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Pemex planea reformar su sistema de pensiones

La petrolera mexicana, que sufre pérdidas, afronta cambios en el funcionamiento de su poderoso sindicato

Refinería de Pemex en PEMEX en Guanajuato.
Refinería de Pemex en PEMEX en Guanajuato. EFE

Pemex ha dado un paso crucial en su propósito de cambio. El director general de la petrolera mexicana puso recientemente sobre la mesa la primera ficha para emprender una reforma al plantear que urge una reforma del sistema de pensiones. “Tenemos uno de los sistemas de pensiones más arcaicos que existen en el mundo”, reconoció Emilio Lozoya. El Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), un poderosísimo gigante de 140.000 afiliados, recibe constantes críticas por su complicada estructura, que según algunos lastra a la paraestatal, su funcionamiento opaco y sus vínculos al Gobierno hegemónico del PRI durante 70 años.

Además de graves problemas económicos, Petróleos Mexicanos tiene un pasivo laboral de más de 1.3 billones de pesos (la suma de pagos a retirados y derechos de los empleados en activo), lo que supone más del 60% de sus ingresos, según el último informe de resultados, que abarca el primer trimestre del año. La petrolera estatal sostiene aproximadamente a 70.000 jubilados, que pueden jubilarse a los 55 años hasta con el 100% de su sueldo. Pero el STPRM ya está manteniendo conversaciones con la directiva para, entre otras cosas, plantear el retraso del retiro hasta los 65 años, según la prensa mexicana. La edad de jubilación temprana viene de un tiempo "en donde la expectativa de vida era totalmente distinta a la actual", opinó Lozoya en el foro ‘México: oportunidad y crecimiento’, celebrado hace dos semanas en la capital de México.

El diálogo entre sindicalistas y directivos también tocará el modo en el que se financian las pensiones. Hasta ahora salen de un fondo común, pero la reforma planea convertirlas en cuentas individuales, similares a las de cualquier otro trabajador del país.

Además de cambios en su columna vertebral, el sindicato liderado por Carlos Romero Deschamps, la compañía afronta este año una reforma energética que propone el fomento de la inversión privada, el fin de subsidios indiscriminados a los carburantes y las tarifas acordes al mercado, lo que significará una subida de precios para los consumidores. Fluvio Ruiz Alarcón, consejero independiente de la compañía, cree que idealmente la reforma disminuirá la carga fiscal de la empresa -muy superior a la brasileña Petrobras y a la venezolana PDVSA-, incrementará la autonomía presupuestal y también facilitará una gestión más independiente. "Podría adecuar su estructura organizativa de acuerdo con objetivos y metas industriales, no en función de lógica administrativa. Por ejemplo, ahora, si tiene que desprenderse de trabajadores, puede ser más barato despedir a un joven ingeniero que a una secretaria de 30 años de antigüedad"·, apunta.

El presidente Enrique Peña Nieto enfrenta por la reforma energética un conflicto ideológico con los otros dos partidos participantes en el Pacto por México, el conservador PAN y el izquierdista PRD. Los sectores de la izquierda desconfían de la apertura a la inversión privada, que sospechan que llevará finalmente a la privatización de Pemex, mientras que el PRI cree que quitar los candados al capital particular es la única salida para que la empresa pueda afrontar. El PAN llevó a cabo en 2008 una reforma que, como la alianza de Peña Nieto, intentó integrar a todas las fuerzas políticas, pero acabó con una reforma más bien administrativa que no tocó la Constitución.

El monopolio petrolero ingresó 396.200 millones de pesos (aproximadamente 32.490 millones de dólares) este último trimestre, un 3% menos que en el mismo periodo de 2012, y registró pérdidas de 4.388 millones de pesos (359 millones de dólares) debido, principalmente, a la disminución de la exportación en un 2,5% y al tipo de cambio del peso frente al dólar, según Pemex. Estados Unidos compra el 72,5% de las exportaciones de crudo de México y ya ha anunciado que comprará menos crudo importado porque dispone de gran capacidad de refinación. En el caso de México, Pemex es la única compañía autorizada a llevar a cabo el proceso, pero como le falta capacidad se ve obligada a enviar petróleo al país vecino para refinarlo, explican fuentes cercanas al Ejecutivo de Felipe Calderón.

Nacionalizada en 1938 por el expresidente Lázaro Cárdenas, Pemex es la séptima petrolera del mundo e ingresa más de la tercera parte de los ingresos del Estado. El 70% de sus beneficios van al fisco y “no tiene capacidad para decidir proyectos a largo plazo porque está sujeta a restricciones de Hacienda”, opina Fluvio Ruiz. La producción ha caído de 3,4 millones de barriles al día en 2004 a 2,6 millones en 2012. Este trimestre su producción cayó al nivel más bajo en 24 años: 2,5 millones de barriles diarios. 

Además de a sus problemas económicos, Pemex ha sufrido este año uno de sus golpes más duros: el pasado 31 de enero, 37 personas perdieron la vida en una explosión en la sede central, en Ciudad de México. Las autoridades culparon a una acumulación accidental de gas metano, aunque la explicación fue acogida con escepticismo por la opinión pública y algunos llegaron a apuntar a un boicot para facilitar la privatización de la empresa.

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