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Más turistas extranjeros que nunca

El conflicto en Egipto y los precios contenidos permiten a España atraer a más visitantes

El empleo y los viajes de los españoles siguen en horas bajas

Un hombre lee un diario británico en una playa de Benidorm Getty

Que el turismo se ha convertido en el motor de la economía española suena ya casi a frase hecha. Pero es así. Expertos y hoteleros coinciden en que en julio y la primera mitad de agosto se han superado las expectativas y que es más que probable que se bata este año el récord de llegada de turistas extranjeros. Los ingleses, alemanes y franceses han veraneado masivamente en España. Y las costas de Canarias, Baleares y Cataluña han absorbido turismo desplazado desde otros países como Egipto, cuyo conflicto ha ahuyentado a los viajeros por motivos de seguridad. Más allá de los récords, sin embargo, se esconden retos: el turismo de interior sigue en horas bajas, el empleo no se recupera y crece la estacionalidad, ya que la actividad se concentra más en la temporada alta.

“Las expectativas se están cumpliendo y en general, los hoteles están llenos. Pero es que si no estuvieran llenos un 15 de agosto, ya sería el fin”, resume Ramón Estalella, secretario general de la Confederación Española de Hoteles (CEHAT). La primera quincena de julio, recuerda, fue más floja, pero a mediados del mes pasado las reservas se animaron. Baleares y Canarias, destaca, están teniendo una temporada especialmente buena. Empresarios y expertos coinciden en que es más que probable que se superen este año los 15,5 millones de turistas foráneos de julio y agosto de 2012. Y al final de año, se espera lograr el récord histórico de los 59 millones de visitantes, por encima de 2007, el mejor año hasta ahora.

Estalella reconoce que la incertidumbre de Egipto y Turquía han colaborado al repunte de las costas españolas. El lobby turístico Exceltur calcula que se han desviado hacia España unos 720.000 turistas, un empujón para rebasar las cifras de 2012. Los precios de los hoteles, asegura, siguen ajustados y los operadores turísticos han mantenido el coste de sus paquetes vacacionales.

Las grandes cifras son buenas, pero, al detalle, el sector esconde claroscuros, apunta Ricard Santomà, director de la escuela TSI Turismo Sant Ignasi, de la Universidad Ramón Llull. “El turismo de sol y playa que vive de los extranjeros funciona muy bien. Sin embargo, hay hoteles de montaña que tienen una temporada floja. El turismo de los residentes se ha recuperado ligeramente con respecto al año pasado, pero sigue en niveles muy bajos”, recuerda. La caída de los viajes de los residentes impulsa la estacionalidad, un mal endémico en España. También los viajes por trabajo y la actividad de ferias, que permitían amortiguar la temporada baja, se han reducido. En el 2012 solo el 6,8% de los viajes a España fueron por negocios, frente al 9,2% de 2008.

Del mismo modo, recuerda Santomà, entre los grandes jugadores del turismo español no abundan los récords. El operador Orizonia está en concurso de acreedores. La cadena NH ha presentado un expediente de regulación de empleo para más de 400 empleados y perdió 41,6 millones el primer trimestre del año. Iberia, la antigua aerolínea de bandera, sigue en pérdidas y registró en julio una caída de operaciones del 28% con respecto a 2012.

Y los récords tampoco se traducen en puestos de trabajo. Los empleados del sector disminuyeron un 1,8% el segundo trimestre de 2013. “Lo último que volverá será el empleo. Los empresarios han visto cómo atienden cada vez a más visitantes con menos plantilla. La productividad se ha disparado y solo volverán a contratar cuando lo vean imprescindible”, advierte Santomà.

“Lo que hay que hacer es trabajar ya por octubre y noviembre. E incluso de cara al año que viene”, advierte Bruno Hallé, socio de la consultora Magma TRI. Los grandes operadores turísticos, recuerda, compran los paquetes que venderán a británicos o alemanes para el verano de 2014 a partir de noviembre de este año. Y al tiempo, añade Santomà, cada vez hay más viajeros (sobre todo jóvenes) que reservan a última hora y sin paquete vacacional, algo a lo que la industria española debe aprender a adaptarse ya, si no quiere que toda una generación de turistas le dé la espalda.

Los hoteleros piensan ya en el invierno. “El Imserso jugará un papel básico”, señala Estalella, de CEHAT. El año pasado hubo recortes en el presupuesto de los viajes para mayores y el Gobierno lanzó tarde el programa. Muchos hoteles cerraron, ante el miedo a quedarse sin plazas, y sus plantillas se fueron al paro. “Esperamos que no reduzcan más el presupuesto y el Gobierno entienda que es una inversión”, pide.