LA SALIDA AL EXTERIOR DE LAS EMPRESAS

El 84% de las obras, fuera de casa

La cartera internacional de las constructoras alcanza el récord de 71.000 millones

Imagen de la construcción de un puente de la autopista A-30 de Canadá.

El final de la locura inmobiliaria trajo muchos desastres a la sociedad española al tiempo que se llevó el trabajo de las constructoras allende las fronteras. No les quedó más remedio que iniciar un curso acelerado de internacionalización.

Del Bósforo a São Paulo. De Liverpool a Texas. De Montreal a Catar. Las seis cotizadas del Ibex 35 (ACS, Ferrovial, Sacyr, OHL, FCC y Acciona) intensificaron su proceso de internacionalización en el último año. Los proyectos en el extranjero de sus áreas de construcción han ganado peso sobre sus carteras y, hasta junio pasado, han superado los 71.100 millones, lo que representa más del 84% sobre el total. Hace un año eran 76.500 millones, pero sumaban el 81%.

Fuente: empresas y elaboración propia. / ANTONIO ALONSO / EL PAÍS

“En España las administraciones [principales adjudicatarias] están bloqueadas. Les hace falta un periodo de reflexión para priorizar los proyectos de calidad”, explica Antonio López Corral, catedrático de economía aplicada en la Escuela de Ingenieros de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Ante este parón, buscan fuera. La última en cerrar una gran obra ha sido FCC, que ganó esta semana un concurso de casi 6.000 millones para poner en marcha tres de las seis nuevas líneas de metro de la ciudad de Riad (Arabia Saudí).

Sacyr ejemplifica ese progresivo proceso de internacionalización de las constructoras. Las obras en el extranjero pasaron de representar el 51% de su cartera en 2008, a elevarse hasta el 82% (4.810 millones) al cierre de junio de 2013. Una tendencia que se refleja en la facturación internacional. Ésta representó al final del primer semestre de este año, por primera vez en su historia, más de la mitad. Se situó en el 52% (873 millones), un porcentaje que ascendió hasta el 57% (535 millones) en el caso de la división de construcción.

“España ya es una parte residual del negocio de las constructoras”, apuntan desde Deloitte

“Y seguirá creciendo fuera de nuestras fronteras en los próximos ejercicios debido a la fuerte actividad licitadora que estamos llevando a cabo”, resaltan desde la empresa presidida por Manuel Manrique Cecilia. Actualmente, Sacyr localiza su proyecto más importante en Panamá, donde trabaja en la ampliación del Canal, con una inversión de 2.600 millones.

Pero, ante el futuro, ha cerrado nuevas adjudicaciones entre enero y junio de 2013: entre otras, las obras de rehabilitación del corredor ferroviario de Nacala (Mozambique), con un presupuesto de 177 millones; y la construcción de una carretera de 54 kilómetros en Kerala (India), valorada en 34 millones. Sacyr, que opera a través de sus filiales en 21 países, reconoce que la disminución de la cartera de proyectos en España (-25%) se vio compensada con la estabilidad de la internacional por los “numerosos” contratos conseguidos en el exterior.

“España ya es una parte residual del negocio de las seis cotizadas del Ibex”, afirma Javier Parada, socio responsable del área de Construcción e Infraestructuras de la consultora Deloitte: “La construcción nacional representó en 2012 un 13% de la facturación total. El resto correspondió a la actividad internacional (54%) y diversificación (33%)”.

Una gran parte de los proyectos exteriores de las constructoras se encuentran en los países emergentes. “Allí están las buenas obras. Cuando faltan las infraestructuras en estos países, actúan como un cuello de botella para el desarrollo. Su construcción tiene rentabilidades muy altas y ahí está el negocio”, resalta el profesor de la UPM.

FCC acaba de desembarcar en Riad (Arabia Saudí), haciéndose con el segundo proyecto más gran adjudicado a una constructora española en el extranjero —por detrás del tren de alta velocidad a la Meca, valorado en 6.700 millones y en manos de un consorcio donde participan OHL, Renfe y Talgo—. “La inversión se ha ido reduciendo cada vez más en España. De hecho, 2012 fue el año con la más baja desde hace 16 años”, subraya Pedro Gómez Prad, subdirector general de estudios y contratación de FCC Construcción. Su cartera en el extranjero representaba el 70% (4.211 millones) del total al cierre del primer semestre de 2013; e incluye obras como la línea 1 del metro de Panamá, de 1.100 millones, y el puente Mersey de Liverpool, de 700.

Las cifras de la compañía presidida por Esther Alcocer Koplowitz reflejan una progresiva caída de los ingresos nacionales, hasta los 1.948 millones contabilizados el pasado año. Un importe que en 2007 superaba los 4.000 millones. “Paralelamente, nosotros hemos potenciado nuestro proceso de internacionalización”, incide Gómez. Y esa apuesta repercute en sus cuentas: la facturación en el extranjero era en 2005 de 128 millones, ascendió en 2007 hasta los 2.865 y alcanzó los 4.199 en 2012. “Además, existen diferentes mercados con una fuerte inversión prevista en infraestructuras, como Reino Unido, Latinoamérica y Oriente Medio”, apostilla el subdirector de FCC.

Las seis cotizadas en el Ibex fijan la mirada en los países emergentes

Ferrovial mira con atención a Turquía y a los Emiratos Árabes. Aún no ha echado allí el ancla. Pero el 75% de su actividad ya se lleva a cabo fuera de las fronteras españolas. “Y nuestros planes de desarrollo se orientan hacia los países donde ya estamos implantados”, apuntan fuentes de la empresa. De los 8.100 millones provisionados actualmente en cartera, 5.647 se corresponden con proyectos internacionales: como la construcción de la Terminal 2 del aeropuerto londinense de Heathrow, con un presupuesto de 900 millones; o la autopista NTE de Texas (EE UU), de 1.100 millones. “A esta cartera habría que sumar otros 760 millones de la contratación de la ampliación de la NTE, a la espera del cierre financiero del proyecto”, recalcó la compañía en su presentación de resultados del primer semestre de 2013.

“Las constructoras del Ibex han aprovechado su experiencia en los grandes proyectos de infraestructuras realizados en España en los años de bonanza para ganar cuota de mercado internacional”, analiza Parada. Pero no solo las grandes compañías del sector. “También las medianas”, añade López Corral.

Apenas el 18,4% (1.656 millones) de la cartera de OHL se refiere actualmente a España. El resto, 7.344 millones, se reparte entre Europa Central y del Este (29,2%), EE UU y Canadá (21,5%), Oriente Medio y Norte de África (19,6%), América Central y del Sur (9,8%) y otros países del mundo (1,5%). Desde la compañía presidida por Juan Miguel Villar Mir, presente en 28 países, indican que en 2002 definieron una estrategia de negocio futuro basada en tres ejes. Uno era la “internacionalización selectiva”. Y se pusieron manos a la obra. Las ventas en el extranjero suponían entonces el 13%. En 2012, el 67%.

La cartera en el exterior de ACS representa el 93% de su negocio total

“La política de internacionalización de OHL no ha surgido a raíz de la crisis. Comenzó varios años antes y nos ha facilitado, a pesar de la caída del negocio en España (-44,9% a nivel interanual en junio de 2013), mantener unas tasas de crecimiento y de rentabilidad que el mercado valoró positivamente”, inciden desde el grupo, que se adjudicó por 1.100 millones la construcción de dos estaciones del metro de Doha; y por 933 un proyecto de túneles ferroviarios bajo el estrecho del Bósforo (Turquía).

Con la crisis, el Gobierno sacó las tijeras. Fomento y sus organismos públicos redujeron en un 65,3% los contratos de construcción adjudicados en los cinco primeros meses de 2013, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Se ha pasado de 925 a 320,7 millones. “En consonancia con la estrategia del grupo, Acciona ha intensificado su presencia internacional en los últimos seis años”, explican desde la compañía, con una cartera en el exterior de 3.190 millones al cierre del primer semestre de 2013. Esa cantidad representa el 50% del total, frente al 47% (3.219 millones) que suponía en junio de 2012.

La empresa presidida por José Manuel Entrecanales inauguró el pasado diciembre una de sus grandes obras fuera de España, la autopista A-30 de Montreal (Canadá). La inversión del proyecto ascendía a 1.232 millones y lo desarrolló con ACS.

Una constructora, esta última, que selló en julio dos nuevas obras internacionales: levantará en Macao el casino Wyn Cotai, presupuestado en 1.950 millones; y remodelará la estación Bank del metro de Londres, por 348 millones. Cifras que suma a su cartera externa del área de Construcción, que ascendía en marzo de 2013 a los 45.964 millones (93% del total).

Evitar el ‘efecto Santiago’

J. J. G. (Madrid)

España mira a Brasil con deseo. Un consorcio de empresas españolas aspira a hacerse con el contrato del tren de alta velocidad entre Río de Janeiro y São Paulo, que supera los 13.600 millones de euros. Un proyecto parecido al del AVE que recorrerá el trayecto entre La Meca y Medina, en el que participa OHL. Las grandes constructoras españolas participan en obras ferroviarias por todo el mundo, con buenas expectativas. Pero llegó la tragedia. ¿Podría influir el accidente del tren de Santiago a la hora de conseguir nuevas adjudicaciones?

“Este drama ha sido un hecho puntual que no cuestiona la capacidad de las empresas españolas para desarrollar infraestructuras con calidad y seguridad. Ambos factores, acreditados durante muchos años de experiencia profesional y conocimiento técnico acumulado. Especialmente en líneas de alta velocidad”, apunta Pedro Gómez Prad, subdirector general de estudios y contratación de la división de Construcción de la compañía FCC.

Los analistas consultados por este periódico coinciden a la hora de evaluar el peso de la denominada como marca España, concepto muy utilizado por el Gobierno actual de Mariano Rajoy, en los concursos a los que acuden las seis constructoras cotizadas en el Ibex 35. “No creo que la marca tenga una influencia relevante. Más bien, el factor clave es la experiencia de las empresas que participan en las licitaciones”, recalca Javier Parada, socio responsable del área de Construcción e Infraestructuras de Deloitte. “Además, en muchos casos las constructoras españolas van en consorcio con compañías de otros países”, apostilla.

El catedrático Antonio López Corral también considera limitada el peso de esa marca España. “Acompaña y muy bien a las empresas nacionales. Creo que les da un buen cartel”, subraya el profesor de economía aplicada en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la UPM.

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