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Bruselas cambia el paso por el paro

La Comisión Europea exhorta a hacer “todo lo que sea necesario” para aliviar las cifras

Da dos años más a España para cumplir el déficit

El vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn EFE

Las alarmantes cifras de desempleo que recorren Europa impiden dar por concluida la peor fase de la crisis. La Comisión Europea ha dibujado un panorama que prevé la vuelta al crecimiento solo en 2014, aunque ni siquiera está claro cómo lograrlo. La sombría previsión global de paro mantiene el pesimismo, con algunos países —España a la cabeza— donde incluso empeora. Con la amenaza social y política que representa una bolsa de desempleo cada vez más pesada, el vicepresidente de la Comisión y responsable Asuntos Económicos, Olli Rehn, restó énfasis a la rápida corrección del déficit, hasta ahora al frente de las prioridades, y lanzó un inusual llamamiento a hacer “todo lo que sea necesario” para aliviar “los insoportables niveles de desempleo” en Europa.

Rehn da también dos años más a Francia y uno a Holanda para ajustar sus cuentas

España encabeza la lista europea del paro, aunque no es, ni mucho menos, el único país con graves problemas: la sobredosis de austeridad empieza a provocar estragos entre los grandes (Francia e Italia), entre los supuestamente virtuosos (Holanda) y por supuesto en la periferia. Pero más allá de comprobar que la lista de bajas no deja de aumentar, las previsiones de primavera eran fundamentales para el Gobierno español. En primer lugar, para obtener la certificación que dio Rehn de que Madrid contará con dos años más (hasta 2016) para reducir el déficit al 3% del PIB. Y también como forma de evaluar la credibilidad que otorga Bruselas a los vaticinios del Gobierno: la Comisión es aún más pesimista que el Ejecutivo para este año, y más optimista respecto a 2014. Con una importante salvedad: en el caso del déficit, los peores augurios se extienden a los dos ejercicios, especialmente a 2014.

Parte de esa diferencia se explica porque las previsiones de Bruselas se cerraron el 23 de abril y no recogen, por tanto, los últimos ajustes ni el plan de reformas aprobado por el Consejo de Ministros la semana pasada. Habrá que esperar al 29 de mayo para que se incorpore esa información y la Comisión actualice su recetario para España y el resto de países con déficit excesivo. El ministro de Economía, Luis de Guindos, minimizó las diferencias entre las previsiones de Bruselas y las de su departamento, y se mostró convencido de que la Comisión valorará el plan de reformas y mejorará sus augurios de déficit a la luz de esos planes del Gobierno. Aunque ese puede ser un caramelo envenenado: las medidas anunciadas, sobre todo las de 2014, mejorarán los vaticinios relativos al déficit a cambio, presumiblemente, de empeorar los del PIB.

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En cualquier caso, la Comisión escenificó este viernes su decisión de aflojar la presión obsesiva sobre las cuentas públicas a cambio de poner el acento en corregir, con reformas, los desequilibrios más dramáticos de la crisis, empezando por el paro. La primera prueba de ello es el inesperado anuncio de que Francia tendrá dos años más de lo previsto (hasta 2015) para reducir el déficit al 3% del PIB. Aunque la brecha entre ingresos y gastos en ese país no es tan elevada, Bruselas dará más oxígeno a la segunda economía del euro para propiciar la salida de la recesión en la eurozona.

La segunda prueba de ese cambio de énfasis fue el llamamiento lanzado por Rehn respecto al paro: “Debemos hacer todo lo que sea necesario para superar la crisis del desempleo. Cada institución europea tendrá que trabajar dentro de su mandato; cada Estado miembro deberá hacerlo con sus propios retos y juntos, como Unión Europea, respecto a los retos comunes”. Rehn hizo así una clara alusión al Banco Europeo de Inversiones, que apenas está contribuyendo a la salida de la crisis en Europa pese a que ya hay 19 millones de parados en la zona euro y 26 en toda la UE.

Pero sobre todo la frase es llamativa porque supone un apelación dirigida al Banco Central Europeo (BCE). Rehn prácticamente replicó la expresión que usó el pasado verano el presidente del BCE, Mario Draghi, para ahuyentar la especulación de los mercados de deuda. Las palabras de Draghi —“el BCE hará todo lo necesario”— propiciaron el cambio de ciclo en los elevados costes de financiación de España e Italia en los mercados. Las de Rehn buscan algo parecido y, de paso, son una crítica directa a la labor del Eurobanco solo un día después de que Draghi bajara los tipos de interés a un mínimo del 0,50%, pero aplazara las medidas destinadas a desatascar el crédito a las pequeñas y medianas empresas, esencial para crear empleo. Sin aludir a la institución, Rehn lamentó “la trampa de liquidez” que viven los países del sur y especialmente los problemas de financiación de las pymes.

La Comisión va abonando el terreno para un cambio de rumbo, especialmente porque cada vez es menos defendible la tradicional separación entre virtuosos y pecadores. Alemania y Austria continúan en niveles cercanos al pleno empleo, pero otros como Holanda, hasta ahora firme defensora de la austeridad, empiezan a padecer. El vertiginoso aumento del desempleo en ese país ha llevado a Rehn a otorgarle un año más en el cumplimiento del déficit, una decisión que aún debe confirmarse. Una prueba más de que ni los más disciplinados resisten una dosis tan excesiva de austeridad.

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