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Brasil culpa a EE UU de la “violenta depreciación cambiaria” global

La jefa de Estado reprocha la decisión de la Reserva Federal de mantener su plan de estímulo

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La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff EFE

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha reprochado este miércoles a EE UU la decisión de inyectar "billones de dólares" en su economía con su plan de estímulo. Una medida que, según ha apostillado la gobernante sudamericana, ha provocado una "violenta depreciación cambiaria" en el mundo.

Una crisis cambiaria a la que Brasil, según Rousseff, puede hacer frente. "Estamos entre los países con el mayor volumen de reservas en el mundo", ha declarado la jefa de Estado en una entrevista con radios del estado de Minas Gerais. La gobernante ha cifrado las reservas internacionales del país en 372.000 millones de dólares y ha asegurado que esa suma representa un "colchón" que permitirá atenuar el impacto externo sobre la moneda brasileña, que en lo que va de año se ha depreciado casi un 15%.

"Tenemos armas para encarar este proceso internacional, que no depende de decisiones de la política económica brasileña, sino que es fruto de esa globalización financiera que impera en el mundo", ha sostenido Rousseff, que ha incidido en que la política de estímulos de la Reserva Federal de Estados Unidos ha provocado en el mundo una "violenta depreciación cambiaria porque los títulos del Tesoro estadounidense son la aplicación más segura del mundo" y los inversores "comenzaron a apostar".

El Gobierno estadounidense puso en marcha a mediados de 2012 un programa de compra mensual de unos 85.000 millones de dólares en bonos del Tesoro y títulos hipotecarios para apoyar la tibia recuperación económica en Estados Unidos después de la crisis financiera desatada a finales de 2007.

En opinión de la presidenta brasileña, el nivel de reservas permitirá a su país afrontar esta situación "en mejores condiciones" que otras economías. Rousseff ha indicado que, pese al impacto global, la economía local no ha dejado de crecer, aunque las previsiones para este año, que eran de una expansión del 4% hasta diciembre pasado, han sido recortadas a un 2,5% por su Gobierno.

La jefa de Estado ha recalcado, además, en que la inflación se mantiene "controlada", y ha destacado que el índice de desempleo se mantiene en torno al 7%, considerado "mínimo" en relación con otros países. Según Rousseff, esa estabilidad, junto las perspectivas del país en diversas áreas, entre las que ha citado la petrolera, crean "un clima mucho más positivo para la economía brasileña".