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Los cimientos de Latinoamérica

Las constructoras españolas responden a la brutal inversión en infraestructuras

Cruce de autopistas construido por OHL en el Estado de México.

Las infraestructuras latinoamericanas no sustentan el desarrollo económico de la región, están en los últimos lugares de los indicadores internacionales de calidad de infraestructuras y competitividad. Faltan carreteras, puertos, aeropuertos y trenes, además de infraestructuras urbanas acordes al avance de la clase media, un 50% en los últimos seis años. “La insuficiencia de la dotación se traduce en altos costes operativos, y genera dificultades para el crecimiento de las exportaciones de los productos y para la expansión de las exportaciones hacia productos y servicios con mayor valor agregado”, concluía el informe de los técnicos de Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) para la cumbre Iberoamericana de 2102. La situación se mantiene, a pesar de la multiplicación de las obras.

“América Latina ha invertido el 3% de su PIB en infraestructuras durante un crecimiento económico superior al 5%. Necesita doblar la cifra hasta llegar a los 180.00 millones de euros anuales para cerrar la brecha acumulada, y soportar el ritmo económico, que bajará hasta algo más del 3% en los próximos años”, asegura Germán Ríos, director de asuntos estratégicos de CAF. Los Gobiernos de Brasil, México, Colombia, Perú, Panamá, Ecuador y Chile acometen ambiciosos planes inversores para hacer las infraestructuras acordes al transporte de materias primas, lo consideran estratégico. Además, Brasil afronta el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos, México es un paso estratégico entre continentes, y Panamá conecta dos océanos. Empresas mineras de Perú y Colombia construyen líneas de ferrocarril para transportar su producción, hartas de esperar la obra pública. Hay trabajo para todos.

Solo siete países ponen en marcha proyectos por valor de 223.000 millones

“El cuello de botella del desarrollo de América Latina son sus infraestructuras. Ahora están en la tesitura de realizar el esfuerzo con menor crecimiento”, explica Ramón Casilda, consultor estratégico para América Latina. BBVA Research anuncia “un ajuste a la baja hasta el 2,7% en 2013 y el 3,2% en 2014 en un entorno exterior menos favorable”, para las previsiones económicas realizadas en su informe sobre Latinoamérica del tercer trimestre de 2013, que expone “las dudas sobre el ritmo de disminución del estímulo monetario en EE UU”, y el deterioro “del saldo fiscal y exterior” (China compra menos materias primas) como causas de la desaceleración, y anticipa una situación manejable con una política monetaria más laxa.

Por si fuera poco, los precios de las materias primas se duplicaron entre 2005 y 2012, y ahora se van a estabilizar, pero el conjunto de cambios no preocupa a los expertos. “Latinoamérica ha sumado 30 años de crisis en distintos periodos, tenemos experiencia para responder, incluso con una situación internacional muy adversa. También tenemos espacio para hacerlo, estamos muy saneados tras los años de bonanza, lo que nos da margen para hacer políticas expansivas”, asegura Germán Ríos.

Presencia española

El 33% de la inversión española en el exterior va a Latinoamérica, y casi el 4% de lo realizado procede de la construcción de infraestructuras. El stock de obras acumulado hasta 2011 era de 5.183 millones de euros, y las empresas tienen una cartera contratada de decenas de miles de millones de euros.

Sacyr hace la tercera parte de la ampliación del Canal de Panamá, la obra más emblemática del continente, de 2.500 millones de euros de inversión. La constructora tiene casi la tercera parte de su cartera en la región, con una inversión de 1.360 millones de euros en México, Chile, Perú, y Colombia. Es el primer inversor en construcción y concesiones de Chile, y realiza varios tramos del metro de São Paulo.

Latinoamérica supone el 41% de la cartera internacional de Acciona, 2.800 millones de euros que invierte en México, Chile y Brasil. Solo la autopista de circunvalación de São Paulo se llevará 552 millones de euros. La cartera de FCC en la región de 2.000 millones. Realiza la línea 1 del metro de Panamá por valor de 1.600 millones de dólares.

México es la principal apuesta de OHL en América Latina, 538 millones de euros, un 20% de sus ventas internacionales, sobre todo concesiones de autopistas, igual que en Argentina y Perú. Ferrovial actúa en Chile, Colombia, Perú, Puerto Rico y Brasil. Grupo ACS obtiene un 33,5 % de sus ingresos en América, continente que supone la cuarta parte de su cartera de obras, que crece a dos dígitos.

Las ingenierías asociadas en Tecniberia superan los 500 millones de euros en América y Caribe, su principal destino inversor.

Los Estados han sido los grandes financiadores de las infraestructuras. CAF, Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial han ayudado con algo más de 70.000 millones de euros (casi el 15% de la financiación) en los últimos doce años. El esfuerzo se mantiene, pero la necesidad de doblar las inversiones lleva a la región a buscar dinero privado, con el consiguiente crecimiento de obras concesionarias. “China aprovecha la coyuntura para asegurar el suministro de materias primas, realiza continuas ofertas de financiación, está en obras en casi todos los países, y se ha convertido en el primer socio comercial de Brasil. En Ecuador, por ejemplo, financia grandes obras, solo la Refinería del Pacífico requiere 7.300 millones de euros de inversión”, remacha Ramón Casilda.

Jean Marc Aboussouan, jefe del departamento de infraestructura del BID, hace una foto de la situación. “Los bancos internacionales comerciales han reducido su participación, al contrario de los bancos regionales. Algunos países han desarrollado mercados de capitales para dar una financiación a largo plazo en moneda local. Las instituciones financieras de desarrollo cubren la aversión al riesgo de la mayoría de los inversores institucionales”. Los dos mayores bancos privados españoles tienen la mano abierta. “Tenemos mandatos para levantar financiación para proyectos de infraestructura en México, Chile, Colombia, Perú y Uruguay”, asegura Miguel Ángel Fernández Abad, responsable de Project Finance Latin America en Nueva York. El Banco de Santander dedicará 7.500 millones de euros para inversiones en infraestructuras en Brasil durante tres años.

Dinero hay. “La clave es más el tiempo necesario y la dificultad de los gobiernos para preparar buenos proyectos que pueden ser concesionados”, centra Jean Marc Aboussouan. En la ecuación, las constructoras españolas salen ganando. “Arrasan en las licitaciones por sus ratios de solvencia y por su experiencia”, asegura Alicia Revenga, directora de grupo exportador de SEOPAN.

Las constructoras españolas evitan Argentina, Venezuela y Bolivia tras las expropiaciones de empresas españolas. “Hay suficientes proyectos en el resto de los países. Nosotros nos asentamos en países con negocio recurrente, seguridad jurídica, importantes planes de inversión y recursos porque nuestro negocio es muy local”, explica Pedro Gómez Prad, director de estudios y contratación de FCC Construcción. El proteccionismo brasileño sí es un problema para la ingeniería, “piden la titulación del país y con experiencia en él, y no es el único país en hacerlo”, asegura Sergio Luqui, director general para América de Euroconsult que, aun así, tiene presencia en ocho países.

El futuro de las infraestructuras es prometedor. Brasil ha puesto en marcha un Plan de Inversión en Logística de 66.600 millones de euros. México acaba de anunciar un plan con 75.000 millones de euros para el próximo sexenio. Perú ejecuta una inversión de 15.000 millones de euros en tres años. Colombia realiza las primeras licitaciones de su plan de 18.000 millones de euros hasta 2020 en régimen concesional. Chile invertirá 17.250 millones de euros hasta 2025. Ecuador busca financiación para acometer 11.000 millones de euros anuales. Panamá invierte casi 11.000 millones de euros hasta 2014. Latinoamérica recorrerá el siglo XXI por nuevos caminos.