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Abril-Martorell: “El buen gobierno corporativo es crítico para las empresas”

El consejero delegado de PRISA destaca el deber de lealtad y diligencia de los consejeros

Fernando Abril-Martorell (izda) con John Scott, presidente de KPMG
Fernando Abril-Martorell (izda) con John Scott, presidente de KPMG

“El buen gobierno corporativo es crítico para la gestión de las empresas, para la garantía de los accionistas, para el sostenimiento del mercado de capitales, para el desarrollo de la economía en general y para su competitividad”, ha señalado Fernando Abril-Martorell, consejero delegado de PRISA, en el acto de clausura del I Foro Anual del Consejero, organizado por EL PAÍS, KPMG y el IESE.

“El gobierno corporativo es un tema que preocupa y preocupa mucho a todos los que somos consejeros y ejecutivos de sociedades cotizadas e incluso no cotizadas. Los consejos están bajo la lupa de la sociedad. Los consejeros y los directivos están en el punto de mira, en el ojo del huracán”, ha señalado tras repasar las intervenciones en el Foro.

Abril-Martorell ha destacado que “hay dos mandatos básicos para el consejero, que son la diligencia y la lealtad”. Con respecto al deber de lealtad, ha explicado que “se trata de no incurrir en conflictos de intereses y el rigor debe ser total”. “El listón debe estar muy alto, aunque a veces es difícil vigilarlo porque el conflicto no es tan obvio, se enmascara”, ha añadido.

Con respecto a la diligencia, Abril-Martorell ha señalado que las exigencias son cada vez mayores, las empresas son más complejas, se internacionalizan, la información disponible es más amplia y cada vez hay que dedicar más tiempo. “En el entorno actual, las decisiones son más difíciles, a veces hay que elegir la alternativa menos mala, el mal menor, a veces hay que pensar en el largo plazo y eso complica la explicación a corto plazo porque las decisiones no son tan obvias”, ha explicado.

La clave, ha venido a decir, es que tanto el deber de lealtad como el de diligencia, “son mucho más fáciles de cumplir, entender y acotar en un marco adecuado de gobierno corporativo, de delimitación de fuunciones y de liderazgo claro, de equilibrio de consejeros, de comités de auditoría y de retribución fuertes e independientes, de evaluación anual seria del funcionamiento del consejo, transparencia sobre riesgos y sobre retribución y derechos efectivos para los accionistas". "Estos son los aspectos básicos del gobierno corporativo inglés, con los que yo coincido plenamente", ha añadido, para concluir: “Con independencia de que exista un marco y de que se cumpla formalmente, en mi experiencia como consejero es la cultura de gobierno corporativo la que provoca el cambio de la empresa. Si la cultura en la empresa, en el consejo y en los ejecutivos es de buen gobierno corporativo, eso impregna a la sociedad, se mueve hacia abajo y claramente mejora la empresa en todos sus aspectos”, ha concluido.

El consejero delegado de PRISA ha recordado que hay a la vista una nueva reforma de las normas de gobierno corporativo. “En los próximos meses va a haber tiempo de debatir qué debe ser modificado, eliminado o añadido. Esperemos que acierten: que no nos pasemos en regulación, porque podemos afectar la organización de la empresa, la capacidad para emprender, podemos exarcebar los riesgos de que los consejos sean órganos de reconstitución de pruebas y de coberturas amparándones en miles de informes, pero sin tomar las decisiones adecuadas. Pero que tampoco nos quedemos cortos. Esto es un poco como las siete y media”, ha indicado.