Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La última bala presupuestaria

El Gobierno del PP se juega su credibilidad ante Bruselas y los mercados en las cuentas de 2014

El flanco más débil es la previsión de ingresos públicos

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del viernes.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del viernes. REUTERS

Los Presupuestos no son como empiezan, sino como acaban. Y en los últimos cinco años, el final de las cuentas de la Administración ha sido desolador, un fiasco. El Gobierno entrega mañana en el Congreso los terceros presupuestos de esta legislatura. No es una presentación más. En los dos primeros, el exceso de recortes e impuestos asfixió la actividad económica. Bruselas transigió y levantó el pie de los ajustes. A cambio, exige al Ejecutivo de Rajoy que en 2014 cumpla lo que presupuesta. Los inversores en la cada vez más abultada deuda pública española también vigilan. Hay argumentos que respaldan al Gobierno, pero la debilidad de los ingresos amenaza con descuadrar las cuentas otra vez.

Los desfases más notables se produjeron en la anterior legislatura. En 2009, la Gran Recesión, volatilizó las previsiones. El Gobierno socialista proyectó un déficit equivalente al 2% del PIB para todas las Administraciones; acabó por encima del 11%. El final de legislatura no fue mucho mejor: para 2011 se presupuestó un desfase del 6% y la liquidación definitiva arroja un 9%. Las primeras cuentas del Gobierno del PP también fueron papel mojado, pese a acumular una fenomenal subida de impuestos. En 2012, pronosticó un déficit del 5,3%, y ha superado el 6,8% (con las ayudas a la banca, 10,6%). Este año es peor: el punto de partida era el 4,5%, y será muy difícil cumplir el 6,5% pactado después con Bruselas.

Con estos pésimos antecedentes, el Gobierno, las comunidades y los ayuntamientos se aprestan a formular las cuentas que deberían conducir a un déficit del 5,8% en 2014. Sobre el papel, Bruselas ha pintado el ajuste más liviano de los últimos años. Y los atisbos de recuperación económica juegan a favor. Pero las primeras previsiones presupuestarias de Hacienda abonan las dudas.

Un pronóstico razonable

La oposición augura más pobreza

La oposición no ha tardado en poner nota a las cuentas aprobadas ayer por el Gobierno para 2014: suspenso. El secretario de Organización del PSOE, Óscar López, rechazó ayer que los Presupuestos Generales del Estado aprobados ayer por el Consejo de Ministros para 2014 sean los de la recuperación, como ha explicado el Gobierno, pues “culminan el recorte absoluto y la mentira global” del mismo.

López se preguntó a la recuperación “de quién” se refiere el Ejecutivo con estos presupuestos, alegando que los trabajadores pueden ser despedidos de forma más barata con la reforma laboral, los funcionarios siguen con el sueldo congelado y los pensionistas percibirán 33.000 millones menos hasta 2022.

“El Gobierno ha presentado los presupuestos que culminan su recorte total y su mentira absoluta”, denunció el número tres del PSOE, preguntándose por qué si anuncia que va a haber una recuperación económica recorta las pensiones.

En una línea similar, el coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, advirtió de que los Presupuestos “seguirán agudizando y trayendo más pobreza, menos salarios, menos prestaciones sociales y más precariedad en el empleo” a España, ya que, en su opinión, son unas cuentas diseñadas para la austeridad y el recorte de derechos.

Así lo dijo durante su intervención en el Consejo Político Federal, donde señaló que las cuentas previstas por el Ejecutivo para el próximo año resultan “un recorte más de derechos, de democracia, de austeridad”.

“No hay luces verdes”, dijo Cayo Lara, para quien el hecho de que se hayan incrementado las exportaciones, reducido la prima de riesgo o aumentado el turismo en España este verano “no significa que en lo concreto estemos con signos claros de recuperación económica”.

Nada garantiza acertar con las previsiones de PIB, empleo, o coste de la deuda, imprescindibles para hacer presupuestos. Pero acercarse a lo que pronostican los demás suele ser un buen indicio. Para formular los Presupuestos de 2013, el Ejecutivo del PP se aferró a un pronóstico muy optimista, que aventuraba un retroceso del 0,5% este año (acabará cerca del -1,3%). Hubo unanimidad entre los expertos en anticipar que asas cuentas se estrellarían, como así ha sido. El nuevo pronóstico, con un avance del 0,7% para 2014, sí es próximo a otras previsiones.

El desfase de la Seguridad Social, negro sobre blanco

En los dos anteriores presupuestos Hacienda insistió en formular unas cuentas en equilibrio, pese a que era evidente que la evolución al alza de las pensiones y el deterioro en las cotizaciones sociales, llevaban a los números rojos. En 2012, el déficit fue del 1%; en 2013, se espera cerrar con una brecha entre ingresos y gastos equivalente al 1,4% del PIB. El desfase se repetirá el próximo año, pero la novedad es que esta vez se tienen en cuenta desde el principio en las previsiones, al anticipar un déficit del 1,1%. La cuestión radica ahora en si se cumplirá. Si se confirma la decisión del Ejecutivo de limitar la revalorización de la mayoría de las pensiones al 0,25%, el gasto se contendrá. Pero los ingresos por cotizaciones siguen de capa caída: en 2012 se ingresaron 5.000 millones menos de lo previsto. Y si se mantiene el descenso registrado hasta agosto, este año acabarán por debajo de los 100.000 millones, algo que debería determinar la previsión para 2014, que se conocerá este lunes.

Recaudación en el alero

El punto más débil de las nuevas cuentas que anticipó el Gobierno el pasado viernes. Se cuenta con que las subidas de impuestos aprobadas en 2012 y 2013 rindan más el próximo año al gravar rentas mayores. Pero en una recuperación tan incipiente, y guiada por las exportaciones, que las bases imponibles del trabajo o el consumo vayan a más está por ver. Hasta ahora, no dejan de menguar, como evidencia que Hacienda haya reconocido ya que los ingresos tributarios de 2013 se quedarán, al menos, 2.300 millones por debajo de lo presupuestado.

La deuda pública, al galope

Otro dato que no se conocerá hasta mañana, pero los precedentes sobre la credibilidad de las previsiones del Gobierno del PP tampoco ayudan. La deuda acumulada por las Administraciones hasta julio ya supera lo pronosticado por el Ejecutivo para todo 2013 (92,6% frente a 91,6% del PIB), aunque el notable descenso del coste de la deuda en los mercados permitirá rebajar la factura en intereses en unos 5.000 millones sobre lo previsto, hasta los 33.600 millones. Para 2014, Hacienda anticipa 3.000 millones más.

Todavía más recortes

No con la misma intensidad que en ejercicios anteriores, pero Hacienda vuelve a reducir el gasto disponible en los ministerios (un 5%), y congela, por cuarto año consecutivo, la nómina de los trabajadores públicos. Las excepciones, como un mínimo incremento del gasto en I+D, son anecdóticas.

La sombra del paro

El Gobierno anticipa para 2014 una pequeña creación de empleo y una mejora mínima en la tasa de desempleo, anclada en el 26%. En los dos años anteriores, infravaloró el coste de prestaciones y subsidios por desempleo, una piedra en la que puede tropezar otra vez. Para el próximo ejercicio, Hacienda ha presupuestado 29.469 millones, unos 2.000 millones menos que el gasto real previsto para 2013. Este año ya tuvo que ampliar el presupuesto en 5.000 millones.

Más información