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Una operación de alto riesgo sin red

El Consejo de Caja Madrid aprobó adquirir el banco de Florida por unanimidad y sin ningún informe de expertos, pese a que algún consejero lo pidió

El juez Elpidio-José Silva, que decretó prisión para el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa, se extraña en el auto de la falta “de un análisis mínimamente solvente de viabilidad y de riesgo asumible” para la compra de City National Bank of Florida, en abril de 2008, por el que la entidad pagó 1.117 millones de dólares. Y, según las actas del Consejo de Administración de Caja Madrid, la compra se hizo sin un informe de expertos independientes, como es habitual en estas operaciones.

Una operación de alto riesgo sin red pulsa en la foto

Pese a algunas reticencias de algunos consejeros, sobre todo de Estanislao Rodríguez Ponga, la compra fue aprobada por unanimidad. Precisamente esta es una de las defensas esgrimidas por Blesa para eludir su responsabilidad directa en esta operación, motivo principal por el que fue enviado a prisión eludible por una fianza de 2,5 millones. A Blesa le beneficiaría mucho si Bankia consigue ahora vender el banco de Florida por 900 millones de dólares al Banco do Brasil, pero no se ha cerrado la operación.

Según las actas, en el Consejo en ningún momento se habló de los problemas que ya existían en los mercados internacionales, algo que hubiera podido advertir un experto. En el verano de 2007 quebró el banco británico Northern Rock y en Estados Unidos comenzaron los problemas de las hipotecas basura por la fuerte caída de los precios inmobiliarios, tras la caída del banco de inversión Bearn Sterns.

En España, en 2008, la burbuja se había agotado y en el mismo mes de abril de ese año, Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, reconoció que la economía de EE UU podría entrar en recesión. El Fondo Monetario Internacional (FMI), el 8 de abril de 2008, advirtió de que las pérdidas potenciales en los mercados por la falta de crédito podrían llegar a los 600.000 millones de euros...

Y Caja Madrid sabía de estos problemas porque desde 2007 empezó a tener problemas para financiarse. Pese a todo, o quizá por escapar del mercado español que languidecía, el Consejo de aquel 14 de abril de 2008 comenzó con las explicaciones de Rafael Sánchez Lozano, director de Desarrollo Internacional, para adquirir el 83% del City National por 927 millones de dólares. El ejecutivo explicó que tenía 421 empleados y 19 oficinas, así como “uno de los mejores ratios de eficiencia de su sector y una de las más bajas tasas de morosidad de Florida”, según consta en las actas oficiales. Florida se presentó como “un gran mercado potencial”.

Por otra parte, el City National era “un banco solvente, con capacidad de crecer, cuenta con un buen equipo gestor con experiencia y relación con clientes, el precio es razonable, ofrece rentabilidad y es un buen momento de entrada”, dijo Sánchez Lozano.

El Consejo fue informado de que la Comisión de Inversiones había celebrado dos reuniones el 11 de abril pasado y dictaminó comprar el banco por ese precio. Todo se enmarcaba en un proceso de “internacionalización de Caja Madrid”. Uno de los que más impulsó el proyecto fue el economista y consejero de la entidad Alberto Recarte, afín al PP. Como presidente de la Comisión de Inversiones, defendió la compra con ahínco porque el precio acordado era razonable, dijo.

Caja Madrid sabía de la crisis porque desde 2007 empezó a tener problemas para financiarse. Pese a todo, siguió adelante

Según las actas, el consejero nombrado por el PP, Estanislao Rodríguez Ponga (probablemente uno de los que contaba con más conocimientos técnicos por su paso por el BBV), puso el dedo en la llaga: mostró sus dudas sobre lo que se iba a pagar “así como que le habría gustado que hubiera una valoración de un banco de inversión de prestigio”.

Sin embargo, le respondieron que el City National tenía un “pequeño tamaño relativo”, por lo que consideraron “que no era necesaria esa intervención” de terceros. También argumentaron que había hecho un estudio sobre el 85% de los créditos. Pese a todo, Ponga se abstuvo en la reunión de la Comisión de Inversiones.

Este consejero ratificó en la reunión del Consejo esas dudas, pero Recarte y José María Arteta le contestaron que “no era necesaria” la opinión de un experto. A partir de ahí, los consejeros se fueron posicionando, apoyando la adquisición. El catedrático José Antonio Moral Santín (IU) también insistió en que le hubiera gustado la valoración de un tercero, “como en otras ocasiones, sin menospreciar los servicios internos de Caja Madrid”, aunque anunció que apoyaría la operación.

Francisco Baquero, de CC OO, calificó la adquisición de muy importante, aunque reclamó que se tuviera en cuenta la petición de los que solicitaban “un doble chequeo para mayor tranquilidad”.

Blesa zanjó el debate. Primero alabó la calidad de los servicios internos de Caja Madrid. Después consideró “extemporánea la intervención de un banco de inversión para contrastar la valoración” y comentó que Deutsche Bank asesoraba a la caja aunque admitió que todavía “no cuenta con un informe”. Por último, reclamó “la unanimidad para este tipo de acuerdos”, algo típico en las cajas, pedir la unidad sin fisuras porque los díscolos estaban mal vistos.

Rodríguez Ponga pidió una segunda opinión, pero terminó votando a favor. Fin a las disidencias

José Manuel Fernández Norniella, el que luego fuera gran soporte de Rodrigo Rato, terció para aceptar la valoración, aunque reclamó opiniones de terceros “para el futuro”. Ildefonso Sánchez Barcoj, principal ejecutivo de la entidad y el mejor pagado tras Blesa, fue más lejos: “La caja nunca ha pedido una segunda valoración para adquirir un banco”. Rodríguez Ponga insistió en la necesidad de una segunda opinión, pero terminó votando a favor. Fin a las disidencias.

En el auto, el juez acusa a Blesa de comprar caro (y causar 500 millones de pérdidas a la entidad) porque el Sabadell y el Popular realizaron adquisiciones en Florida a mejores precios. El hecho es que el Sabadell compró el TransAtlantic Bank en enero de 2007 a 3,3 veces su valor en libros. En julio de 2007, el Popular compró el TotalBank a 2,3 valor en libros y Caja Madrid se hizo con el City National a 3,2 veces. La diferencia es que compró más tarde: “Al estar más cerca de la crisis, debería haber sido más barato”, apunta un experto financiero.

El City National no fue la peor compra en el extranjero de la caja. Adquirió el 40% de la hipotecaria mexicana Su Casita por 90 millones de euros, que luego tuvo que recapitalizar y acabó perdiendo todo porque la entidad quebró.

Y hubo otras entidades con adquisiciones ruinosas, todas ellas con el beneplácito del Banco de España. En 2009 la CAM (“lo peor de lo peor”) compró por 145 millones una financiera mexicana de la que ya no queda nada. La expansión internacional de las cajas ha sido poco afortunada, pero si además se hace sin asesoría, el riesgo es mucho mayor.

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