El exjefe de la patronal, culpable

Díaz Ferrán es condenado por la gestión fraudulenta que llevó al grupo Marsans a la quiebra.

Deberá hacer frente junto a sus socios a una deuda de 400 millones

Gerardo Díaz Ferrán, expresidente de la CEOE, en 2009

Gerardo Díaz Ferrán fue hasta diciembre de 2010 el jefe de la patronal, de la que decidió irse porque nadie se atrevió a echarle antes. Se sentaba junto a los líderes sindicales para decidir asuntos tan trascendentes como las subidas salariales de millones de trabajadores. “Hay que trabajar más y ganar menos para salir de la crisis”, fue su frase celebérrima como presidente de la CEOE. Unas intenciones ejemplarizantes que no parecían ir en consonancia con la gestión como empresario. Este viernes fue condenado por un juzgado de Madrid al considerarle culpable junto a su socio Gonzalo Pascual y su hombre de confianza, Ángel de Cabo, de la quiebra del grupo Marsans.

La sentencia considera que los tres empresarios condenados amañaron las cuentas de Marsans desde 2009 para esconder su situación real, vaciaron de fondos el grupo pese a conocer su situación de insolvencia y retrasaron deliberadamente la presentación de concurso de acreedores hasta junio de 2010, agravando de esta forma la situación de la sociedad.

La juez Ana María Gallego les inhabilita durante 15 años como administradores, y les condena a afrontar la deuda que dejó el grupo turístico a más de 11.000 acreedores —entre ellos Hacienda y la Seguridad Social— que supera los 400 millones de euros.

No está claro que, una vez que se liquide Viajes Marsans, la deuda restante se vaya a recuperar. Díaz Ferrán y De Cabo están en la prisión de Soto del Real desde diciembre pasado al no poder hacer frente a la fianza impuesta por la Audiencia Nacional por la operación Crucero, un caso de blanqueo de capitales y ocultación de bienes relacionado también con Marsans. Gonzalo Pascual falleció el pasado año, y su “herencia yacente”, que debe hacer frente a los pagos, está pendiente de que se resuelva en los tribunales la renuncia a la herencia que han presentado tanto sus hijos como su viuda.

Por el momento, solo se ha conseguido embargar durante el proceso diez fincas registrales, cinco de Díaz Ferrán y otras tantas de Pascual, así como varias cuentas bancarias.

Según sostiene la sentencia, Marsans estaba ya “en causa de disolución, al menos desde las cuentas anuales del ejercicio 2008/2009, e incluso, desde el 31 de diciembre de 2008”, puesto que los activos ficticios disfrazaban unas pérdidas en ese ejercicio de 224,7 millones de euros, frente a los beneficios reflejados de 7,7 millones, dejando los fondos propios negativos en 121,7 millones.

Pese a ser conocedor de esa situación, no presentó solicitud de concurso de acreedores hasta más de un año después, en junio de 2010. En este periodo y mientras negociaba con los acreedores, Díaz Ferrán aprovechó para vaciar de fondos la sociedad con salidas de tesorería —sobre todo, 189 millones a la sociedad Teinver, controlada por el que también fuera presidente de la CEOE y Gonzalo Pascual— que “agravaron la insolvencia de la concursada”.

Entre las numerosas irregularidades llaman la atención una salida de caja en efectivo no justificada de 336.266 euros, “pagos a presidencia” por 1,18 millones y que Díaz Ferrán y Pascual se dieran de alta a sí mismo como trabajadores de Viajes Marsans, fijándose un salario mensual de 20.555 euros, pero percibiendo un adelanto del montante anual total de 360.000 euros.

En cuanto a la actuación posterior de Ángel de Cabo, que se hizo con la empresa en mayo de 2010, la sentencia le atribuye la responsabilidad en la “salida fraudulenta de bienes del deudor” ya que se apoderó de los ingresos en efectivo de la venta de billetes, así como la realización de actos jurídicos dirigidos a simular una situación patrimonial ficticia, la falta de colaboración con la Administración Concursal y la agravación de la situación de insolvencia.

Aunque el fallo puede recurrirse, el calvario judicial del exjefe de la CEOE, no ha hecho más que empezar. También él, para salir de prisión, tendrá que trabajar más ganando menos.

Los tres ases del hundimiento del mayor grupo turístico español

Cuando invadió Irak, el Ejército estadounidense se dedicó a la captura de los máximos responsables del régimen de Sadam Husein. Para hacer más comprensible a la tropa su perfil, los catalogó como cartas de una baraja de póker. Los más buscados eran los ases. En el caso Marsans estos son los tres ases de la baraja:

Gerardo Díaz Ferrán. Comenzó su carrera como empresario explotando varias líneas de transporte urbano de Madrid a finales de los 60. Luego, con el boom del sol y playa, dio el salto y creó el Grupo Marsans, que se convirtió en el mayor grupo turístico español. La ambición le pudo. Y todo su imperio de sociedades se desmoronó de golpe pese a su posición como jefe de la patronal. Está en la cárcel con varios procesos judiciales pendientes. El de la Operación Crucero, por vaciar patrimonialmente el grupo Marsans; en noviembre deberá comparecer por un delito contra la Hacienda Pública por la compra de Aerolíneas Argentinas en 2001 y, el juez Elpidio Silva le ha imputado por recibir un préstamo de 26,6 millones de euros de Caja Madrid cuando Miguel Blesa la presidía. Le impusieron una fianza de 30 millones rebajada hasta los cinco a la que no ha podido hacer frente por su presunta insolvencia

Gonzalo Pascual siempre fue de la mano de su socio Díaz Ferrán, desde sus inicios en el transporte urbano hasta la CEOE, adonde le siguió como vicepresidente. Pese a ello, su exsocio le echó toda la culpa de los desbarajustes contables de Marsans para eludir su responsabilidad. Úna vieja táctica judicial la de echarle la “culpa al muerto”, puesto que Pascual, fundador de Marsans y de Spanair, entre otras, falleció en junio del año pasado de un infarto. Por eso, la sentencia no le condena a él a hacer frente a las deudas sino a su “herencia yacente”. Ahora toca dilucidar quien hará frente a la deuda que deja en Marsans porque sus hijos y su viuda han renunciado a su herencia envenenada.

Ángel de Cabo. Le conocen como el liquidador porque aprovechaba cuando una empresa estaba en problemas se presentaba como salvador para a continuación desguazarla y vaciarla de fondos, liquidándola como Nueva Rumasa o Teconsa. Así se hizo con Marsans, justo cuando presentó el concurso de acreedores, en mayo de 2010 a través de la sociedad Posibilitum Business. La Audiencia Nacional le impuso una fianza récord de 50 millones por blanqueo de capitales y alzamiento de bienes en relación con Marsans. Está en prisión desde diciembre pasado porque como Díaz Ferrán, se ha declarado insolvente.

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