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La UE abre la guerra comercial con China al imponer aranceles a los paneles solares

La Comisión impone una tasa del 47,6% tras un periodo de gracia de dos meses con el 11,8%

Las medidas son provisionales para intentar llegar a un acuerdo con Pekín

Un trabajador limpia un techo de paneles solares en Tiayuan.
Un trabajador limpia un techo de paneles solares en Tiayuan. REUTERS

La Unión Europea ha pasado a la ofensiva con su segundo socio comercial. Las autoridades de Comercio impondrán desde mañana mismo aranceles crecientes a la compra de paneles solares chinos para frenar las ventas por debajo de coste. Tras nueve meses de investigación, Bruselas concluye que China vende sus productos en el mercado europeo a un precio un 88% inferior de lo que debería y por eso se dispone a gravar esas importaciones con aranceles que llegan de media al 47,6% del valor de la importación. La medida, el mayor caso de antidumping (venta por debajo de coste) que ha abierto nunca Bruselas, amenaza con desatar una guerra comercial entre los dos socios.

El comisario europeo de Comercio, Karel de Gucht, ha logrado iniciar esta afrenta pese a la oposición de más de la mitad de los países comunitarios. La debilidad económica de Europa contrasta con la creciente demanda interna china y los países comunitarios, ávidos de vender más al exterior, temen que la medida dañe los intercambios entre los dos bloques. La UE es el mayor exportador a China, con 144.000 millones de euros al año, mientras los 27 compran al país asiático por valor de 290.000 millones. Alemania, gigante exportador comunitario y principal comercializador de paneles, ha liderado la campaña contra las sanciones.

Consciente de esos recelos, la Comisión, que tiene competencias en este terreno para preservar la independencia de las medidas aplicadas, ha optado por un marco provisional que propicie el diálogo. Los aranceles regirán por un periodo de seis meses y en dos fases. En la primera, hasta el 6 de agosto, se impondrá un único gravamen del 11,8%, con lo que las compras de dispositivos solares chinos seguirán siendo atractivas para Europa. Si no se alcanza un acuerdo, en la segunda fase la penalización irá del 37,2% al 67,9% según el grado de cooperación de las empresas. “Mi objetivo sincero es llegar a una solución amistosa”, aseguró en conferencia de prensa Karel de Gucht.

Como muestra de esa puerta abierta a la negociación, los recargos a las importaciones no se ingresarán hasta que las medidas sean definitivas. En su lugar, se abonarán como garantías bancarias. La Comisión deberá decidir el 6 de diciembre si convierte el marco arancelario en definitivo. En ese caso, las medidas se aplicarían durante cinco años y lo recaudado se destinaría al presupuesto comunitario.

Bruselas critica la capacidad de la industria china para inundar la UE con productos cuyo precio no cubre ni el coste de producción. Con unas ventas de 21.000 millones de euros al año, China se ha hecho ya con el 80% del mercado europeo de paneles solares, mientras 40 productores del continente se han declarado insolventes en los últimos tres años, otros seis han dejado de producir y cuatro más han sido comprados por inversores chinos. La fuerte reducción en los subsidios a la industria europea también ha debilitado enormemente el sector.

El comisario argumenta que, si no actúa, habrá 25.000 empleos más en peligro. La capacidad de producción solar china duplica la demanda europea y supone 1,5 veces la mundial.

Este paso adelante no es el único que da Bruselas contra las agresivas prácticas comerciales chinas. La Comisión manifestó hace unos días su intención de abrir un procedimiento por dumping y subsidios a dos de los grandes suministradores chinos de dispositivos de telecomunicaciones.