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Las pymes pagan el doble por el crédito

La brecha entre el coste de financiación de las grandes y las pequeñas empresas españolas se dispara hasta el 105%

La diferencia con Alemania sigue creciendo

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Europa asiste con cierta impotencia a la fragmentación de su mercado financiero, a un dato machaconamente repetido para el que no ha funcionado hasta ahora la estrategia del Banco Central Europeo (BCE): los países del sur pagan por el dinero prestado casi el doble de intereses que los del norte. Pero dentro de la propia España la crisis ha abierto una fractura fenomenal entre las grandes empresas y las pymes, que aportan la mayor parte del empleo. El coste de los créditos de hasta un millón de euros, que son los que suelen pedir las pymes, más que duplica el de los préstamos superiores al millón de euros, propios de las grandes compañías, según los datos más recientes recopilados por el BCE, correspondientes a abril.

En concreto, los créditos inferiores al millón firmados en abril tenían un coste medio del 5,36%, mientras que los grandes préstamos pagaron el 2,62%, es decir, un 105% más. España es un caso llamativo, ya que la brecha entre los grandes y pequeños préstamos centros países es muy inferior en la media de la eurozona (de 2,21% al 3,86%, es decir, un 75% de diferencia) o de Alemania (del 1,8% al 2,92%).

“Hay una parte de diferencia de precio para la pyme que se explica por que la información disponible sobre el estado de la empresa es inferior a la de las grandes compañías, que siempre deben estar auditadas, y también que, como suelen ser más jóvenes, tienen menos garantías que aportar para respaldar el crédito”, explica Joaquín Maudos, catedrático de la Universidad de Valencia y experto en el sector financiero. Sin embargo, añade que “la brecha tan brutal que hay ahora entre lo que pagan las grandes y las pequeñas ya no se explica por estos motivos, sino por los problemas de los mercados financieros”.

La diferencia ha alcanzado en esta crisis su tope desde que hay datos

La crisis no ha dejado de agravar las distancias entre los más ricos y los más pobres —ya sean ciudadanos o territorios— y a esta deriva no han escapado las empresas. La diferencia del coste de financiación de unas y otras en España no ha dejado de ampliarse en los últimos meses (era del 97% en febrero y del 88% en diciembre de 2012) y ha alcanzado en esta crisis su nivel más alto desde que el BCE recopila las cifras, 2003. Ni siquiera el Instituto de Crédito Oficial (ICO) logra aliviar la sequía: el saldo de préstamos a pymes se contrajo un 5% el año pasado, mientras que los préstamos a las Administraciones subían. Precisamente en 2012 el banco público acudió a una subasta del BCE para adjudicarse unos 20.000 millones de liquidez que utilizó para financiar a las Administraciones.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reconoció este fin de semana que las líneas de crédito del ICO no están funcionando “como quisiera” y reclamó que la banca colabore más con el organismo público para facilitar la financiación de las pequeñas y medianas empresas.

Mientras, las grandes empresas que cotizan en el Ibex 35 de la Bolsa han experimentado un momento dulce en los mercados y han logrado colocar emisiones de bonos a largo plazo a tipos de interés llamativamente bajos: Telefónica, Gas Natural, Repsol y Abertis están entre las empresas que han emitido deuda a largo plazo con una rentabilidad para los inversores inferior a la que pagaba el Tesoro Público.

Los problemas comienzan en 2008 para los préstamos inferiores al millón de euros, mientras que los superiores se empiezan a encarecer a partir de 2011. Pero, para las pymes, las dificultades se han agravado en 2012 y lo que va de 2013. Además, que la diferencia en el coste de financiación de las pymes españolas frente a las alemanas ha aumentado del 77% al 84% en apenas dos meses, de febrero a abril. Para los mayores de un millón, en cambio, la diferencia se ha estrechado del 52% al 46%.

El Gobierno admite el fracaso de las líneas de liquidez del ICO

Tal y como explica Maudos en un estudio sobre la fragmentación del mercado financiero, elaborado para la fundación de análisis de las cajas de ahorros (Funcas), “los tipos de interés bancarios responden mucho más a la prima de riesgo soberana de cada país que a los tipos de interés de intervención del BCE, por lo que las decisiones de política monetaria tienen efectos bien distintos por países”, algo que reconoce el propio banco con sede en Fráncfort. El BCE ha inyectado grandes volúmenes de dinero en el sistema y ha garantizado protección a los países que pidan un rescate, lo que ha calmado las presiones en los mercados, pero esto no se ha traducido en España en una recuperación del crédito, ya que gran parte de empresas deben reducir su endeudamiento.

Rajoy y el ministro de Industria, José Manuel Soria, se han sumado a las tesis del ministro de Economía, Luis de Guindos, de que las entidades nacionalizadas servirán para reanimar el crédito, pese a que el Banco de España ha demostrado que son las que más lo están restringiendo.

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