LUIS DE GUINDOS Ministro de Economía y Competitividad

“La recesión ha quedado atrás”

El ministro de Economía está convencido de que el crecimiento económico empieza a despegar aunque ve riesgos de que haya una salida en falso de la recesión.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, durante la entrevista concedida a El País.

Luis de Guindos (Madrid, 1960), ha errado en ocasiones, pero ahora está convencido de que el crecimiento económico empieza a despegar. El ministro de Economía y Competitividad ve algún riesgo de que haya una salida en falso de la recesión y por eso cree vital cuidar esa “flor de invernadero”, una metáfora que recuerda a los luego marchitados brotes verdes que tanto persiguieron a su antecesora, Elena Salgado.

Pregunta. ¿Se está acabando la crisis?

Respuesta. La recesión ha quedado atrás. La cuestión ahora es cuán intensa va a ser la recuperación.

P. ¿Estamos mejor que hace año y medio?

R. Hace año y medio, la economía española estaba al borde del colapso y hoy está en una situación totalmente distinta.

P. Un millón de personas más han perdido su empleo. ¿Cómo les explicaría que estamos mejor?

“La recuperación es una flor de invernadero que hay que cuidar”

R. Esas son las contradicciones de la situación económica. Efectivamente, se han perdido un millón de puestos de trabajo, pero la prima de riesgo era más alta y estaba sustentada artificialmente por compras de bonos del BCE, existía un déficit de provisiones brutal en la banca española, nos encontrábamos con una desaceleración cada vez más intensa y estábamos abocados al rescate.

P. El FMI dice que ahora viene una fase de estancamiento.

R. El FMI es mucho más pesimista que la media del mercado, que es un crecimiento del 0,7% según los analistas españoles y del 0,3% para los internacionales. Vamos a ver lo que pasa.

P. ¿No hay riesgo de una salida en falso de la recesión?

“La economía española está ganando muchísima competitividad”

R. Eso es lo que hay que evitar. En el tercer y cuarto trimestre el crecimiento puede ser positivo. Y la cuestión es alimentar esa recuperación en 2014 y 2015.

P. En 2012, decían que creceríamos en 2013, en 2013 nos dicen que en 2014…

R. Sí, pero lo que estamos viendo ya este año es que el segundo trimestre va a ser próximo a cero, viniendo del -0,5% del primer trimestre. Los datos de empleo del segundo trimestre han sido positivos y yo creo que la Encuesta de Población Activa va a poner de manifiesto la creación de empleo y bastante reducción del paro.

P. El segundo trimestre estacionalmente es bueno.

“A partir de ahora no va a haber más subidas de impuestos”

R. Pero lo será más allá de los efectos estacionales. Un logro de la reforma laboral es que permite crear empleo con un crecimiento menor. Y la destrucción de empleo con la recesión ha sido menos intensa que en el pasado.

P. El Banco de España dice que no ha frenado la destrucción de empleo. La reforma abarataba y facilitaba el despido.

R. Lo que hace, fundamentalmente, es modificar el proceso de negociación colectiva. Se ha producido muchísima mayor moderación salarial y flexibilidad, lo que ha mejorado la competitividad. Es impresionante la capacidad de competencia internacional de España. Es el país de Europa en que más están creciendo las exportaciones de mercancías y servicios. Va a ser un muy buen año para las exportaciones. La economía española está ganando muchísima competitividad.

P. Pero a base de bajar mucho los sueldos.

R. Es una combinación: moderación salarial, ganancias de productividad ligadas a la flexibilidad… Eso es bueno, es la forma en la que una economía deja de destruir empleo y empieza a ganar competitividad.

“Este es el Gobierno más reformista de la democracia española, sin duda”

P. Sin embargo, las exportaciones crecieron incluso con más fuerza en 2010 y en 2011, antes de esta reforma laboral.

R. Crecieron con más fuerza porque había una recuperación internacional más intensa. Ahora, en el mes de mayo, por segunda vez en nuestra historia, vamos a tener una situación de equilibrio comercial, como en marzo.

P. Tras tantos años de crisis, mucha gente está desmoralizada y no ve que el Gobierno tenga un plan de futuro.

R. Lo entiendo perfectamente. Esta es una crisis muy larga, una crisis durísima. Tenemos el 27% de paro, más del 50% entre los jóvenes. Pero estoy absolutamente convencido de que lo peor ha quedado atrás, de que en los próximos trimestres tendremos crecimiento positivo. Lo que tenemos que hacer es cuidar esta recuperación, esta especie de pequeña flor de invernadero que es dejar la crisis atrás. Se la cuida con reformas económicas, mejorando la financiación de la economía española, reduciendo el déficit fiscal a un ritmo adecuado… En España la secuencia de la recuperación siempre ha sido la misma: aumento de las exportaciones por una ganancia de competitividad; luego inversión y por último, el consumo. Hemos superado la primera fase y estamos entrando en la segunda.

P. Eso de la flor de invernadero recuerda a los brotes verdes.

R. No, en absoluto. Es algo que tenemos que cuidar, que es una realidad, pero que no está garantizado que sea una planta frondosa.

P. ¿Puede una salida en L minar aún más la moral?

R. Yo creo que más que en L, el riesgo es que la recuperación dure solo unos pocos trimestres y después volvamos a caer. Hay, sin embargo, elementos que la hacen diferente de la recuperación que se produjo en 2010. Se ha hecho un ajuste presupuestario, el sistema financiero es mucho más solvente, hemos ganado competitividad y la economía española es más flexible en las relaciones laborales. Por eso, la recuperación no se va a agostar rápidamente, siguiendo con los ejemplos bucólicos.

P. Cuando se mira el ajuste, el Gobierno central tuvo en 2012 el mismo déficit que en el último año del Gobierno socialista.

R. Fue por la Seguridad Social, fundamentalmente, pero los Ministerios hicieron un ajuste impresionante. España ha hecho un ajuste fiscal importante en términos estructurales y también en términos nominales.

P. En febrero de 2012, dijo que no habría más subidas de impuestos ese año y en julio tuvimos una subida muy dura, incluyendo el IVA. ¿Qué va a pasar ahora?

R. A partir de ahora no va a haber más subidas de impuestos, más allá de lo que son reajustes específicos y concretos de modificaciones puntuales. Los impuestos tienen que ser suficientes desde el punto de vista de la recaudación y también generar los incentivos correctos para que haya crecimiento económico. La reforma se centrará en IRPF, donde el compromiso del Gobierno es revertir la subida de 2011; en Sociedades, donde es mejor un impuesto más simple, claro y transparente, y en imposición indirecta medioambiental. El Gobierno no subirá los tipos actuales del IVA.

P. ¿No habrá productos que pasen del IVA reducido al general?

R. Sí, pero esos retoques siempre se han producido, a veces por la normativa comunitaria y no serán importantes. Tenemos en los tipos reducidos muchos más productos que otros países, pero, por ejemplo, en todo lo que tiene que ver con la hostelería y el turismo, no se prevé ningún cambio.

P. ¿Hay algún margen para que esa bajada del IRPF acabe llegando en 2014, cuando estaba inicialmente comprometida?

R. Veremos, pero ahora el compromiso del Gobierno es que llegue antes de 2015. Hay otro tema fundamental: todo lo que tiene que ver con el ahorro. La economía española necesita fomentar otra vez el ahorro. Y eso tiene que ver con los rendimientos de los productos financieros, de ahorro, de pensiones, de seguros.

P. Hasta ahora lo que han hecho es empeorarles la fiscalidad.

R. Sí, somos conscientes, porque lo que se priorizaba era la recaudación.

P. Varios organismos internacionales reclaman otra vuelta de tuerca a la reforma laboral.

R. Yo creo que ha funcionado francamente bien. Ha modificado la estructura de negociación colectiva, que era uno de los problemas fundamentales, está produciendo unos efectos evidentes sobre la competitividad, donde hemos recuperado casi toda la perdida desde la entrada en el euro hasta 2007. Y ha sido especialmente en los últimos trimestres, a través de moderación salarial. En economía hay fenómenos que dejan sentir sus efectos con un cierto decalaje y uno de ellos es la competitividad. La puedes perder o ganar sin que se vaya notando mucho, pero a partir de un cierto umbral se percibe claramente que has dejado de ser competitivo o que empiezas a serlo. La percepción general ahora es que España es competitiva y tiene mucho que ver con la reforma laboral, que ha actuado sobre la negociación colectiva, sobre la flexibilidad interna… La cuestión de los costes de despido no es en absoluto la fundamental.

P. Con las rebajas de sueldo y el recorte de gastos en I+D y en educación, parece que vamos más a una economía low cost que a una de valor añadido.

R. Una economía low cost o más bien de burbuja era la que teníamos hace seis años, cuando todo dependía del ladrillo. Ahora vamos a una economía distinta, en que no se va a vivir del crédito, con menos posibilidades de recursos públicos y más competitividad y productividad. Yo creo que es un modelo más sostenible. Y desde el punto de vista del gasto público en educación y en I+D, el Gobierno es consciente de que tiene que ir en una senda adecuada, donde se gaste, pero también teniendo en cuenta que hay que pedir un retorno porque tenemos que responder de cada euro de los contribuyentes.

P. ¿Por qué han incumplido sistemáticamente los calendarios que se fijaron para las reformas?

R. No los hemos incumplido sistemáticamente. La reforma laboral se hizo, la del sector financiero también. Acabamos de hacer ahora la reforma del sector eléctrico…

P. Prometida para 2012…

R. Se tomaron medidas, lo que pasa es que no han sido suficientes. Se va a crear la Autoridad Fiscal Independiente, se ha remitido la ley de Unidad de Mercado...

P. No es que no se hayan hecho reformas, sino que no cumplen los calendarios.

R. El Gobierno actuó muchísimo al principio mediante decreto ley, que es una medida extraordinaria, pero ahora hay leyes importantísimas que están en el proceso parlamentario como la Ley de Cajas, la de Unidad de Mercado, la de Colegios Profesionales, que se van a tramitar como leyes normales. Una ley en España toma de seis a ocho meses.

P. Pero todas esas ya llevaban o llevan retraso al presentarse.

R. La ley de Colegios Profesionales se va a presentar antes de las vacaciones de agosto, la de Unidad de Mercado y la de Autoridad Fiscal ya se han remitido, el factor de sostenibilidad también se va a hacer…

P. Pero el compromiso también era para diciembre de 2012.

R. Bueno, se ha retrasado seis meses, ha habido una comisión de expertos, pero no creo que sean retrasos fundamentales. Cuando uno analiza la cantidad de medidas adoptadas por este Gobierno, este es el Gobierno más reformista de la democracia española, sin duda.

P. ¿Qué le parecen las fórmulas que proponen los expertos para las pensiones?

R. Me parecen razonables.

P. Pero suponen una bajada de las pensiones.

R. No, suponen garantizar la sostenibilidad de las mismas.

P. Bajándolas.

R. Aquí la cuestión fundamental es garantizar que el sistema público de pensiones es sostenible a medio y largo plazo, tomando en cuenta que cada vez vivimos más años. El Gobierno anterior hizo una reforma adecuada, que fue retrasar la edad de jubilación. Este Gobierno actuó sobre la jubilación anticipada, penalizándola, y ahora tenemos la tercera pata que es el factor de sostenibilidad. Pero la gente que ya tenga una pensión no se va a ver afectada lo más mínimo. Lo que hace el factor de sostenibilidad es ajustar el sistema de pensiones a unas variables demográficas como la esperanza de vida y otras económicas como la evolución del empleo, salarios, los ingresos…

P. A quien tenga ahora una pensión le puede afectar porque no suba con el coste de la vida.

R. ¿Refleja el coste de la vida el IPC de noviembre? No, el coste de la vida se refleja no solo por una variable puntual del IPC sino por una serie de variables más completas y complejas. Además, se ha indicado claramente que las pensiones actuales no podrían bajar.

P. No en términos nominales, pero sí perder poder adquisitivo.

R. Depende de cómo midamos el poder adquisitivo. Tampoco tiene que venir medido por el IPC del mes de noviembre.

P. Y si no, ¿cómo lo medimos?

R. Hay otras medidas, puede ser el IPC medio, puede ser la evolución de otra serie de factores, etcétera. Ahora, están ligadas al IPC de noviembre, con toda la variabilidad de una observación mensual. Eso se puede ajustar con otras variables. La evolución del poder adquisitivo no viene medida por el IPC de un mes.

P. Pero mantener todos los años una revalorización con el IPC interanual de un mes, se tome el mes que se tome, sí garantiza mantener el poder adquisitivo.

R. Sí, pero en este país ha habido años en que se han congelado las pensiones. Lo que hay que intentar evitar son esos movimientos bruscos, volátiles.

P. En Europa se ha producido una cierta frustración con los rescates.

R. El problema fundamental es que los países rescatados no crecen, salvo en el caso de Irlanda, que tenía una crisis distinta. En cuanto se arreglan los bancos, la economía subyacente es abierta, competitiva y con capacidad para crecer. En Irlanda nadie cuestiona que va a tener capacidad para volver a los mercados. El caso de Grecia es muy complicado, porque ha habido además una crisis política. Se han hecho esfuerzos, el ajuste presupuestario es brutal, además quedan muchísimas cosas por hacer, pero sí se empiezan a ver síntomas de estabilización. Y luego tenemos el caso de Portugal. Lo hablaba en el Ecofin con la nueva ministra de Finanzas portuguesa, hay también síntomas de estabilización y de repunte en los próximos trimestres, pero tras una caída del PIB mucho más profunda. Y hay otra cuestión: la percepción social de quién toma las medidas. No es lo mismo que las tome tu Gobierno a que dé la impresión, o a veces más que la impresión, de que la troika impone las medidas por encima de los Gobiernos democráticos. Y eso, lógicamente, ha producido un rechazo social.

P. Además ha provocado una cierta crisis en la troika. Ni el FMI está contento con la Comisión ni la Comisión con el FMI.

R. El Fondo Monetario Internacional es el que tiene experiencia en este tipo de ajustes. Pero hay una receta de siempre del FMI que no se puede aplicar dentro de la zona euro: la devaluación del tipo de cambio. Eso es un cambio notable.

P. El hecho de que la vicepresidenta del Gobierno presida, en ausencia del presidente, la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, ¿la convierte en vicepresidenta económica?

R. Es la vicepresidenta del Gobierno. Me llevé una sorpresa cuando se cambió la norma porque creía que ya presidía la Comisión cuando no estaba el presidente. No tenga la menor duda de que no ha habido ningún cambio importante y, además, al 99% de las reuniones viene el presidente del Gobierno.

P. ¿Y funciona bien esta bicefalia económica?

R. Aquí hay una división de papeles y una coordinación. El ministro de Hacienda y yo estamos absolutamente coordinados, tomamos todas las decisiones conjuntamente. La política presupuestaria del señor Montoro la defiendo yo en Europa. No lucho contra leyendas urbanas, pero mi relación con el señor Montoro es francamente buena desde el punto de vista personal y profesional.

P. ¿Pueden los escándalos de corrupción, como el caso Bárcenas, dañar la imagen de España en el exterior o frenar las reformas del Gobierno por la pérdida de autoridad moral?

R. Por el momento, cuando uno ve el efecto en los mercados, la prima de riesgo o la Bolsa, la corrupción no está teniendo efecto. Lo que importa es que España tiene un Gobierno estable, a diferencia de otros países. Nunca he visto que un asunto de corrupción haya podido generar…

P. Hubo un momento, a finales de enero y principios de febrero…

R. Hubo un momento, a principios de febrero, pero luego se corrigió y no ha tenido efecto. Una vez dicho esto, a mí la corrupción no me preocupa desde el punto de vista de los mercados financieros, sino del ciudadano español. Me preocupa eso mucho más que lo que pueda pensar un gestor de un hedge fund o un tenedor de deuda pública. Y si hay una persona que yo he visto que es siempre respetuosa con el principio de legalidad es el presidente del Gobierno. Esa es mi experiencia personal.

P. No cree que haya recibos.

R. No es una cuestión de recibos. Lo único que puedo decir es que en mi experiencia, que ha sido muy intensa, si ha habido una persona que respeta el principio de legalidad y que es independiente de todo tipo de influencias, es el presidente del Gobierno. Yo no voy a poner la mano en el fuego por él porque no lo necesita ni creo que lo necesite de ninguno de sus ministros.

P. ¿Irá algún banquero a la cárcel?

R. No lo sé. No deseo que nadie vaya a la cárcel. Tenemos que solucionar los problemas de la banca, los desahucios, las preferentes... en este país hay mucha gente sufriendo por estas situaciones. Este país vivió una burbuja de crédito en la que algunos se consideraron impunes.

P. Se le atribuye a usted la frase de que “este Gobierno no pasará a la historia por defender a los banqueros”.

R. Ni por defenderles ni por atacarles. La obligación del Gobierno es exigir lo que debe y tener independencia respecto a la banca.

P. ¿Cree que en el caso Blesa ha habido juicio al banquero?

R. Ahora los banqueros y los políticos son las clases sociales más denostadas y puedo entender por qué. Es lógica la desazón. No quiero ser ángel vengador pero la banca ha cometido errores, aunque no son culpables de todo.

"Si España no hubiera pedido la ayuda financiera, habría acabado rescatada"

Pregunta. El último informe de la troika habla de dudas sobre la recuperación de la banca por la morosidad, por el mercado inmobiliario, por la caída de los ingresos… ¿No sería más prudente dejar abierta la posibilidad de pedir más dinero a Europa más allá de los 41.300 millones ya usados?

Respuesta. El informe de la troika dice que en este momento no se necesita más dinero para la banca española. Estas cuestiones, como todas, están sujetas a lo que ocurra en el futuro. Hemos acabado con algunos puntos débiles de la banca: tenía un volumen de crédito al sector promotor muy superior a la media europea y no estaba provisionado. Eso ya ha desaparecido. Ahora las dudas de la banca española son por lo que pueda ocurrir en el futuro, no por lo que sucedió en el pasado. Es una diferencia brutal, aunque por supuesto si no hay recuperación económica en Europa habría problemas. La banca ha hecho algo importantísimo, una transparencia como no existe en toda Europa.

P. ¿Descarta pedir en otoño la ampliación de la línea de crédito?

R. El Gobierno pidió el mal llamado rescate bancario porque había muchas dudas sobre el sistema financiero español y porque el Tesoro no podía poner el dinero necesario. Sin embargo, ahora tenemos cubierto el 70% de la financiación del año. No hay ningún punto del MoU que permita ampliar el préstamo. Habría que negociar otro contrato y no es el caso porque las dudas se han despejado y el Tesoro se financia en los mercados.

P. ¿Teme que si renegocia las condiciones serían más duras?

R. El programa de asistencia financiera fue importante para recuperar la confianza en el sistema financiero y en la economía, tal y como está negociado.

P. En enero o febrero de 2012 los bancos y el Estado sí podían acudir a los mercados…

R. Todo el acceso era consecuencia de las inyecciones de liquidez del BCE, tanto para la banca como para el Tesoro. El BCE compró deuda por unos 45.000 millones en la segunda mitad de 2011 y en el primer trimestre de 2012, la apelación de los bancos españoles al BCE se incrementó en más de 100.000 millones. Con este dinero, los bancos no apelaron a los mercados y usaron esa liquidez para comprar deuda pública. Eso bajó la presión para el Tesoro.

P. Pero para un problema de 40.000 millones, que se podría reducir con la posibilidad de venta de Catalunya Banc, si no se hubiera descontrolado la crisis de Bankia, ¿habría sido posible evitar el rescate bancario?

R. Pero es que Bankia era una institución sistémica que afectaba a todo el sector. Si España no hubiera pedido la ayuda financiera, habría acabado rescatada. Porque el problema era que la percepción de la realidad era mucho peor que la realidad misma. Lo bueno de la ayuda financiera ha sido que pusimos todo encima de la mesa.

P. ¿También descarta ese rescate blando, es decir, pedir ayuda a través del BCE?

R. A España le siguen quedando muchas cosas que depurar, pero los desequilibrios de la economía española de hace un año pesaban mucho más que nuestra potencialidad. Hoy, la capacidad de demostrar que somos competitivos es mucho más visible que nuestros desequilibrios.

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