin embargo, lo indudable es que nunca antes se había sentido tanta actividad en aceleradoras, incubadoras, concursos públicos y privados. “No sé cuánto de todo esto es humo y cuánto apoyo real al emprendedor. Sea como fuere, es positivo”, relata Sergio Martínez-Cava, director adjunto de la Fundación de la Innovación Bankinter. Hasta ellos han llegado 221 proyectos en solo seis meses, de los que cuatro (Mobincube, Jugo, VS Anywhere y The Mad Video) ya están en movimiento. La estrategia de la entidad es invertir una media de 100.000 euros en capital semilla (fase inicial del negocio), aunque a través de inversores institucionales, no de business angels.

Los inversores creen insuficientes los incentivos fiscales

a su actividad

El enfoque de Bankinter nos enfrenta con las enormes dificultades que tienen los emprendedores para acceder al crédito bancario. El pasado mes de abril, el Gobierno anunciaba una serie de ventajas fiscales para quienes invirtieran en empresas de reciente creación. La propuesta estrella es una deducción del 20% en la cuota estatal del IRPF, con un máximo de 20.000 euros. O sea, como mucho el ahorro fiscal es de 4.000 euros. “Muy poco”, resume, en dos palabras, Juan Roure, presidente de AEBAN (Asociación Española de Business Angels). “Lo que funcionaría sería compensar las plusvalías de las operaciones que tienen éxito con las minusvalías de las que fracasan”, asegura. Ya que ser un ángel es un oficio de riesgo, los analistas recomiendan tener en cartera entre seis y diez compañías para distribuir el peligro.

Una diversificación que ayudaría a quebrar la dictadura de los proyectos en la Red. “Solo invierto en Internet. Lo llevo haciendo 15 años y es lo único que hago. Porque aún queda mucho recorrido”. La voz, que llega desde California, pertenece a Bernardo Hernández, director del servicio para compartir fotografías Flickr en Yahoo! y exdirector de producto de Google. Un emprendedor que ha participado en idealista.com, 11870.com o Tuenti. Desde Estados Unidos apunta también al teléfono móvil. “Casi todo lo que hacemos hoy con ordenadores lo acabaremos realizando con móviles de una manera más eficiente. En tecnología sigue habiendo extraordinarias oportunidades de inversión”, asevera este experto, quien a través de su fondo Solon Ventures cuenta con 12 inversiones vivas.

Como si, a pesar de la distancia, le estuviera escuchado, otro business angels, Carlos Blanco, director en España de First Tuesday, una plataforma que pone en contacto a emprendedores con inversores privados, también aconseja invertir en aplicaciones móviles, almacenamiento en la nube (cloudcomputing, en terminología anglosajona) y juegos sociales (social games). Eso sí, los inversores son más selectivos que antes y analizan con mayor atención las métricas reales (visitas, usuarios) para decidir dónde invierten. Porque si siempre se ha dicho que la financiación de estos proyectos corría por cuenta de las tres efes: friends, family and fools (amigos, familiares y locos), parece que fools cada día hay menos.