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Más de un millón de asalariados desde este lunes pueden perder su convenio

Acaba el plazo para que los convenios cuya vigencia acabó hace un año o más se renueven

La ministra española de Empleo, Fátima Báñez
La ministra española de Empleo, Fátima Báñez EFE

Unos 3.000 trabajadores de fábricas de helados estaban llamados a la huelga el pasado viernes. Los sindicatos y la patronal del sector negocian el convenio desde diciembre de 2010 y todavía no hay acuerdo, ni se vislumbra posibilidad alguna de alcanzarlo. Desde este lunes, si no hay un pacto —aunque sea parcial para darse más tiempo en la negociación— este colectivo corre el riesgo de perder su convenio. Como ellos, hay otros 1,8 millones de asalariados, según los cálculos de los sindicatos; cifra que la patronal rebaja hasta casi los 1,3 millones sin contar a los empleados públicos, que sumarían otros 150.000.

Este lunes 8 de julio acaba el plazo para que los convenios cuya vigencia acabó hace un año o más se renueven. La reforma laboral, que entró en vigor definitivamente hace justo un año, acabó con la prórroga indefinida de los convenios hasta que se firmara uno nuevo (la llamada "ultraactividad") y fijó un plazo máximo de un año para la renovación. Si pasado ese tiempo, no se llega a un acuerdo, el convenio desaparece y los trabajadores quedan amparados por el de ámbito superior (el provincial si decae de empresa; o el estatal si se esfuma el provincial o el autonómico; y, en el piso de más abajo, el Estatuto de los Trabajadores si no hay otra red).

Para evitarlo, UGT, CC OO, CEOE y Cepyme firmaron un pacto en mayo por el que se comprometían a aconsejar a sus negociadores en las diferentes mesas que si las conversaciones se prolongaban más allá de este lunes y había visos de llegar a buen puerto los convenios se mantuvieran en vigor, y si se alcanzaba un punto muerto, que dilucidara un árbitro. Pero ese pacto era solo una especie de recomendación. Desde entonces se ha acelerado la negociación: se han alcanzado pactos similares en la Comunidad Valenciana o en Cataluña, donde los sindicatos cifraron el pasado lunes en unos 100.000 los trabajadores todavía afectados por 29 convenios que caducan; y se han firmados pactos como el de estaciones de servicios. Pero sigue habiendo problemas en el País Vasco, como denuncia Ramón Górriz, de CC OO, o en el transporte por carretera.

Para evitar que los convenios decaigan los sindicatos han reclamado al Ejecutivo que de un año de prórroga más, algo que la ministra de Empleo ha rechazado esta misma semana. Toni Ferrer, de UGT, advierte de que allí donde a partir del lunes 8 de julio no se aplique el convenio “plantearemos convenios colectivos, como primer paso a las reclamaciones individuales”. Traducción: movilizaciones y un nuevo frente en los juzgados. Por su parte, CEOE, opta por subrayar que “se abre una oportunidad para adaptar los convenios a las necesidades de empresas y trabajadores” y que “la negociación colectiva no presenta ningún tipo de problemática”, salvo sectores y zonas muy localizadas, “como en el caso de Barcelona, el transporte de mercancías y los hospitales públicos”.

¿Y qué sucederá a partir de ahora? Los tres expertos laboralistas consultados (Jesús Cruz Villalón, catedrático de la Universidad de Sevilla; Federico Durán, de Garrigues; y Fernando Moreno, de Cuatrecasas) coinciden en que no se va a dar ningun fenómeno masivo de desaparición de convenios, aunque Cruz Villalón matiza: “algún terremoto muy pequeño sí que puede ser que veamos”. Moreno añade: “lo que está más en peligro son los convenios provinciales”.

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